La Justicia seguirá investigando durante tres meses más el abuso sexual a una niña de 4 años, cuya denuncia, radicada por la madre en agosto de 2018, derivó en la detención y prisión preventiva del celador del colegio Murialdo de Guaymallén.
Tras seis meses en la cárcel, ahora Oscar Alejandro Salas está preso en su casa de toda la vida, en San José. Sus movimientos son monitoreados por una tobillera electrónica y solo puede circular por el interior y un patiecito.
Este viernes habló con Diario UNO: "Me acusaron porque fui la única persona tomada por las cámaras de seguridad circulando por el patio de juegos mientras hacía mi trabajo. Nada más. Soy inocente y esto (el abuso) no ocurrió en el colegio. Deberían investigar otras hipótesis, como el entorno familiar".
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Diez años de servicio con una foja intachable en la institución educativa ubicada en Villa Nueva es otra de las cartas que el celador esgrime a su favor. Se sienta a la mesa. Una hermana y un tío, que es garante de su detención domiciliaria, van y vienen por la casa. Hace calor. "Todo esto para mí fue un palazo en la nuca. Jamás tuve problemas con nadie. Hasta que de pronto me detuvieron ¡y encima acusado de semejante delito!", lamenta. "Vinieron a mi casa, revisaron todo y no había nada".
Salas dice que no conoce a la niña ni a la madre. Ella denunció que la niña volvió a la casa sin ropa interior y que le dijo: "Alguien me tocó".
¿Por qué cree que usted terminó preso y acusado?
Porque fui el único que andaba en la zona. Si las cámaras hubieran tomado a otra persona a esa persona le hubiera pasado lo mismo. Los que conocemos el sector de los jardincitos del colegio sabemos que es un lugar muy chico por el que anda mucha gente: los niños, los docentes, los celadores, los directivos... Es imposible que eso hubiera ocurrido ahí. Hay otro detalle importante...
¿Cuál?
Al principio dijeron que la nena había sido abusada en el horario extendido, a partir de las 17.30, pero como las cámaras no detectaron a nadie a esa hora cambiaron con que había ocurrido pasadas las 14 y a esa hora el único que pasó por ahí fui yo. Nada más que por eso me detuvieron.
Asegura el celador que iba camino de un sector donde guardaba pertenencias propias, entre otras el celular, y que a la hora en que habría ocurrido el abuso él estaba revisando el contenido. Específicamente un video que un compañero de trabajo envó a un grupo de Whatsapp que el celador integraba.


