Espectaculos Martes, 27 de febrero de 2018

Un recital gratuito y al aire libre

Miles de personas participaron el pasado sábado del recital que el cantautor catalán Joan Manuel Serrat brindó en la plaza Vaticano, junto al Teatro Colón de la ciudad de Buenos Aires, en la que muchas familias esperaron desde temprano el comienzo del espectáculo con reposeras y rondas de mate.El escenario montado en la plaza miraba hacia la avenida 9 de Julio y frente a él se fueron acomodando grupos de amigas, familias y parejas que amenizaban la ansiedad debatiendo sobre los temas del Nano que esperaban escuchar en el recital.Sobre la calle Viamonte, que había sido cortada al tránsito por la organización del espectáculo, muchas familias fueron armando rondas con reposeras en las que circulaban mates y anécdotas de anteriores presentaciones de Serrat en la Argentina.Mariana, una docente de 52 años de Caballito que llegó acompañada de un grupo de compañeras de trabajo, le contó a Télam que "en grupo fuimos a ver a Serrat la última que vez que tocó con Joaquín Sabina en la cancha de Boca y nos había quedado pendiente volver a verlo juntas porque somos todas fanáticas"."La música del Nano me acompañó desde chica, empecé escuchando con mis tías y después fui yo la que trataba de ahorrar para la entrada cada vez que tocaba en Buenos Aires, así que ahora que era gratis y en la 9 de Julio no podía no venir", agregó.Martín, de 28 años, que vino con su novia de 26, dijo: "Serrat es un fenómeno que atraviesa generaciones, sus letras y su música hablan de temas que trascienden y por eso creo que acá podemos estar nosotros, o mis abuelos, o mis sobrinos y todos sentiríamos que nos está cantando a nosotros"."Con mi novia antes de empezar a salir ya solíamos ir con nuestros amigos a esos bares en los que se hacen tributos a Sabina o a Serrat, nunca habíamos ido a un recital de él, así que esta no nos la queríamos perder", completó.Graciela tiene 70 años y vino con su marido y parte de la familia desde San Martín: "Serrat solía tocar en los festivales del club en el que nos conocimos con mi marido, y nuestros hijos se criaron escuchando sus discos en casa, es parte de la familia" dijo a Télam."Hoy mis nietos me ponen videos de sus recitales en YouTube y yo les cuento cómo era ir a verlo cuándo éramos más jóvenes, a ellos también les gusta y es algo que me alegra compartir y que también le voy a tener que agradecer a él".Las palmas y el olé, olé, Nano, Nano se repitieron cada vez con más intensidad hasta cerca de las 20, cuando la orquesta comenzó a tocar y desde las sombras Serrat subió al escenario para recibir la primera ovación de la noche.

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