Se editó en español el libro de Lena Dunham No soy ese tipo de chica. Allí narra sus memorias mientras reflexiona sobre el sexo, la amistad y el amor.

Un viaje por la vida y los errores de la creadora de Girls

Por UNO

La creadora, protagonista, directora y productora de TV Lena Dunham lanzó en español su memoria No soy ese tipo de chica, el esperado libro que su alter ego y protagonista de la serie Girls nunca logra publicar, cerrando así el círculo productivo y autorrefencial de una veinteañera que revoluciona el mainstream del entretenimiento.

No soy ese tipo de chica, de la editorial Espasa, es un cóctel de verdades desmadradas y divertidas. Dunham, de 28 años, viene a romper un molde generacional con su voz desprejuiciada, hipster y retorcida; con sus pensamientos hiponcodríacos, plagados de TOC, sin tapujos y con una autorrefencialidad que por momentos empalaga. Pero, aún así, divierte y dan ganas de ver hasta cuánto sube su provocadora sinceridad.

Dividido en capítulos sobre Amor y sexo –de esto hablará largo y tendido–; Cuerpo –su desnudez es un tema recurrente en los medios y en la serie–; Amistad y Trabajo, la escritora discurre también sobre la terapia, su miedo a la muerte y sus padres.

Como sea, Lena se las rebusca con buen estilo y humor para contarlo todo alrededor de su vida de bohemia neoyorquina, hija de “progres” y con una neurosis a lo largo y ancho de su existencia.

“Puedo ser la voz de mi generación. O al menos una voz de una generación”, dice ella para salirse, de alguna manera, del mote con el que suelen etiquetarla y, aunque parezca disfrutar de la fama y su nombre esté entre las celebridades más influyentes del planeta según la revista Time, con los pies en la tierra Dunham dice: “Hay mucha humillación en mi vida aún. Pensé que el reconocimiento serí­a como un equilibrio mágico que solucionaría mis problemas, pero por desgracia no lo fue”­.

Lo cierto es que esta chica rebelde supo canalizar artísticamente ese mote de “perdedora”y navegar las aguas del éxito. Hoy, con libro, serie y premios por doquier es un estandarte del feminismo moderno.

Con varias dosis de sexo inicial desastroso; experimentación con drogas varias; fobias a casi todo; exhibicionismo desde “lo sociológico”; dolor por el rechazo y mucha reflexión sobre sí misma enmarcada en su pasado y su futuro, Lena deja una obra hilarante y valiente, porque ella, además de ser imperfecta, hace gala de eso con lógica naturalidad y lejos de toda política corrección.

Un escándalo inesperadoCuando en setiembre de 2014 salió este libro en Estados Unidos fue acusada desde cierto periodismo rancio y de derecha por una escena en la que siendo niña explora de forma inocente la vagina de su hermana.

Como toda lupa puesta en los más contestatarios, en el pasaje del libro que recibió acusaciones exageradas, Dunham viene contando sus experiencias físicas sobre el hecho de ser mujer, su síndrome premenstrual, sus dolores y su útero, que está corrido de lugar apenas un poco.

La escena que describe en el libro, que es prácticamente ínfima, resultó en todo un escándalo que Dunham tuvo que salir a aclarar.

“Me gustarí­a decir que toda esa polémica no me ha afectado pero claro que me ha afectado, especialmente cuando la gente ha empezado a hablar de mi familia. Pero no hemos querido abiertamente contestar a toda esa polémica en la serie”, dijo a la prensa.

Mientras que por Twitter reaccionó más visceralmente: “La noticia de la derecha sobre que he ofendido sexualmente a mi hermanita no es sólo para reír a carcajadas, sino que es jodidamente molesta y repugnante. Por cierto, si usted era un niño pequeño y nunca miró la vagina de otra niña pequeña, felicitaciones”.

Así, Dunham cerró el tema y decidió mirar hacia el estreno de la cuarta temporada de su serie Girls –en Argentina se está emitiendo por HBO– en la que encarna a Hannah Horvath, un alter ego que difícilmente uno se imaginaría diferente a Lena, pero que publica su libro, primero porque su editor se muere y luego problemas de derechos.

La revancha literaria llegó entre temporada y temporada televisiva, pero Lena ya aclaró que a los 80 se desquitará de verdad con sus memorias: “la escribiré cuando todas las personas que he conocido en Hollywood hayan muerto”.

Si bien Dunham es parte de la maquinaria imparable del entretenimiento y su ser auténtico le retribuye millones, ella puede salir un rato por la tangente para dejar un corpus honesto sobre ser una chica hoy, sentirse sola, tener kilos de más, hablar con hombres que le doblan la edad, deshacerse de gente nociva, enamorarse, y mantener sus amigas.

“Creo que el concepto de ‘ser la voz de una generación’ se perdió con la literatura beatnik porque con la globalización y el aumento de la población, mi generación consiste en muchas voces que necesitan muchas y diferentes tipos de atención. Si mi escritura puede mostrar cómo es ser joven hoy, soy feliz”, concluye Lena.