A partir del 20 de mayo será presidenta de la Asociación de Magistrados de Mendoza. Viene de ganar las elecciones por un voto. Silvina Furlotti (53) es jueza desde 1994 -fue una de las primeras en rendir examen- y no paga el impuesto a las Ganancias: "No es un privilegio sino garantía de independencia e imparcialidad", argumenta en coincidencia con quien le entregará el poder, Armando Martínez.
Se declara reformista y de los jueces que militan la oralidad de los procesos judiciales. Por su formación académica prefiere una Corte "más técnica, como la de Aída Kemelmajer" y reconoce que en los máximos tribunales de justicia de Mendoza y de la Nación "el rol político hoy pesa más que el institucional".
-¿Qué opina de Alfredo Cornejo con el ojo siempre puesto sobre el Poder Judicial, los jueces y la Corte? ¿Le gusta? ¿Le incomoda?
Hay que escuchar las críticas que llegan desde los otros poderes, y si son malintencionadas entonces duelen y no construyen. Me parece que Cornejo ha hecho algunas críticas que no están bien, como sacar a la luz las estadísticas y los sueldos de la Justicia de Paz departamental. Se trató mal a mucha gente que trabaja en zonas solitarias y con pocos recursos y escaso personal. Ese ataque me pareció inncesario en vez de sentarse a hablar con esa gente y sin conocer a jueces que trabajan perdidos por ahí. Aunque no hay que ir muy lejos para ver esta situación. Por ejemplo, a la Justicia de Paz de Maipú.
¿Y algún Cornejo con el que se haya sentido identificada?
El que tuvo el coraje de haber impuesto tantas reformas al Poder Judicial. Me gusta ese Cornejo decidido a imponer reformas con una Legislatura que acompañó. No me gustaron los cambios al Consejo de la Magistratura; he sido consejera por los jueces y no me gusta el sistema nuevo, que impide ponerle nota a la gente para que sean todos iguales. Me parece malo para el candidato y malo para la sociedad porque se desconoce si el juez al que se está nombrando es bueno técnicamente o no.
Cuando Julio Gómez, hoy ministro de la Suprema Corte, era subsecretario de Justicia de Rodolfo Gabrielli en los ´90, Furlotti rindió uno de los primeros exámenes del Consejo de la Magistratura para ser jueza. Luego fue fiscal Civil y Comercial. Hace 7 años que es camarista
¿Los jueces deben pagar Ganancias?
Ya están pagando todos los jueces que ingresaron a partir de 2017.
¿Usted paga?
No, porque ingresé en 1994. Los que somos jueces desde antes de 2017 no pagamos porque hay dos valores muy importantes en juego: la igualdad de las cargas públicas y la intangibilidad de los salarios. Más que un problema local, Ganancias es un problema nacional porque es un impuesto nacional, por eso se están estudiando alternativas sobre todo la Federación Argentina de la Magistratura.
¿Qué postura tiene al respecto?
Los magistrados no estamos cerrados a nada, ni a pagar ni a no pagar, pero sin que se afecten las garantías. Por ahí se piensa que son privilegios pero no son privilegios, sino las garantías para poder ser independientes, que es lo que más debemos cuidar.
¿Hay jueces de la vieja guardia y jueces de la nueva época?
Hay muchos jueces de la nueva época que quieren estos cambios que están ocurriendo en el Poder Judicial.
¿Usted es de los primeros o de los reformistas?
Soy de los que acompañan estos cambios, como la oralidad de los procesos, que debe acompañarse con capacitación. Los cambios son desafíos importantes. Cambiaron todas las leyes de fondo. Las normas que tenemos son buenas pero nuestros jueces penales, civiles y laborales están aplicando muy bien todas las normas.
¿Está muy politizada la Suprema Corte de Justicia como nunca antes?
Creo que sí. Las Cortes, al ser uno de los poderes del Estado, tienen un fuerte rol político desde siempre. Creo que con el avance de los tiempos en la Corte de la Nación y la Corte de Mendoza el rol político pesa más que el institucional. Es una tendencia que no sé si es buena o no. Yo, como profesional del Derecho, prefiero una Corte que marque más lo jurisdiccional, que marque más tendencias en Derecho; me gusta más la Corte de (Aída) Kemelmajer, con sus votos en disidencia, porque a mí me gusta leer fallos y sentencias y tengo perfil más académico.



