"Chasqui de guerra". Ese era el eufemismo que utilizaban los militares para referirse a un ritual de iniciación que aplicaron contra soldados voluntarios. Los jóvenes aspirantes a ingresar al Ejército Argentino fueron maniatados, golpeados, maltratados y hasta picaneados, según reconstruyó la investigación que derivó en los últimos días en condenas contra dos de los uniformados.
"Chasqui de guerra": el ritual de iniciación de soldados por el que condenaron a dos militares
Las víctimas eran aspirantes a ingresar al Ejército que fueron maniatados, golpeados y picaneados por los militares cuando terminaban el curso de instrucción básica

La base militar donde ocurrieron los hechos.
Los hechos ocurrieron entre el 21 y 22 de mayo de 2015 en la Compañía de Comunicaciones de Montaña 8, la sede del Ejército Argentino ubicada sobre calle Boulogne Sur Mer en las inmediaciones del Parque General San Martín.
Por esos días, un grupo de soldados voluntarios se encontraba finalizando el Núcleo de Instrucción Básica (NIB) que había comenzado en abril de ese mismo año. La última "enseñanza" que iban a tener era una actividad que los militares llamaron "combate nocturno y campo de prisioneros". Pero todo terminó en un escándalo judicial.
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El maltrato militar, a la vista
La actividad consistía en que los soldados voluntarios debían trasladarse de un pelotón al otro sin ser vistos por sus superiores. Cuando los detectaban, pasaban a convertirse en una especie de prisioneros de guerra. Los vendaban, los maniataban y comenzaban a torturarlos, según reconstruyó la investigación.
Los propios soldados voluntarios declararon en la causa que les ponían bolsas de nylon en la cabeza, simulaban que les tiraban combustible en el rostro y los interrogaban como si fueran enemigos en pleno conflicto bélico. Ellos debían resistir las vejaciones y guardar silencio.
Pero los maltratos no terminaron allí. Esa noche, se realizó el asado para celebrar que habían finalizado el NIB. Pero los superiores militares tenían guardado algo más: el "chasqui de guerra".
El ritual consistía en hacerlos formar fila. Luego, los iban llamando uno por uno, los hacían arrodillar frente a los suboficiales, los golpeaban, los picaneaban y los obligaban a tomar bebidas alcohólicas en un casco militar.
Las investigaciones judiciales contra los militares
El caso salió a la luz por la denuncia que realizó el entonces comandante de la VIII Brigada de Montaña del Ejército Argentino, quien se había enterado de la situación porque se lo comentó uno de los padres de los soldados voluntarios.
Se abrió un expediente en la Justicia Federal donde en un primer juicio que terminó en agosto de 2023 fueron condenados Juan Pablo Vega, Miguel Hernán Vergara, Alexander Damián Skamelka, Oscar Lucio Tobares, Nicolás Germán Raso y Gustavo Ariel Brito. El primero de ellos recibió una pena de 8 meses de prisión en suspenso, mientras que el resto de los militares fueron condenados a 6 meses.
En esa primera etapa de la investigación se dictó la falta de mérito de otros dos sospechosos, pero esa medida se revocó y ahora ambos enfrentaron un segundo juicio que finalizó en los últimos días. Se trata de Lucas Ezequiel Daure (35), un cordobés que se retiró de la fuerza militar y actualmente es gerente de seguridad de Amazon en Canadá, y Sixto Julián Pucheta (51), nacido en Buenos Aires pero radicado en Las Heras y todavía parte del Ejército Argentino.
Ambos declararon durante el juicio en su contra y negaron haber participado de los ataques contra los soldados voluntarios. Pero las pruebas en su contra fueron más fuertes y terminaron condenados por decisión de los jueces Pablo Salinas, Héctor Cortes y Daniel Doffo. Se tuvo en cuenta un artículo del Código Penal que prevé de 6 mese a 2 años de cárcel para "el militar que en sus funciones y prevalido de su autoridad, arbitrariamente perjudicare o maltratare de cualquier forma a un inferior".
El sargento Sixto Pucheta recibió una pena de 1 año y medio de prisión en forma condicional, mientras que el ex teniente Lucas Daure fue sentenciado a 1 año de la misma pena.
En la sentencia contra los militares también se exhortó al Ministerio de Defensa de la Nación para que adopte "medidas tendentes a desarrollar estrategias y capacitaciones destinadas a los altos mandos con el propósito de evitar hechos de la naturaleza de los que aquí han sido juzgados".