Gabriel Gustavo Vacchelli (46) fue galardonado en la categoría novela; Omar Ochi (23) se llevó el reconocimiento mayor en poesía; Marcos Alberto Martínez (27) ganó en obra teatral y Sofía Criach (23) en el rubro cuento.

Tres veinteañeros y un incipiente escritor ganaron el premio Vendimia de literatura

Por UNO

Por Fernando G. [email protected]

Uno de ellos empezó a escribir hace apenas seis años, como terapia, y hoy tiene en sus manos el galardón más suculento de todos cuanto entrega Mendoza a las letras. Otro, tiene sólo 23 años pero acaba de ganar por segunda vez, con apenas dos años de diferencia, el mismo premio en la misma categoría. Un tercero busca su lugar gritando teatro desde el Sur, y la última, es una joven narradora cuyos textos verán por primera vez la luz, a pesar de que escribe casi desde que aprendió a hacerlo.

Ese arco diverso y hasta con muchas peculiaridades es el que conforma el grupo de ganadores del Certamen Literario Vendimia 2012, que fueron presentados ayer en la Feria del Libro de Mendoza.

El godoicruceño Gabriel Gustavo Vacchelli tiene 46 años, es maestro de escuela y ha cursado Ciencias de la Comunicación en la Universidad del Comahue. Cuando cumplió 40, atravesó una crisis emocional que lo llevó a incursionar en la escritura. Este viernes fue anunciado como el primer ganador del premio de Novela, por su libro Agualima, dotado de 20 mil pesos y la publicación del libro.

La novela, elegida por un jurado que conformaron Guillermo Martínez (autor de Crímenes imperceptibles), Oscar Guillén (periodista y narrador) y Ramiro Zo (profesor de la UNCuyo) es “una historia totalmente ficticia, pero con algunos puntos que tienen que ver con nuestra historia argentina, sobre todo las cosas que hemos pasado en las últimas décadas”, según palabras de Vaccheli.

El autor, que reconoce entre sus influencias un amplio espectro de autores (“García Márquez, Eduardo Galeano, Juan Gelman, Mario Vargas Llosa, Isabel Allende, Antonio Di Benedetto, Umberto Eco y Ben Okri”) ubicó a sus personajes principales en Perú, y aunque a esos personajes los separa el tiempo, están unidos “por la presencia de la niña, y luego mujer, que da nombre al libro”.

Un reincidenteOmar Ochi parece, de algún modo, la contracara de Vachelli. No sólo porque es el ganador en poesía, sino porque con sólo 23 años ya tiene un buen camino recorrido como autor, y de hecho esta es la segunda vez en dos años que gana el Vendimia en este género.

El autor, que fuera premiado por El libro del desierto en 2010, ahora fue reconocido por Historia del tiempo, por un jurado que integraron José Luis Menéndez, Judith Carunchio y Matías Campoy. “Todo se sitúa en un patio y una casa, pero hay varios temas: el tiempo, la eternidad, la identidad, la ancianidad, y hay alusiones bíblicas y a la historia”, cuenta Ochi, quien también ha publicado Edel. “Este libro está estructurado por simetrías, y cuando un poema habla de la niñez, inmediatamente contesta otro de la adultez. Mi reflexión es que el tiempo no lo vemos en relojes colgados delante de nosotros, sino en el cambio de las cosas que nos rodean. Luego nos damos cuenta de que el que habla, finalmente, es el propio tiempo”.

Y acerca de su reincidencia en estos temas, dice: “El premio no te hace mejor escritor, pero en cierta forma te hace sentir satisfecho. A mí no me interesa que digan que yo gané dos Vendimia, sólo que esto me da la posibilidad de publicar mis libros”.

A modo de reflexión sobre su precocidad, tanto en la escritura como en los premios, Ochi dice que en estos años ha incorporado más lecturas a su haber: “Borges, César Vallejo y Pablo Neruda, por supuesto. Pero he leído mucho a Juan Gelman”.

El jurado del género poesía también otorgó menciones: a Gabriel Jiménez (por El intocable), a Daniel Fermani (por Navegando hacia la desembocadura del río del tiempo) y a Nora Bruccoleri (por Sillas de arena).

Teatro desde el SurMarcos Alberto Martínez tiene 27 años, es militante marxista y un hacedor teatral de San Rafael. Su ferviente interés por la historia argentina terminó cimentando la obra Liniers, el traidor, una pieza que tiene como protagonistas a Santiago de Liniers y al invasor inglés John Whitelocke.

“Los dos son vistos como traidores en cada país, y son personajes olvidados por la historia. Yo los ubico frente a frente en esta obra, con un enfoque humorístico”, cuenta el director de los elencos La Brújula y Mil Grullas, además de gestor del festival teatral La Vorágine, que se realiza en el Sur.

Martínez celebra este premio, por varias razones. “Para mí, económicamente, significa que por primera vez voy a sobrepasar la canasta básica. Desde lo político e ideológico, es un reconocimiento muy importante para mí, ya que está buenísimo que el ministerio siga haciendo este concurso. Por otro lado está buenísimo ser el ganador cuando subió la cantidad de premio y ejemplares. Y esto da rédito artístico. A nosotros nos cuesta llegar a Mendoza, llegar a los teatros oficiales, y esto es un empuje”.

El jurado de este género, integrado por Víctor Arrojo, Alejandro Conte y Julio Millares otorgó una mención a Alejandro Manzano, por su obra Historias en una lata.

Avezada principianteSofía Criach tiene 23 años y está en la etapa final de su carrera de Letras en la UNCuyo. Su tesis versará sobre la relación entre el cine y la narrativa de Antonio Di Benedetto. Y si bien escribe desde los 8 años, como una cabal apasionada por las letras, jamás había mostrado su relatos a nadie. Hasta que los llevó hasta el jurado del Vendimia en cuento, y resultó ganadora, por su libro Sin pájaros en el Averno.

“La mayoría de los cuentos están escritos en primera persona, y reflejan la mente de los personajes. Casi todos tienen elementos fantásticos, algo que sugiere el nombre del libro y que es el del primer cuento, el más largo de los 13 que lo integran”, explica la joven Sofía.

El jurado (Dolores Comas de Guembe, Gabriel Dalla Torre y Gladys Lizabe) otorgó menciones a Mauricio Runno por Los animales hembras y a Ernesto Simonovich por Historias para leer mientras esperamos malas noticias de gente con bata o uniforme.