El entorno íntimo de Martín Norberto Salzmann (51) y policías que intervinieron en la investigación por su crimen declararon en la segunda jornada del juicio por jurado. Las preguntas que hicieron los acusadores y la defensa dejó en claro cuáles son las estrategias para definir si Ariel Iván Quarñolo (31) fue cómplice de los ladrones que hace 3 años ingresaron al lubricentro de Guaymallén y mataron al dueño.
Crimen en el lubricentro: el despido inminente del sospechoso y el otro empleado apuntado
En la primera jornada de testimonios por el crimen del comerciante Martín Salzmann (51), las partes ya mostraron sus estrategias
Los primeros testimonios en el juicio se escucharon este martes y estuvieron marcados por familiares de Martín Salzmann y policías que intervinieron en la investigación por el crimen. En ese contexto, la parte acusatoria -tanto la Fiscalía como la querella oficial- reforzó en preguntas sobre tu teoría: Ariel Quarñolo estaba por ser despedido, tenía una deuda de drogas y decidió aportar el dato a la banda de ladrones sobre dinero en efectivo que había en el lubricentro.
Por su parte, los abogados defensores Fernando Peñaloza y Natalia Lorenzo también direccionaron los interrogatorios a su postura: además de Ariel Quarñolo había otras personas, en especial otro empleado del comercio, que también sabían los movimientos de dinero dentro del establecimiento.
Los primeros testigos sobre el crimen en el lubricentro
La hija de Martín Salzmann fue la primera en declarar durante el juicio. La joven, que presenció el robo y el momento en el que disparaban a su padre, sostuvo que los asesinos "sabían absolutamente todo. Dónde estaban las cámaras, que había un candado para entrar, que había una caja fuerte. Y eso nadie lo sabía. Actuaron muy confiados. Se movían con libertad, como que conocían el lugar perfectamente".
Guadalupe Salzmann habló sobre la relación laboral de su padre con Ariel Quarñolo: "Lo iba a despedir porque reiteradas veces faltaba o llegaba tarde. Se había enterado que estaba teniendo problemas de drogas".
En la misma sintonía declaró Patricia González, que era pareja de la víctima del crimen: "Estaba faltando bastante, llegaba tarde y en un estado que no era el óptimo para trabajar. Días antes cayeron unas personas al lubricentro pidiéndole el sueldo a Ariel Quarñolo. Martín Salzmann me dijo que no andaba en algo bueno".
También confirmó esa versión Arnoldo Salzmann, padre del comerciante asesinado y quien también trabajaba ocasionalmente en el lubricentro: "Era una relación un poco difícil porque Ariel Quarñolo solía faltar. Poco tiempo antes vinieron al local a pedirle dinero para que pagara una deuda".
Pero también los testigos confirmaron que había otro empleado del lubricentro que renunció días antes del crimen y tenía información sobre el movimiento de dinero dentro del local y medidas de seguridad como las cámaras internas. Pero también aclararon que este hombre se presentó el día del asesinato para colaborar con la investigación y estuvo en contacto con la familia de Martín Salzmann.
Por último, declararon dos policías que intervinieron en la investigación del crimen analizando el material de las cámaras de seguridad y fotografiando el lubricentro y la casa de Martín Salzmann para reconstruir el hecho.
El crimen del dueño del lubricentro
El 16 de febrero de 2023, cerca de las 15, una banda de asaltantes ingresó al lubricentro Penta ubicado en calle Mitre, a metros del cruce con Mathus Hoyos, en Bermejo, Guaymallén. Los malvivientes estaban armados y tenían guantes en sus manos. Rápidamente redujeron a una joven y comenzaron a exigirle el dinero que estaba en una caja fuerte. Se dirigieron hasta el fondo del comercio que colinda con la casa familiar.
Martín Salzmann, el propietario del lugar, salió al patio interno alertado por los ruidos. Los delincuentes lo redujeron tras un golpe en la cabeza con una barreta y segundos después efectuaron un disparo que impactó en su hemitórax izquierdo. El hombre murió a los pocos segundos, delante de su propia hija.
Los autores del crimen huyeron con la caja fuerte que tenía una suma de dinero en dólares que el comerciante había comprado pocos días atrás ya que tenía planeadas unas vacaciones en Brasil junto a su hija, su pareja y sus padres -estos últimos ya lo estaban esperando en la frontera-. La teoría de la Fiscalía es que el empleado del lubricentro, Ariel Colo Quarñolo, fue quien brindó el dato sobre el dinero y el funcionamiento del local.
A fines del año pasado, en un juicio abreviado, fueron condenados los autores materiales del robo y crimen. Martín Pincho Falcón (36) recibió 23 años y medio de cárcel, Sebastián Polo Palacios (29) y Jorge Zurdo Romero (28) fueron condenados a 22 años y medio, y Brian Cubito Garro (28) a 15 años y medio.







