Espectaculos Sábado, 10 de noviembre de 2018

Un error, un crimen y buen oficio en la tercera parte de Fargo

Netflix sumó la última temporada de la serie de Noah Hawley –inspirada en el filme homónimo de los hermanos Coen– y vuelve a ganar con una historia solventada en buenas actuaciones

El jueves de la semana pasada la plataforma Netflix estrenó la tercera temporada de Fargo, serie inspirada en el filme homónimo de los hermanos Ethan y Joel Coen y que ha estado siempre a la altura de tamaño desafío.

Esta tercera entrega no es la excepción, porque sus diez capítulos mantienen hilos narrativos que aparecen en todas las temporadas, como el paisaje nevado, las mujeres que suelen ser más astutas que los hombres y algunos personajes singulares por ser extraños, hasta incluso repulsivos.

Si bien estas conexiones entre temporadas están presentes -incluso con ciertos personajes-las historias pueden verse de manera independiente y en este caso es la de los hermanos Emmit y Ray Stussy. El primero es un empresario exitoso, en tanto que el segundo es un oficial de libertad condicional que no ha logrado tener éxito en su vida y culpa a su hermano por haberlo engañado en el reparto de la herencia paterna, para su posterior desgracia.

Los dos Stussy son magistralmente interpretados por Ewan McGregor, quien otorga no sólo una apariencia diferente a ambos, sino una impronta absolutamente distintiva.

A la dificultosa relación fraternal se suma la aparición de la inquietante figura de V. M. Varga (David Thewlis), un mafioso que tras invertir en el negocio de Emmit, prácticamente se adueña del mismo para sus poco propios negociados, siendo una presencia amenazante en principio para Emmit y su socio, pero luego también para su hermano y su novia Nikki (Mary Elizabeth Winstead), una ex convicta que tiene muchas más ambiciones e inteligencia que su pareja.

Como sucedió en la película y en las dos entregas anteriores, un error pone a rodar una serie de circunstancias que irán elevando la violencia de manera exponencial. En esta ocasión es un asesinato, cometido por uno de esos personajes casi caricaturescos en su torpeza que tanto deleitan a los Coen y que el realizador de la serie, Noah Hawley, respeta a rajatabla.

Este homicidio tocará de cerca a Gloria Burgle (Carrie Coon), jefa de policía de Eden Valley (al menos hasta su reestructuración) y será quien trate de enlazar los cabos sueltos entre ese crimen y los episodios que empiezan a señalar a los hermanos Stussy como protagonistas de más de un delito.

Y, como sucede siempre en Fargo -la película o las temporadas de la serie- lo que se inicia con un error termina en sangre. Y si bien muchos han dicho que esta última no está a la altura de sus precedentes, tiene un elenco insuperable, sangre sobre la nieve, humor negro y personajes extrañamente fascinantes. No muchas series pueden presumir de lo mismo.

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