El expediente que busca esclarecer el asesinato del carpintero Carlos Moya, ocurrido en Guaymallén hace dos años y medio, está dando sus pasos finales. Este viernes la Justicia le negó el recupero de libertad a uno de los implicados.
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Uno de los cuatro imputados en el caso, Lucas Villanueva, solicitó el cese de la prisión preventiva que tiene en su contra. La defensa sostiene que ninguno de los testigos de la causa lo ha reconocido y que no se hallaron rastros de ADN suyo en el auto en el que se movilizaron los delincuentes.
Pero del otro lado, el fiscal de Homicidios, Gustavo Pirrello, fue contundente. Existen llamadas telefónicas de Villanueva con el resto de los implicados minutos antes del crimen y a un kilómetro del lugar del hecho. Además, habían estado hablando de cometer el asalto.
Según la tesis fiscal, Villanueva no ingresó al domicilio porque era vecino de la víctima fatal -vivía a 3 cuadras- y no se iba a exponer a ser reconocido. Los investigadores creen que fue quien brindó el dato de que el carpintero tenía dinero en efectivo que había cobrado de un trabajo.
La jueza Dolores Ramón se inclinó por esta versión y rechazó el pedido de la defensa, confirmando que Villanueva continúe detenido mientras avanza la pesquisa, tal como se encuentran sus presuntos cómplices Diego Vildoza, Francisco Agüero y Carlos Angelini.
En caso de llegar a debate oral y público, los imputados arriesgan la pena de prisión perpetua y deberán enfrentarse a un jurado popular.
Asalto y muerte
El 4 de noviembre de 2017, un grupo de delincuentes ingresó a una propiedad ubicada en calle Gutenberg al 995, en Villanueva. Allí vivía Carlos Moya y también tenía su taller de carpintería.
Los asaltantes sabían que el comerciante había cobrado $20 mil de un trabajo reciente y ese dinero fue el que fueron a buscar. Para obtenerlo balearon a la víctima, quien murió en el acto.




