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En el Polo Judicial

Asesinato de la kiosquera Doña Kita: "¿Era necesaria esta barbarie?"

Las partes del juicio por jurado por el crimen en Tupungato de Doña Kita comenzaron a mostrar las cartas de su estrategia para el debate

Este martes empezaron a marcar la cancha la Fiscalía y la defensa del primer juicio por jurado que realiza en el nuevo Polo Judicial Penal. El crimen en Tupungato de Doña Kita, una kiosquera asesinada en un asalto, tiene imputado a Matías Joel Albornoz quien asegura no haber estado en el lugar del hecho.

La jornada comenzó con el alegato inicial del fiscal Javier Pascua, quien encabezó su relato con la frase "la crueldad es la fuerza de los cobardes". El acusador se centró en la brutalidad del asesinato de Elsa Torfe (63): "No pudo defenderse de un ataque vil y cruel. La trataron como un animal. Robar se puede robar y asumirán su responsabilidad, ¿pero era necesaria esta barbarie? Era como ver un animal que fue llevado al matadero".

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El fiscal agregó que tiene una prueba fundamental -un ADN del sospechoso que se halló en un guante en el lugar del hecho- y además un listado de otros delitos en lo que estuvo sospechado Albornoz, en los cuales "vamos a ver si son distintos al crimen de Doña Kita".

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El juicio por jurado busca esclarecer el crimen en Tupungato.

El juicio por jurado busca esclarecer el crimen en Tupungato.

El juicio por jurado continuó con la breve exposición del abogado defensor Raúl Sánchez, quien aseveró que su cliente "no ha participado de este asesinato, de hecho jamás ha estado en Tupungato".

El debate se extenderá durante el resto de la semana. En caso de que el jurado aprueba la teoría de la Fiscalía, el juez Horacio Cadile condenará a Matías Albornoz a la pena de prisión perpetua.

ALEGATOS DE APERTURA EN EL JUICIO POR JURADOS POR LA MUERTE DE SUSANA "KITA" TORFE

Crimen en Tupungato

El 8 de abril de 2016, Elsa Torfe (63), conocida como Doña Kita, fue hallada sin vida en su casa ubicada en calle Almirante Brown, donde también tenía una despensa. La mujer estaba maniatada con precintos y tenía la boca amordazada. Murió al sufrir un paro producto de la asfixia, pero también fue golpeada por los asesinos. Una sobrina fue quien la encontró al ingresar al lugar.

Si bien la investigación siempre se manejó bajo la hipótesis de un asesinato en el marco de un asalto, no se terminó de determinar si sustrajeron elementos de la propiedad, aunque existe la sospecha de que podrían haberse llevado el dinero de un plazo fijo que había cobrado Doña Kita.

el Registro de Huellas Genéticas reavivó la causa en 2019. Matías Joel Albornoz, un hombre radicado en Guaymallén, había cometido otro delito y al tomar sus rastros dactilares saltó un match positivo con un guante que estaba en una mochila dentro de la casa de Doña Kita.