Que no cunda el pánico, pero un escorpión venenoso ya está entre nosotros. Si bien fue detectado en algunos lugares del Gran Mendoza, según confirmaron científicos del Conicet, esto no significa que usted que vive en la zona metropolitana de Mendoza va a convivir con cientos de estos especímenes, puesto que no son una plaga, pero que están, están.
Se trata del Tityus carrilloi, un escorpión originario del noreste argentino cuyo veneno es neurotóxico y aunque no es originaria de la provincia, habría llegado a través del transporte de leña o materiales de construcción. Desde el 2008 a esta parte, se lo ha detectado en tres lugares puntuales del Gran Mendoza.
El hallazgo de este arácnido -se los puede denominar así porque tienen cuatro pares de patas- y que puede vivir en zonas urbanas activó una señal de alerta entre especialistas que estudian cómo la urbanización y el cambio climático afectan la biodiversidad local.
La científica mendocina Julieta Ledda, bióloga e investigadora del Iadiza - Conicet, explicó que este es el único escorpión de interés sanitario que se ha registrado en el Gran Mendoza.
Un escorpión que no es de Mendoza pero que se adaptó al lugar
Según explicó la científica, el Tityus carrilloi pertenece a la familia Buthidae y, a diferencia de los escorpiones locales que no representan riesgos para la salud, este sí lo hace.
Ledda detalló que es una especie que suele sobrevivir en ambientes urbanos, donde encuentra mejores condiciones para reproducirse y alimentarse. Uno de sus rasgos más llamativo es que puede reproducirse sin necesidad de un macho –el modo de reproducción se denomina partenogénesis-.
Esto le permite expandirse rápidamente en zonas donde el clima y la posibilidad de conseguir comida (se alimenta por ejemplo, de cucarachas) le son favorables.
A su vez, la científica mendocina remarcó que la urbanización tiene un impacto negativo en las especies nativas, que van desapareciendo a medida que se avanza desde el piedemonte hacia la ciudad.
Dónde fue detectado el escorpión en la provincia
Aunque no hay indicios de una propagación masiva, sí se han encontrado ejemplares del escorpión en puntos concretos del Gran Mendoza.
Según registros del equipo de investigación, el escorpión Tityus carrilloi fue hallado en el barrio Campo Pappa, en Godoy Cruz, un aserradero del barrio Santa Ana, en Guaymallén y edificios de la zona del Parque Central, en Ciudad.
Los casos fueron aislados y sin consecuencias graves, pero el hallazgo demuestra que la especie logró establecerse en algunos sectores urbanos.
Cómo identificar el escorpión venenoso
Ledda explicó que una de las formas más simples de diferenciar a esta especie peligrosa de los escorpiones locales inofensivos es observar sus pinzas.
Mientras el Tityus carrilloi tiene pinzas largas y delgadas, como tijeras, los escorpiones nativos poseen pinzas cortas y robustas, parecidas a “las manos de Popeye”.
Además, hay una herramienta útil para la comunidad: la app gratuita “¿Es araña o escorpión?”, desarrollada por el Conicet. A través de ella, cualquier persona puede enviar una foto des espécimen encontrado y recibir una identificación. Esto también ayuda a los científicos a mapear la distribución de las especies.
Qué tan peligroso es su veneno
El veneno del escorpión Tityus carrilloi es neurotóxico y puede provocar síntomas como temblores, rigidez abdominal, sudoración y contracciones musculares. En provincias como Córdoba se han reportado casos fatales, aunque en Mendoza no se registraron muertes hasta el momento.
Según los datos aportados por profesionales del área de Toxicología y el Conicet, los casos registrados en la provincia fueron leves y con buena recuperación gracias a la rápida intervención médica y al uso del antídoto específico.
Convivir sin miedo, pero con información
Julieta Ledda fue clara: el objetivo no es generar alarma sino informar para prevenir.
La mayoría de los arácnidos que habitan en Mendoza son beneficiosos para el ecosistema: se alimentan de otros insectos y ayudan a regular las poblaciones de plagas.
El llamado es a prestar atención, identificar correctamente y dar aviso a las autoridades municipales o a los equipos científicos en caso de detectar ejemplares sospechosos de este escorpión.







