Una policía declaró en el juicio contra Gil Pereg, el israelí de 41 años acusado de asesinar a su madre Phyria Saroussy y su tía Lily Pereg en 2019. Sostuvo que desde el primer momento les pareció raro y más le llamó la atención que cuando realizaban allanamientos en su casa no sacaba la mirada del fondo de su propiedad, hacia la construcción no terminada donde semanas después encontraron los cuerpos de las mujeres.

"Parecía sospechoso por su persona, por el lugar donde vivía, por su relato, por la denuncia que hizo, y la experiencia me decía que ocultaba algo", indicó la policía que en 2019 trabajaba en la División Búsqueda de personas y estuvo en varias oportunidades en el gran predio de Gil Pereg, ubicado en calle Roca, frente al cementerio de Guaymallén.

Detalló las extrañas condiciones en las que vivía, con mucha mugre a su alrededor. Incluso, dijo: "Había gatos disecados por todo el predio". A pesar de esto, aseguró que Gil Pereg se veía normal, a pesar de sus costumbres poco comunes.

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Días antes de su detención, él aseguraba que no sabía dónde estaba su madre y su tía.

Días antes de su detención, él aseguraba que no sabía dónde estaba su madre y su tía.

"Había algo de él que me decía que no me fuera de ahí, que siguiera buscando, que había algo raro", relató la mujer quien en aquel entonces recorrió el predio entero en busca de indicios de las dos mujeres que habían llegado a Mendoza a principios de enero de ese año.

"Cuando habló conmigo en el predio me pareció extraño porque durante el allanamiento estaba el dinero, que era una gran cantidad, y tres armas de fuego que habíamos encontrado, pero no le importaba eso, tenía la mirada fija en la construcción del fondo de la propiedad", insistió la testigo.

Recordó: "No dijo nada, solo era su mirada y pensé 'acá hay algo raro'. Cuando llegó un perro de la Escuela de Adiestramiento Canino de Mendoza (Escam), le dije a la chica que fuera para esa zona. En la construcción había una pila de ladrillos y el perro hizo una marcación en el lugar".

La policía sostuvo que, en los días siguientes, hubo modificaciones en ese sector. "Estaba todo cubierto con palos y fierros muy difícil de moverlos. Fue personal de Bomberos, hicieron excavaciones pero esa vez no se encontró nada. Al otro día cuando fuimos, los palos y fierros estaban otra vez en el mismo lugar, los había movido el solo".

A los pocos días, el cotejo de una mancha de sangre con los cepillos de dientes de las víctimas dio resultado positivo, por lo que Gil Pereg fue detenido. El 26 de enero finalmente se encontraron los cuerpos de las dos mujeres, que estaban enterrados en una parte de esa construcción, donde estaba todo ese material encima.

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