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“Este espectáculo es de café concert, porque además de stand up hago personajes”. De esta manera, Jessica Torrijos describe su nueva obra, que verá la luz esta noche en el teatro Plaza. La propuesta se llama Toy enamorá y habla de la historia del príncipe azul que se va destiñendo con el tiempo.El show está dirigido por el actor y humorista Adrián Sorrentino. Esta creación de Torrijos fue estrenada el mes pasado en el Velma Café de Buenos Aires. En esa ocasión, también participó en la velada la bailarina Andrea Ghidone, quien sumó su aporte desde la danza.
La multifacética actriz nació en Chile, pero está radicada en Mendoza hace 30 años. Con una carrera en donde ha interpretado diversos personajes y ha hecho reír a miles de personas con sus espectáculos de humor, por primera vez subirá a escena en un teatro como el Plaza.Este desafío es el que lleva a la actriz chilena a sumergirse en el mundo del amor y mostrar que el príncipe azul realmente no existe. Con los nervios de estrenar en el Plaza y con la fiel compañía de su estilista José Paz y de New Star Producciones, Torrijos dialogó con Escenario y recordó sus comienzos en la provincia. También adelantó que viajará a Europa para presentarse en España y se mostró feliz de estar entre los cuatro mejores humoristas del país según un concurso realizado en Córdoba.–¿Cómo surge Toy enamorá? –Surgió cuando estaba o creía que estaba muy enamorada. Uno cuando está en pareja se comporta de una forma muy distinta. De esta manera, tuve la idea de escribir esta obra a partir de las cosas que uno tiene que aguantar estando en pareja.–¿Qué cosas hay que aguantar? –Hay que aprender a ceder. Mis amigas dicen “yo cedo todo” y en realidad cuesta eso, te cansa tener que ceder. Por ejemplo, llego a mi casa con sueño y ganas de dormir y no quiero cederle mi sueño a alguien que me está roncando al lado. Mi problema era ese, hasta cuánto tengo que ceder. Está bien, yo lo amo, pero no me deja dormir (risas).–Entonces, nunca creíste en el príncipe azul… –En mi momento de niña pensé que uno encontraba a su príncipe azul, a su hombre ideal, para toda la vida. Ahora de grande es más difícil encontrarlo. Cuando me casé se daba todo para que sea mi príncipe azul, estuvimos muchísimo tiempo, tuvimos un hijo, pero te vas desilusionando y se acaba el amor.–¿Por qué elegiste a Adrián Sorrentino para que dirija tu obra? –Adrián ha sido mi compañero, director y uno de mis mejores amigos de la vida. Me siento muy tranquila cuando trabajo con él. Al ser directora no es fácil elegir a alguien que me dirija. Necesito que la persona que me esté mirando sea alguien con la que tengo mucha confianza.–Por primera vez vas a estar en el teatro Plaza, ¿cómo lo tomás? –Era un desafío que tenía pendiente. Se dieron las posibilidades y decidí usar el teatro Plaza. Es un riesgo interesante para mi carrera, pero lo asumo porque todo me llevó para que sea así.–El estreno de la obra fue en Buenos Aires, ¿cómo lo viviste? –Allá nunca había presentado un espectáculo completo mío. Mi productor dijo que era buena idea y fuimos. Estuvo Andrea Ghidone de bailarina. Por suerte, gusto mucho lo que hicimos y el laburo salió muy bueno. Sorprendió que una mujer haga el tipo de humor que yo hago.–¿Creés que es más difícil para una mujer hacer teatro? –Totalmente, es mucho más difícil. Es que no es fácil para nosotras subirse a un escenario y sacarse la careta y decir las cosas como son. Es más complicado para una mujer abrirse en temas de sexo, y mostrar nuestra “verdad oculta”.–¿Por qué crees que ha crecido el stand up? –La gente cree que es fácil hacer stand up. Hay gente muy mala que lo hace y cree que lo hace bien. Una persona hace un taller, le sale bien el monólogo y ya cree que es famoso y que puede subir a escena. Pero sale bien porque hay un director atrás que te dirige y corrige.–¿Pasa muy seguido? –Yo tuve un taller en donde cinco alumnos se hicieron un elenco con mis guiones y los registraron, me los chorearon. Así que he visto de todo.–¿Creés que ha crecido el teatro en estos años? –Sí, bastante. Ahora hay muchos elencos y una mayor capacidad para hacer cosas. También ha crecido el apoyo gubernamental y la cantidad de festivales y teatros.–¿Hay diferencia entre el humor de Chile y de Argentina? –Los chilenos tienen muy buen humor, un humor picante, a las mujeres les encantan los chistes fuertes. El mendocino también se ríe mucho con este tipo de chistes.–¿Qué opinás de que en la Copa América haya vuelto la competencia entre argentinos y chilenos? –Es una tontería, acá todos tienen algún familiar o conocen a alguien de Chile. La gente se pone a pelear por cosas que nosotros, la sociedad, no tenemos nada que ver. Yo siempre lo discutía en la facultad y les explicaba que estábamos en dictadura militar cuando fue lo de Malvinas y no podíamos opinar. Recuerdo que había diarios que decían: si Chile no ayuda a Inglaterra, Argentina nos va a invadir. Nadie averiguaba realmente qué pasaba. Chile estaba absolutamente tomado por los milicos, a las 12 de la noche había que entrar a la casa porque si no te metían en cana, imaginate si alguien iba a protestar por Malvinas.–¿Qué proyectos tenés para el futuro? –Sigo teniendo diversas funciones en Mendoza y el 27 me voy a Europa. Por primera vez voy a actuar allá. Haré cuatro funciones en Barcelona con la obra Separadas. Cuando vuelva voy a tratar de hacer temporada en el verano. También participé de un concurso en Córdoba y vamos a estar haciendo algo con eso. Fue con El club del humor, vinieron a Mendoza y seleccionaron a cuatro humoristas. Después, gané yo para representar a la provincia. Ahora fui a la final nacional y competí con 14 personas más y logré quedar entre los cuatro mejores del país. Con eso en noviembre empezamos una gira nacional y un programa de TV.


