Marcelo Riddell está un paso más cerca de caer preso. La Justicia Federal ratificó la condena a cinco años de prisión contra el proxeneta mendocino investigado por tres casos de trata de personas. Sin embargo, continuará libre hasta que la sentencia quede firme en la Corte Suprema de Justicia.

En mayo del año pasado, el hombre de 55 años fue encontrado culpable de la explotación sexual de tres jóvenes de entre 18 y 24 años en una propiedad ubicada en el centro -ver más abajo-. Como Riddell había llegado en libertad al juicio, la prisión no se hizo efectiva hasta que la sentencia quede firme. Y justamente, su defensa presentó una apelación.

El expediente viajó hasta Comodoro Py y recayó en la Cámara Federal de Casación. Los argumentos defensivos fueron que pasaron 8 años y medio desde que comenzó la investigación y aún no hay sentencia firme culpa de las autoridades que investigaron la causa por lo que "se produjo una violación al derecho a ser juzgado en un plazo razonable".

Por otro lado, Riddell negó haber controlado el negocio de la prostitución ya que "ni llevaba agendas, ni otorgaba por sí mismo turnos, ni obligaba a la presencialidad, ni intervenía en las tarifas". Además, aseguró que las víctimas no escaparon de una situación de cautiverio.

Sin embargo, los camaristas ratificaron la sentencia condenatoria que dictó en su momento el juez mendocino Pablo Salinas ya que, entre otras pruebas, el contrato de alquiler del lugar estaba a su nombre, igual que los impuestos y además se probó que era quien lo mantenía en orden y alquilaba las habitaciones para explotar sexualmente a las víctimas.

De esta forma, comenzó a correr un plazo para que los abogados de Marcelo Riddell presenten un nuevo recurso para que la Corte nacional revea la causa. En caso de que no lo hagan, la sentencia quedará firme y se harán efectivos los 5 años de cárcel que pesan en su contra.

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Proxeneta

A mediados de 2014, una denuncia anónima alertó que en un edificio ubicado en calle San Lorenzo al 557, en Ciudad, funcionaba un prostíbulo. Sin embargo, la fachada estaba camuflada como un hostel.

La investigación avanzó y se realizó un allanamiento donde se encontraron a tres mujeres que prestaban servicios sexuales en el lugar. Si bien no estaban esclavizadas ni retenidas en el lugar, la Ley pena por el delito de trata de personas a la quien saca un rédito económico de la explotación sexual de otra.

Las propias víctimas declararon en el juicio que Marcelo Riddell les cobrará el 50% de los $500 que cobraban por cada servicio sexual, además de descontarles el servicio de limpieza y los profilácticos.

Del juicio por trata de personas surgió que el proxeneta promocionaba en los clasificados de los diarios –en este tiempo estaba permitido- promociones como 2x1 o sadomasoquismo y si las víctimas se negaban amenazaba con echarlas del lugar.

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