Johnny Depp ataca de nuevo. A su manera, con otra de sus criaturas, pero con una máscara de calidad. Más cerca de la genial creación de El joven manos de tijera que al fallido indio de El llanero solitario. Aquí Depp es James Whitey Bulger, un gángster que mutó en informante del FBI para escrachar a la mafia italiana en los años ’70. Basada en un caso real, Pacto criminal, que se estrena hoy, no sólo seduce por la temática policial sino que además está en el foco de Hollywood porque tiene todo para que Depp pueda alzar el Oscar a mejor actor por primera vez en su carrera. Aunque al intérprete esta cuenta pendiente con el show bussiness de la industria cinematográfica está muy lejos de quitarle el sueño.Pelado, con lentes, los ojos azules y una risa imperfecta e irónica, que permite ver su diente de oro. Así se muestra Bulger en Pacto criminal. Perverso, temible, cruel.
Black Mass es el título original de la película del ascendente Scott Cooper, que ya se estrenó en Estados Unidos, con éxito de taquilla, el mes pasado.Es una mirada completa a los lazos de las lealtades en los barrios que fomentaron la desastrosa protección del FBI a la pandilla Winter Hill de Bulger, con la que se erradicó la mafia italiana de Boston, pero se remplazó con el control de los asesinos de descendencia irlandesa que profesaban la fe católica.
De carne y hueso El filme está basado en el libro de los periodistas del Boston Globe, Dick Lehr y Gerard O’Neill, y es la primera historia basada en hechos reales sobre el importante jefe de la mafia e informante del FBI (inspirado en el gángster de Jack Nicholson en Los infiltrados, de Martin Scorsese), desde que Bulger fue arrestado en California en 2011, años después de su fuga de la cárcel de Alcatraz.Bulger obtuvo dos sentencias sin posibilidad de obtener la libertad condicional por, entre otras cosas, estar involucrado en 11 asesinatos. Actualmente está detenido en una cárcel de máxima seguridad.El Bulger de Depp es la pieza central de la película y ha llevado a que suenen predicciones del actor para los Oscar.En una entrevista conjunta con Cooper, ambos charlaron sobre los retos de interpretar a un criminal que, como dijo el realizador, “dejó una herida emocional en Boston”.“No quisiera faltarles el respeto a las víctimas o a las familias de las víctimas, pero una parte de mí estaba contenta de que mi personaje huyera”, expresó Depp. “Durante 16 años estuvo fugado y no estaba causando problemas, vivía su vida, bien por él”, ironizó el actor, casi con la misma mordacidad de su criatura en Pacto criminal.Irreconocible Con el cabello rubio peinado hacia atrás y su piel pálida pecosa, el Bulger de Depp es desgarrador por su crueldad e intimidación a sangre fría, sin nada de las extravagancias que han acompañado algunas de las recientes películas del actor de 52 años, como El llanero solitario y Mortdecai.La mejor manera de hacer reír a Johnny Depp es citar a aquellos que califican su escalofriante interpretación del gángster de Boston como un regreso. “¡Mi regreso!”, exclama Depp, mientras se le encienden los ojos detrás de sus lentes azules entintados. Como actor que siempre ha disfrutado la transformación total, interpretar el papel de la superestrella en recuperación no le atrae no le queda bien.Su fama siempre ha estado demostrada por sus metamorfosis. “No veo películas así que no sé qué está haciendo otra gente, porque no me importa lo que está haciendo otra gente”, sentenció. “Quiero hacer lo que quiero hacer y si funciona, bien, y si no a la m... con eso, puedo volver a cargar gasolina”, bramó.Peor se puso cuando le dijeron que esta era su gran posibilidad de levantar de una vez por todas la estatuilla dorada del Oscar, que tantas décadas se le negó: “No quiero ganar una de esas cosas, jamás. No quiero hablar al respecto”, le respondió Johnny Depp al reportero de la BBC durante su paso por la alfombra roja del filme en Londres, a la que fue acompañado de su seductora novia, la actriz Amber Heard.De todos modos, vale recordar que el actor fue nominado en tres ocasiones a la estatuilla al mejor actor: por Sweeney Todd, El país del Nunca Jamás y la primera entrega de Piratas del Caribe, pero nunca salió con una sonrisa del teatro Kodak de Los Ángeles.“La idea de ganar significa que estás en competencia con otra persona y yo no estoy compitiendo con nadie. Yo simplemente me apego a mis armas y hago lo que quiero hacer. A veces, a las personas no les gusta, pero me da igual”, compartió, mientras retomó con énfasis el tema del tan mentado “regreso”.“¿De dónde regresé?, ¿de la muerte? No he hecho nada diferente en esta película que no haya hecho en otros filmes”, lanzó.


