Eran las 15.43 del 25 de mayo pasado cuando las cámaras de seguridad tomaron el primer contacto con la persecución. Una camioneta Ford Ranger color bordó al mando de Sebastián Petean Pocoví (34) escapaba a gran velocidad por ruta Panamericana en la zona de boliches. Detrás, un patrullero policial Toyota Hilux intentaba darle alcance.

Esa movilidad era conducida por el auxiliar Diego Palma, acompañado por el oficial inspector Favio Aranda. Ambos declararon este martes en la segunda jornada del juicio por jurado contra el guía de montaña acusado de matar a los policías Jorge Cussi (32) y Daniel Ríos (40).

"Iba sobrepasando vehículos a alta velocidad. Como era un día festivo, al costado de la ruta había mucha gente haciendo asados. En una curva derrapó y casi atropella a seis niños que caminaban con un perro", relató Aranda.

Los vehículos continuaron en la frenética persecusión en dirección hacia Cacheuta, pero al llegar al hotel ubicado en esa localidad los policías perdieron de vista al prófugo. Sin embargo, a los pocos segundos lo vieron retornar en dirección contraria.

Pero a la altura de la bajada a la playita de Luján de Cuyo lo esperaba una barricada. Los auxiliares Florencia Medina y Pablo Ávila habían cruzado un patrullero Fiat Siena sobre la parte del asfalto que regresaba hacia el Gran Mendoza y empezaron a apartar a la gente de las banquinas.

"Nos bajamos y nos paramos del lado contrario de la calle, esperando el vehículo. Le hicimos señas con la mano intentando frenarlo pero venía a alta velocidad. Nos tiramos a la banquina porque si no, nos atropellaba. Por milésimas de segundos salvamos nuestras vidas", dijo la uniformada.

Su compañero coincidió en el relato, agregando que tenían la información de que Petean posiblemente estaba armado y que "tenía intenciones de llevarse todo a su paso". 

Una vez que se arrojaron hacia el costado desenfundaron sus armas y efectuaron dos disparos cada uno, intentando apuntar hacia los neumáticos. Los proyectiles impactaron en la puerta de acompañante de la camioneta.

Esta situación, por la cual Petean está imputado como tentativa de homicidio agravado por la condición de policía de las víctimas, fue avalada por civiles que estaban en las inmediaciones. Incluso uno de ellos aseguró que el conductor "no parecía una persona asustada, estaba dispuesta a todo".

Kilómetros más abajo se produce el trágico desenlace. Pasando la Subcomisaría Blanco Enclada la Ford Ranger chocó contra la moto de los policías Cussi y Ríos, quitándoles la vida en el acto. "Un cuerpo parecía una bolsa de basura", graficó el efectivo Ávila.

Los cuatro policías declararon que también participaron en la detención de Petean. "Estaba la camioneta volcada y lo sacamos por la ventanilla. Empezó a insultarnos. La gente estaba indignada y se le abalanzó, por eso lo subimos rápidamente al patrullero", narró Aranda.

Todos los uniformados coincidieron en que Petean dijo "cómo no mate a todos los milicos" al momento de ser aprehendido.

En tanto, una mujer que circulaba en bicicleta por la ciclovía al momento del impacto -los policías llegaron segundos después- aseguró que la camioneta circulaba a 180 kilómetros por hora, tenía la ruta libre para seguir su fuga pero se cruzó de carril hacia donde estaba la moto policial. "No veo el motivo porque se dirigió hacia ellos", aseguró Adriana Campagna.

La jornada continuó con la declaración de otro civil y de los dos efectivos que siguieron la persecución desde el helicóptero policial. El debate se reanudará con los últimos testimonios el próximo jueves y se espera que el viernes se conozca la primera sentencia en Mendoza de un jurado popular.