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Chispazos entre policía y fiscalías de zona Este por la violación de la cuarentena

Mientras la mayoría siente el agotamiento por los más de 100 días de cuarentena y las limitaciones que ella impone, otros sienten la tensión por estar en la primera línea, mucho más ahora que los contagios aumentan. Esto último genera chispazos entre quienes deben trabajar en la calle o en contacto directo con la población

Es el caso de lo que comenzó a ocurrir en estos días en la zona Este entre los integrantes de la fuerza policial y las fiscalías, por diferencias de criterios entre quienes deben o no ser demorados y procesados por violación a los decretos nacional y provincial de la cuarentena.

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Como siempre ocurre, los policías no pueden hablar públicamente y se ven en la necesidad de utilizar algún “vocero” que haga conocer sus posturas. En este caso, la representatividad y responsabilidad de quien hizo llegar los reclamos a Diario Uno, está chequeada convenientemente.

“Estamos cansados de tener que  hacer el trabajo sucio en esta pandemia. Desde el comienzo hemos sido primera línea en todo. Desde entrevistar a gente con síntomas, trasladarlas al hospital, controlar que cumplan la cuarentena, que se cumplan las disposiciones establecidas en el decreto presidencial y gubernamental y demás”, indicaron y sostienen que “tenemos situaciones muy incómodas con la Justicia”.

Dijeron que “si bien tenemos mucho criterio, en muchísimos casos, cuando se sorprende en la vía pública a una persona que está sin justificativo y sin que le corresponda a su número de documento, la Justicia no dispone ninguna medida a pesar que debe procesar por infringir el Artículo 205 del Código Penal Argentino”.

Uno de los casos que generó el enojo de los policías ocurrió este domingo.

A las 18 ingresaron varios llamados al 911, alertando sobre la presencia de una moto, con dos hombres a bordo, y una mujer, que merodeaban en la barrio Nueva Argentina, de San Martín.

Después de entrevistar a algunos vecinos que confirmaron haber visto a estas personas y que indicaron que, mientras la mujer justificaba su recorrido en el barrio diciendo que vendía especias, los hombres hacían una observación de las viviendas y el entorno.

Una patrulla logró ubicar a la mujer y a uno de los hombres, cuando se encontraban llamando insistentemente a una casa que estaba deshabitada.

La pareja fue identificada y resultó tener domicilio en Palmira, a 10 kilómetros del barrio donde estaban. Además los uniformados indicaron que sus terminaciones de DNI no coincidían con el que estaba autorizado para estar en la vía pública y que no tenían ninguna documentación que avalara la venta ni tampoco otros elementos que confirmaran la actividad.

Ya en la unidad policial y después de poner al tanto de la situación a la Fiscalía y a Justicia de Faltas sobre esto, la Fiscalía dijo que no intervendría y la Justicia de Faltas que tampoco lo haría, entendiendo que la pareja “estaba trabajando”.

La Policía ya había confirmado que la mujer tenía dos pedidos de paradero, radicados en la Unidad Fiscal de Maipú / Luján y un pedido de comparendo y citación, emanado por la Unidad  Fiscal San Martín/ La Colonia.

Además desde la fuerza se indicó que la actuación policial también respondió a que la pareja estaba “en una zona muy afectada por el delito, con reclamos vecinales”.

Consultado sobre los reclamos policiales, el jefe de fiscales de la Tercera Circunscripción. Oscar Sívori, dijo que “no es razonable que la policía salga a detener a toda la gente que anda por la calle”.

El funcionario explicó que la policía “nos llevan un montón de gente” por infringir el Artículo 205. “hemos empezado a procesar y llevarlos a juicio, pero se nos caen la mayoría de las causas por falta de pruebas. A raíz de esto, hemos tenido que ajustar los procedimientos y ver a qué gente vamos a procesar o no. Cuando no tenemos pruebas que den por acreditado que se está cometiendo un delito por violación a los decretos de la cuarentena, no les hacemos causas porque se van a caer”.

Sívori también indicó que “el lugar donde está funcionando la Comisaría 12 (un edificio provisorio ubicado sobre la calle Bailén), tiene calabozo con una capacidad para 5 personas y que, para cumplir con el distanciamiento, se reduce solo a 3. A veces la policía lleva a dos que andaban caminando o vendiendo, merodeadores como se decía en a antigua usanza policial, y tenemos ocupados los calabozo por delitos mucho más graves. No nos podemos dedicar a estas cuestiones y descuidar los delitos realmente grave”.

Finalmente el fiscal dijo que “la Policía no puede decir que se está contagiando, porque no hay un solo caso de contagio de personal policial en San Martín, aunque  me parece bueno que haya preocupación de cuidado y atención en las medidas de seguridad que deben cumplir”.

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