María Inés Riveros, Nicole André y Abril Rodríguez fueron elegidas por el maestro ruso Andrei Vassiliev para formarse en su academia americana. Este fin de semana el bailarín estuvo en Mendoza, en busca de nuevos talentos

Tres mendocinas bailan en Nueva York

Por UNO

Como en un cuento, o en los argumentos de esas películas en las que finalmente los deseos se cumplen, tres bailarinas mendocinas, de distintas edades y formadas en diferentes academias, llegaron este año a Nueva York. Lo hicieron para concretar un sueño: tomar un curso con uno de los mejores bailarines del mundo, el ruso Andrei Vassiliev (38).Ellas son María Inés Riveros (31), Abril Rodríguez (16) y Nicole André (13). Las tres son mendocinas, las tres bailan desde pequeñas y a las tres las premió el bailarín ruso con una beca para estudiar en la Andrei Vassiliev Academy of Classical Ballet, su prestigiosa escuela de danzas estadounidense. El maestro de ballet viaja por Latinoamérica, y mediante el programa Latinoamérica Baila capta a los mejores talentos y, luego de brindar una capacitación, les ofrece una beca. Esta consiste en permanecer durante los tres primeros meses del año en Nueva York, y participar en el Year Round Program, que es un curso intensivo, donde los becados toman clases durante cinco horas, de lunes a viernes. Las tres chicas mendocinas participaron en esta formación cuando despuntaba el 2017. Pero, además, Abril e Inés fueron invitadas a participar en el curso de verano, que se da durante el mes de junio próximo. Mendoza tiene grandes talentos de la danza para ofrecerle al mundo.Las bailarinasLas tres jóvenes le contaron a Escenario su experiencia, y aunque mostraron distintas perspectivas, coincidieron en que lo que vivieron fue único y enriquecedor para sus carreras. Abril, la más extrovertida y abierta al diálogo, contó que "en los estudios de Vassiliev en Manhattan, tomábamos clases todos los días durante cinco horas, excepto sábados y domingos, que él realiza capacitaciones particulares", si bien el ritmo era intenso, la vivencia fue única en su vida. "La posibilidad de bailar con un maestro como él, aprender técnicas distintas, todo nuevo. Esas fueron mis expectativas y se cumplieron todas", compartió. Abril baila desde los 7 años y ya tiene 16. Empezó con Mariela Espinoza y Silvana Rodríguez, en sus estudios de Chacras de Coria, lugar en el que se sigue formando. "Es cierto que la danza es una disciplina exigente, pero las nenas lo ven como un juego cuando son chiquitas. Después, si tienen ganas, se van a levantar con deseos de ir a danza aunque sea un sábado en la mañana, cuando podrían quedarse durmiendo en su casa", comentó, y agregó: "Estar en una clase de ballet durante cinco horas, en lugar de hacer otras muchas cosas, es señal de que realmente la danza te apasiona".Con respecto al ambiente competitivo del ballet clásico, confirmó que es así. "El ballet no fomenta el trabajo en equipo, es una disciplina muy individualista y muy competitiva, es ser yo y nada más", dijo, pero aseguró que a pesar de esto, ha logrado tener más amigas que compañeras en esta actividad. En cuanto a sus expectativas a futuro, la adolescente quiere seguir formándose, antes de pensar en competir o integrar alguna compañía importante de ballet. En cuanto a María Inés, su punto de vista es distinto porque ella ganó la beca a los 31 años. "Para mí fue especial, porque a mi edad, dije, bueno, ya está. Pero Andrei me dio la posibilidad de seguir aprendiendo. Fueron tres meses increíbles, por la calidad de enseñanza, a nivel técnico es altísima. Todo lo que sabe te lo puede mostrar. Eso no pasa siempre", destacó. Ella es una profesional de la danza que integró compañías en Buenos Aires, y opina que a Mendoza le hace falta un ballet provincial. "Aquí hay muy buenos bailarines, pero pocas posibilidades de trabajar", señaló. Nicole, la más pequeña del grupo, llegó sobre la hora, y agitada. No quería perder un minuto del nuevo curso que dictó Vassiliev en Mendoza, este fin de semana. Antes de comenzar el calentamiento previo a la clase, compartió algunas palabras con Escenario."Fue una experiencia muy linda, que pude vivir con mi mamá que me acompañó. Por ahora mis expectativas tienen que ver con seguir aprendiendo y formándome", destacó la niña, que toma clases en la academia de Marta Lértora y asiste dos veces por semana al teatro Independencia, donde es alumna de Genoveva Sagués. El programa que busca talentosEl viernes pasado, el maestro ruso ofreció una capacitación para bailarinas y bailarines principiantes, intermedios e intermedios avanzados. Luego, lo que hace es elegir a los talentos a los que se les ofrecerá una beca en su escuela Andrei Vassiliev Academy of Classical Ballet, en Nueva York, a través del programa Latinoamérica Baila. El bailarín recorre distintos países de esta geografía -desde México hasta Argentina, pasando por Ecuador, Brasil y Paraguay- en busca de artistas apasionados que muestren ese amor por la danza que nos les permite detenerse ante los obstáculos. Cuando elige a las personas que recibirán sus becas, lo hace fijándose en todas y cada una de las características que hacen que una bailarina sea completa: técnica, línea, piernas bonitas, mucha elongación.Pero sobre todo, lo que busca son personas enamoradas de la danza clásica, como a él le sucede desde que era apenas un niño.