Un rayo que iluminó Talleres

Por UNO

Oscar Alejandro Trapé[email protected]

Volvió a la rugir la bestia del rock nacional en Mendoza y, como de costumbre, lo hizo ante una multitud. La Renga, el grupo más convocante de nuestro país, pisó nuevamente suelo provincial luego de cuatro años para agitar a 12 mil almas que colmaron el estadio de Andes Talleres el sábado a la noche. De este modo, la mítica banda surgida del barrio porteño de Mataderos armó una fiesta a la que no le faltó nada: temas nuevos, clásicos y un clima que sólo se genera en este tipo de ritos populares.

Pasadas las 21.30 los sonidos valvulares comenzaron a retumbar en Minuzzi y Belgrano, mientras un telón negro le ponía suspenso a la escena y dos pantallas gigantes anunciaban que un furioso rayo rocanrolero estaba por descender en tierra mendocina. Así, el tridente rengo saltó a las tablas para abrir con Canibalismo galáctico, tema incluido en el último trabajo, Algún rayo.

Con un arranque infernal y una seguidilla de canciones nuevas, la voz líder de Chizzo invitó al escenario a una de las legendarias figuras del rock nacional: el guitarrista Nacho Smilari, quien fue parte de Vox Dei. Este homenaje de La Renga a los próceres de la música nacional se viene dando a lo largo de esta gira. Hace poco también se lo vio al gran Edelmiro Molinari (ex Almendra y Color Humano) compartiendo escenario en uno de los shows.

Este arranque también dio lugar a algunos clásicos que forman parte de los primeros años de La Renga. Allí sonaron: El camino del deshielo y El rito de los corazones sangrando.

Cuando casi promediaba la mitad del show, los músicos se “desenchufaron” por un momento y se embarcaron en un movimiento acústico. No faltaron en ese tramo temas legendarios, pero esta vez interpretados como en un fogón, ante miles de fanáticos alucinados cuando sonaron En el baldío y La nave del olvido.

Luego de casi dos horas de pura fuerza y de algunos temas “desenchufados” todo hacía suponer que la fiesta iba llegando a su fin. Por eso comenzaron a aparecer los himnos más aclamados, como El final es donde partí, El rey de la triste felicidad y Arte infernal.

En medio de la despedida, Chizzo, enfundado en una remera negra con la leyenda “No a la megaminería contaminante” se disculpó con su público por tanto tiempo sin pisar tierras mendocinas con su banda, ya que él estuvo a principios de año en solitario tocando en EL Challao junto con los locales Jacke. Y de esa manera la gran banda nacional le puso punto final a la gran noche con Hablando de la libertad.

Toda espera tiene su fin, como sucedió el sábado a la noche en Andes Talleres. Aunque valió la pena aguardar para vivir otro reencuentro histórico entre La Renga y el público local.

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