El caso Próvolo no deja de generar sorpresas: ahora, el tribunal que juzga a 9 mujeres por abusos sexuales a chicos sordomudos en el segundo megajuicio decidió que el juicio oral sea a puertas cerradas. Además, Gabriela Urciuolo, Rafael Escot y Belén Salido también resolvieron que oficialmente nada se informe de lo que suceda durante las audiencias.

Tampoco se dará a conocer lo que declaren las imputadas y las víctimas, según el comunicado de la Secretaría de Información Pública del Poder Judicial, cuyo personal ya no podrá seguir filmando, fotografiando ni reportando a los medios periodísticos de los puntos más salientes del debate.

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Víctimas del Caso Próvolo cuando fueron a Ginebra a denunciar ante la ONU los abusos sexuales.

Víctimas del Caso Próvolo cuando fueron a Ginebra a denunciar ante la ONU los abusos sexuales.

El tribunal de jueces, de acuerdo al comunicado firmado por el licenciado Martín Ahumada, resolvió de acuerdo al pedido de las partes, es decir de los abogados, con excepción de los representantes de la querella particular, que se manifestaron en contra.

"La Secretaria de Información Pública no propiciará notas ni la elaboración de contenidos sobre la causa en cuestión, ya que la decisión de las partes afecta la forma en que desarrollamos nuestra tarea en este tipo de juicios, es decir el método de trabajo que hacemos junto a los medios de prensa", dijo Ahumada.

Con buen tino lamenta Ahumada la decisión de prohibir la difusión de los hechos, sobre todo si se tiene en cuenta que durante el primer megajuicio por el caso Próvolo, en 2019, se trabajó de manera correcta tanto desde la Secretaría de Información Pública como desde los medios periodísticos y los cronistas acreditados en los tribunales.

Juicios no públicos

La causa Próvolo es de alto impacto público y social ya que involucra a menores de edad, a personas con capacidades diferentes, a profesionales y a representantes de la Iglesia Católica.

Sin embargo, desde el primer momento, el caso, el desarrollo de la investigación y los debates en los tribunales no fueron de acceso público por tratarse de delitos de instancia privada, como son los delitos sexuales todos. Sea donde hayan ocurrido. Sean quienes sean los protagonistas. Proteger a las víctimas es la consigna madre.

Debido a esto, ya desde 2018 y 2019, antes del juicio abreviado que derivó en la primera condena y del debate por el primer megajuicio del caso Próvolo que también terminó en condena, tanto la Justicia como los medios de prensa de Mendoza tuvieron claro que los periodistas y fotógrafos y camarógrafos no podían estar presentes en las audiencias y que lo que allí sucedía se sabría únicamente de modo oficial, a través de la Secretaría de Información del Poder Judicial.

Y así se hizo. De hecho, la gestión fue exitosa, los medios obtuvieron información e imágenes que finalmente llegaron a las audiencias audiovisuales.

Por eso sorprendió el planteo de los abogados y más aun la decisión favorable del tribunal, que no estaba obligado a resolver de esa manera.

El caso

Hace poco más de dos meses comenzó en los tribunales provinciales el juicio oral y no público -a partir de ahora a puertas cerradas- a 9 mujeres por abusos a chicos sordomudos en el Instito Próvolo de Luján (hoy desaparecido).

Las monjas Kumiko Kosaka y Asunción Martínez y personal profesional y no profesional del Próvolo integran el lote de imputadas.

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Las monjas Kosaka y Martínez, imputadas y en el banquillo.

Las monjas Kosaka y Martínez, imputadas y en el banquillo.

Recién a comienzos de esta semana se produjo el primer hecho vinculado al juicio: la declaración de Kosaka porque desde mayo a estos días fue todo un festival de recusaciones, inhibiciones y chicanas ejecutadas con un único objetivo: retardar el pronunciamiento de la Justicia, aunque se trate de acciones permitidas por la ley.