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El bailarín Pablo Moiño (18) es de esos espíritus libres del arte mendocino que, como tantos otros, buscó su suerte –formación mediante– en el ombligo del país: Capital Federal.
Ahí sabía que podía moverse como pez en el agua, entregando su talento y perfección artística a las grandes propuestas de la cartelera porteña. Y –¿por qué no?– en la masividad de la televisión, ya que formó parte del staff de bailarines de Ideas del Sur y fue partenaire de estrellas para el Soñando por cantar y Soñando por bailar. También bailó para Susana Giménez en su programa y para Talento argentino.
Como pez en el agua –decíamos– se mueve ahora Pablo Moiño, el único bailarín mendocino en integrar la compañía de Flavio Mendoza que en estos días ofrece funciones de Stravaganza Water in Art en el Stadium Arena Maipú.
Desde este miércoles al domingo próximos serán las últimas presentaciones del celebrado espectáculo del coreógrafo, bailarín y ex integrante del “Bailando”.
“Stravaganza es una hermosa experiencia como bailarín. Me genera muchas satisfacciones desde lo artístico. Es impresionante ver el cariño de la gente hacia Flavio. Y en lo personal, en esta compañía pude formar mi grupo de amigos, son mi familia en Buenos Aires”, expresa Pablo, quien también es diseñador de modas, actor y cantante.
Medio centenar de artistas en escena despliegan sus destrezas en Stravaganza Water in Art, que tiene en sus roles protagónicos al propio Mendoza, a Gisela Bernal, Noelia Pompa y Facundo Mazzei.
Mazzei es amigo de Moiño y él fue quien lo introdujo al “mundo Stravaganza”. Así lo cuenta el propio bailarín: “Facu iba a reemplazar a Flavio en unas funciones y necesitaban un chico que lo reemplazara a él en la puesta, a fines de 1011. Yo lo conocía a Facu, ya que habíamos trabajado juntos durante dos años en Ideas del Sur y nos hicimos amigos. Él hizo una audición cerrada, para sólo cuatro personas. No quedé seleccionado pero el que quedó se bajó y entonces me llamaron a mí. Así fue como entré a Stravaganza”.
La perseverancia lo retribuyó, ya que antes de ese casting Flavio Mendoza había realizado otra prueba y lo había convocado pero Moiño justo se encontraba trabajando como performer en París (Francia).
–¿Cómo es formar parte del show más taquillero e impactante del país?–Es un antes y un después para cualquier bailarín. Exige mucha concentración, trabajar a conciencia, cuidar tu cuerpo y estar sano y saludable al 100 por ciento, ya que las acrobacias son riesgosas. Hay que saber cuándo respirar, dosificar la energía. El espectáculo tiene momentos de danza en el aire, en la tierra y en el agua. ¡Es una locura! Los ensayos son durísimos porque el show tiene una estética muy detallista. Flavio no me exige nada en particular, nunca me pidió más porque sabe que doy el 100 por ciento. Es una relación súper amena. Lo mismo pasa con el resto de los bailarines. Hoy por hoy tengo la posibilidad de estar en todos los cuadros y todos son muy diferentes a la vez.
–¿Te imaginabas formar parte de un proyecto así?–La verdad que sí. Por eso vivo perfeccionándome en canto, baile y actuación. Flavio ha hecho un trabajo súper admirable, es un referente único en este rubro. Es un ejemplo de que cuando uno sueña con algo no debe abandonarlo. Yo también soy un poco así.
Dos puntos
- Moiño, el músico Pablo está armando una banda con la que se iría a probar suerte a fin de año a México. Es un dúo electropop que creó con Cristian Falcón (bailarín de Vicky Xipolitakis en el actual “Bailando”).
- Moiño, el diseñador También, con Fernanda Capozzuco, se dedica a intervenciones de moda a través de una firma propia




