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La Corte confirmó una condena contra ATE y la cúpula directiva

ATE, Roberto Macho y Adriana Iranzo deben pagar $275.000 a una delegada y enfermera por daño moral. Hubo hostigamientos, maltratos y la negativa a trasladarla

La Suprema Corte de Justicia dejó firme una sentencia judicial del fuero Civil y Comercial contra ATE (Asociación de Trabajadores del Estado), el secretario general de la organización gremial, Roberto Macho, y la secretaria adjunta y esposa de Macho, Adriana Iranzo, por daño moral en perjuicio de una delegada gremial.

Todo está vinculado a episodios de "celos", desplazamiento de funciones, baja de licencia gremial y agresiones físicas y verbales, que incluyeron amenazas de muerte, según consta en la causa CUIJ: 13-04111645-9/1((012016-252533)).

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En fallo unánime emitido el 2 de marzo, pero que recién se conoció públicamente este miércoles a través de la web del Poder Judicial, los supremos Julio Gómez (voto preopinante), Pedro Llorente y María Teresa Day rechazaron el recurso extraordinario provincial presentado por ATE y los dirigentes Macho e Iranzo contra la sentencia condenatoria de la Quinta Cámara de Apelaciones, que confirmaron en todos sus términos.

Este tribunal, oportunamente, había dejado firme el fallo de primera instancia, del Segundo Tribunal de Gestión Judicial Asociado, que condenó a ATE, Macho e Iranzo a pagar una indemnización en concepto de daño moral y gastos de tratamiento psicológico. Y estableció que fuera de $275.000 por daño moral y gastos de tratamiento psicológico.

La demandante fue Marcela Caro, que argumentó, además, violencia de género institucional por haberse sentido revictimizada. Caro fue enfermera contratada, se afilió a ATE en 2008 y posteriormente fue delegada de sus compañeros de trabajo en el centro de salud 14 de Pedro Molina, en Guaymallén.

Ya en 2015, según el fallo de la Corte, cuando Caro iba a integrar la Mesa Directiva denunció cuestionamientos hacia su persona y su desempeño laboral. La propia demandante atribuyó esa situación a "celos" de parte de la esposa de Macho.

Dijo la Sala I de la Corte: "La demandante Caro le pidió al Sr. Macho traslado a cualquier otra oficina haciéndole saber del maltrato y la discriminación que venía sufriendo, así como le planteó la posibilidad de renunciar o de pedir una licencia, pues no podía soportar la situación".

También quedó constancia de "agresiones verbales" de Iranzo a Caro y, más tarde, de un episodio de violencia física y verbal que fue denunciado en la Unidad Fiscal de Capital. "Empujones cuando Caro tenía a su hija en brazos, insultos y amenazas de muerte", describe la sentencia.

Según la Justicia, la demandante expuso dicho hecho ante la Comisión Directiva (de ATE) "pero que nada se hizo para salvaguardar su integridad física y emocional, denegándosele el libro de actas, como en otras oportunidades".

Caro tomó licencia gremial por razones psiquiátricas y "en 2016 ATE le dio de baja a esa licencia gremial, lo que no está permitido por estatuto", dijo la Corte.

En el juicio de primera instancia, Macho e Iranzo se defendieron negando participación en los hechos denunciados. El dijo que Caro fue designada por Raquel Blas y que la baja de la licencia gremial con goce fue por incumplimientos estatutarios. Iranzo también negó los hechos personales que se le atribuyeron y presentó pruebas.

El GEJUAS 2 terminó condenando a ATE, Macho e Iranzo a pagar $275.000 que se desglosan así: $260.000 por daño moral y $15.000 por gastos de tratamiento.

Dijeron los usías que Caro "sufrió daños y debe ser resarcida" aunque dejó en claro que el caso no se encuadra en la violencia de género. Culpó a Iranzo en base a peritajes psiquiátricos y testimoniales y señaló que Macho, por su condición de secretario de ATE y esposo de Iranzo "no podía desconocer el hostigamiento a la demandante Caro y que su negativa a trasladarla de puesto le otorga responsabilidad".

Tras la apelación, la Quinta Cámara resolvió confirmar la sentencia: "Se ha demostrado que la Sra. Caro fue objeto de hostigamientos y malos tratos por la Sra. Iranzo y que esto le provocó a la actora una serie de padecimientos que se trasuntan en un daño moral que debe ser adecuadamente reparado".