Espectaculos Jueves, 10 de mayo de 2018

Testigo de otro mundo

Juan Pérez tenía 12 años cuando fue parte de un fenómeno ovni. Esta experiencia, que le deparó burlas y descreimiento, lo marcó para siempre. Este filme cuenta su historia

El cineasta Alan Stivelman estrena este jueves en nuestras salas su segundo filme documental, Testigo de otro mundo, en el que narra la historia de un hombre que a los 12 años fue testigo de un suceso ovni, pero que prefirió enfocar "en el camino de la sanación".

"Lo que comenzó siendo una búsqueda para entender y descifrar qué se esconde detrás del fenómeno ovni, se transformó en un camino más íntimo y personal, que es el de la sanación. Empiezo a creer que hicimos un documental terapéutico", expresó Stivelman.

"La película dio un giro narrativo cuando decidí enfocar la historia en Juan y sus miedos, y no así en el fenómeno, que es un verdadero laberinto", agregó el realizador que en 2013 estrenó el documental Humano.

La cinta cuenta la historia de Juan Pérez, un hombre que en su infancia tuvo una experiencia ovni y muestra cómo ese suceso afectó su vida, dejándolo recluido en el campo, en soledad y atormentado por esa vivencia.

El reconocido astrofísico fránces Jacques Vallée, quien realizó el primer mapa digital de Marte para la NASA, y fue parte de la comisión del Proyecto Libro Azul, durante la presidencia de Harry Truman en Estados Unidos, en el que un grupo de científicos se encargaron de analizar miles de decenas de casos de ufología, forma parte del documental, ya que él conoció a Juan en 1980, dos años después de ocurrido el suceso.

Durante el filme el doctor Vallée se reencuentra con Juan luego de 35 años de aquella investigación inicial, además de aportar una mirada científica a la historia.

-¿Cómo llegás a la historia de Juan y qué te sedujo de ella para llevarla a la pantalla grande?

-Llego a través de una serie de eventos causales. Era el año 2014 y escribía un guión de ficción acerca de un caso de abducción de una pareja de treintañeros, tema que me era completamente ajeno. Entonces compré un libro que me llamaba mucho la atención, sobre todo por su abordaje psicológico del tema de los abducidos. El libro Los extraños, del doctor Néstor Berlanda, y Juan Acevedo fue el que me condujo a conocer a su autor, y éste me llevó sin escalas a conocer la historia de Juan Pérez.

-¿Cómo fue pensado el planteo narrativo y tu participación dentro del documental?

-Los documentales los pienso desde mi propia vida y búsqueda, es por eso que el planteo siempre tiene que ver con lo que me interesa indagar en ese momento. Al principio fue entender el fenómeno y luego me situé en hallar respuestas para Juan y su dolor existencial. Fue así que comencé a juntar diferentes piezas, trayendo a la vida de él chamanes guaraníes, un psiquiatra y un astrofísico, para que entre todos podamos armar un soporte teórico y práctico para él.

-¿Cómo definirías lo que vivió Juan cuando era un niño y cómo está hoy?

-A los 12 años Juan vivió algo grande, tan grande que su mente no pudo asimilar lo que había visto. Se marcó a fuego un trauma que perduró por más de cuatro décadas.

-¿Produjo algo en Juan este proyecto?

-Juan logró sanar un trauma de décadas. Lamentablemente tuvieron que pasar muchísimos años para que él pueda entender lo que vivió. Tuvo que sufrir las burlas y los juzgamientos de la sociedad. Si él hubiera sido tratado por la medicina ortodoxa y occidental probablemente hubiera terminado en un hospital psiquiátrico. Lo que me hace pensar que aún nos falta evolucionar mucho en cuanto al estudio de la consciencia humana. Estamos recién en los albores de entender qué es la conciencia y lo que nos rodea. Cuántos "Juanes" habrá encerrados en sus propias mentes, y peor aún, en los "loqueros" del mundo.

-¿Qué modificó en vos hacer este documental?

-Mi concepción del fenómeno, del universo, de lo que nos rodea, de la conciencia humana y del poder de sanación que tenemos y no nos hacemos cargo. Nuestras capacidades como humanos aún no las conocemos, y quizás el fenómeno ovni esté ahí para desafiar nuestras propias leyes.

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