Catalina tiene ocho años y una asistencia perfecta en la sede local de la academia de Valeria Lynch. Dos regalos importantes recibió para el Día del Niño: un teclado y un pase en primera fila para ver a su ídolo, Violetta.
Pasó por Mendoza con un éxito en convocatoria, a pesar de que la primera función no estuvo a la altura de las circunstancias
Violetta: cuando los sueños, sueños son
Catalina sueña con ser una estrella, vive cantando, bailando y actuando frente a su espejo o ante cualquier vidriera que se cruce por su camino. Los días de infancia de Martina Stoessel, la joven que encarna a Violetta, no fueron muy diferentes.
La dulce voz de Violetta y su entusiasmo por alcanzar la fama repercuten en el Estudio On Beat y en el fervor de un público que, como Catalina, vio posible un sueño hecho realidad.
Los chicos de On Beat se hicieron carne en sus fans el miércoles sobre el escenario del Stadium Arena Maipú. El elenco saltó –apenas por una hora y cuarto– de la pantalla para acercarse a la multitud que todas las tardes sigue la serie suceso de Disney Channel.
Eso simplemente fue lo que entregó Violetta en vivo y su paso “huracanado” por Mendoza, no tan distinto al resto de sus paradas en esta convocante gira de entradas agotadas. Hasta aquí, desde la visión de las “violettas” enardecidas en las sillas del Arena Maipú.
Ahora bien, desde el escenario hubo diferencias. Es teatro y el “vivo” hace que ninguna función sea idéntica a otra, aunque el repertorio sea el mismo, las coreos se repitan y los parlamentos no varíen más de un “hola, Mendoza” a un “hola, Neuquén”.
Martina Stoessel estaba enferma (tenía faringitis). Y se notó.
La actriz de 16 años no pudo cantar durante casi todo el show (sobresalió el recurso del playback y voces pregrabadas), apenas se oía una voz rasposa al micrófono enojándose con Ludmila (Mercedes Lambre, la que recibe más silbidos por ser la mala pero se lleva todos los aplausos por su versátil actuación), contando su pesar de amor a sus amigas o susurrándole a su amado, el galancito León (Jorge Blanco).
Sin embargo, Violetta soportó estoicamente las ágiles coreografías, los saltos en escena y los nueve cambios de vestuario.
Un escenario simétrico cargado de pantallas LED para proyectar imágenes o decorados según la escena contenía el espectáculo que, dirigido por Ariel Del Mastro, tuvo variaciones en su intensidad y huecos en su estructura narrativa que pretendía condensar la historia de la serie infanto- juvenil. Pero lo peor a la vista de una generación supertecnologizada y como un recurso indispensable hoy por hoy en shows de grandes dimensiones fue la ausencia de pantallas para seguir el rastro de la obra.
Hoy somos más abrió el fuego de una batalla de canciones también entonadas a viva voz por la platea femenina. Algunos de los temas, contenidos en dos discos de ventas récords, se lucieron más que otros como Ovni o Peligrosamente bellas.
Final abrupto para el entusiasmo de Catalina, que sólo atinó a juntar del piso papelitos violetas en forma de corazones. Con ese recuerdo volvería a las clases de canto, baile y actuación, y con la certeza de saber que los sueños, sueños son.
Violetta en vivo
- Con: Martina Stoessel y elenco.
- Género: teatro musical.
- Función: miércoles 16/10, a las 17.20, en el Stadium Arena Maipú.
- Público: 3.100.


