Todos los 4 de septiembre se conmemora en Mendoza el día de la Construcción Colectiva de Conciencia Ciudadana por la desaparición y el crimen de Johana Chacón, ocurrido en el 2012 en una finca de Lavalle. Tenía 13 años y fue asesinada por su cuñado, Mariano Luque, ante la mirada de su hermana Beatriz Chacón. A pesar de los años que pasaron, y sin haberse encontrado nunca su cuerpo, su hermana rompió el pacto de silencio y contó cómo su ex pareja la mató. Mariano Luque saldrá de la cárcel en el 2056, cuando tenga 75 años.
A 11 años de la desaparición de Johana Chacón se conmemora el día de la Construcción de Conciencia Ciudadana
El 31 de agosto del 2021, la Subsecretaría de Educación de la provincia estableció esta fecha como el Día Provincial de la Construcción Colectiva de Conciencia Ciudadana para la realización de actividades de reflexión en todos los niveles y modalidades de escuelas públicas y privadas sobre las diferentes formas de violencia ejercidas contra las mujeres, además de fortalecer el diálogo sobre temas como la violencia de género, la equidad de género y el crecimiento de vínculos saludables dentro y fuera de la escuela.
Johana Chacón tenía 13 años cuando sus amigos y compañeros de colegio la vieron por última vez. Era el 4 de septiembre del 2012 cuando la joven regresó a su casa en la finca Aragón en la localidad de Tres de Mayo, en Lavalle. Luego de cruzar la tranquera nunca más supieron de ella. Era la finca de Luis Curallanca, y allí Johana vivía junto a su hermana Beatriz, quien estaba embarazada y en pareja con Mariano Luque, hijastro del dueño del terreno.
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Fue muy extraño que Johana no regresara al colegio y que nadie de su entorno supiera nada sobre ella. Días más tarde hicieron la denuncia por su desaparición. Silvia Minoli, directora del colegio en el que la adolescente estudiaba, fue quien llevó adelante la lucha para saber qué pasó con ella. No era normal que la alumna de 13 años faltara, y a pesar de su difícil contexto, abandonada por su madre y distanciada de su padre, era muy buena alumna.
Se la buscó por todos lados, pero no había ni un rastro de ella. La causa llegó a la Justicia Federal ya que podía ser un caso de trata de personas. Se siguieron muchas pistas y rastros que no llevaron a nada. En ese momento, para el fiscal de Delitos Complejos Santiago Garay la hipótesis más fuerte era que había sido asesinada, pero no tenía pruebas ya que no había ni un rastro de la joven, ni siquiera en la extensa finca de Curallanca.
La mira apuntaba hacia Mariano Luque
Con el avance de la investigación, se conoció que otra mujer había desaparecido en el 2011. Se trataba de Soledad Olivera, quien tenía tres hijos y vivía en la localidad lavallina Tres de Mayo. El 18 de noviembre de ese año les dijo a sus hermanas que iba a ver a Mariano Luque, salió de su casa y nunca más supieron de ella. Lo único que sabían sus hermanas, es que la mujer jamás hubiese abandonado a sus hijos.
Su cuerpo tampoco fue encontrado nunca. Se juzgó a Luque por el crimen de Olivera, pero fue sobreseído y quedó en libertad. Años después, la Corte anuló esa sentencia y finalmente el 12 de junio del 2017 fue encontrado culpable y le dieron una pena de 12 años.
Beatriz Chacón era una parte clave para saber qué había pasado con Johana, pero vivía con Luque, dependía económicamente de él y del padrastro de éste, Luis Curallanca. Pero en el 2018 rompió el pacto de silencio que la tuvo sometida durante 6 años, y declaró en el juicio realizado en diciembre de ese año.
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Luego de años de negar saber algo, esta vez contó con lujo de detalles lo que pasó aquella tarde. Johana había vuelto del colegio. Beatriz estaba en cama debido a un embarazo gemelar de alto riesgo. Mariano y Johana estaban en el comedor, pegado a la habitación donde ella estaba acostada. Sabía que algo pasaba. Johana estaba amenazada por Luque.
Cuando se levantó, desde la puerta de su habitación vio cómo Mariano rodeó el cuello de su hermana con una cuerda y la estranguló hasta que no tuvo más reacción. Luego, cargó a Johana en una engarilla y la llevó hasta el fondo de la finca, donde por una ventana Beatriz vio cómo Luque metió su cuerpo en un tacho de 200 litros y la quemó por completo.
En el lugar, los pesquisas encontraron algunos fragmentos de huesos. Pero estaban tan quemados que los especialistas no pudieron ni siquiera determinar si eran humanos o no. De todas formas, el tribunal encontró al hombre culpable por el crimen de Johana Chacón, y lo condenó a 24 años por homicidio simple, casi la pena máxima, que para estos casos es de 25 años.
Además, se le sumó la condena por el crimen de Soledad Olivera, por lo que Luque cumple una pena de 32 años. Según lo establecido, el condenado saldrá de la cárcel en el 2056, cuando tenga 75 años.





