Por Oscar Alejandro Trapé[email protected]
Entrevistamos a Walas, de Massacre. La banda hará doblete en N8 Estudio. Hoy realiza un show en el que repasa sus últimos discos y mañana la lista de temas incluirá los covers históricos que grabó el grupo
“Soy un vanguardista de la primera hora”
Pese a que su banda ahora llena estadios, como el mítico Luna Park, él prefiere seguir siendo un ícono del under. “Crecí en el Parakultural –escenario porteño emergente e histórico que cobijó grandes artistas durante los años ’80– viendo a verdaderos grandes: Luca Prodan se la pasaba con los punk y Ricardo Iorio ya se empezaba a formar como el caudillo del heavy metal. Es más, nuestro segundo recital lo dimos en ese lugar y casi se incendia todo”, recuerda Walas, el carismático vocalista y alma de Massacre.
Luego de haber lanzado elogiadísimos álbumes, como El Mamut (2007) y Ringo (2012), la banda se instaló definitivamente en la primera línea del rock nacional. Este esplendoroso presente le permite al grupo regresar a nuestra provincia con una doble presentación: esta noche Massacre dará un recital donde despedirá su último material de estudio y mañana armará una lista de temas que incluirá los covers más sobresalientes que ha grabado a lo largo de su trayectoria.
“Le agradezco a Mendoza por sacarnos de la inercia creativa y hermosa en la que estamos metidos en este momento los Massacre”, dice Walas en tono enigmático, dejando la puerta entreabierta de su costado artístico incansable.
Al instante le quita intriga a lo que acaba de decir y suelta: “Estamos creando, digamos que cocinando, un disco nuevo. Entonces vivimos sin horarios, fuera de la realidad y nos pasamos metidos todo el tiempo en nuestro estudio. Y fundamentalmente estamos sin tocar, porque estamos de cabeza en la creación de esa docena de canciones que le darán forma a nuestro próximo disco. Aparte, con el Mundial decidimos bajarnos de los escenarios y meternos en lo creativo. Por eso le agradezco a Mendoza que nos vuelve a poner en escena, en un marco anecdótico y fuera de lo común”.
Y explica por qué son especiales sus dos presentaciones en suelo local: “El primero de los recitales (refiriéndose al de hoy) es un show común de Massacre, donde hay un repaso por lo mejor de Ringo y El Mamut, como también por algunos clásicos. Mientras, el sábado es todo más distendido, donde la mayoría de los temas incluidos en la lista son covers que hemos registrado en discos anteriores. Ya lo hemos hecho en Buenos Aires a este formato y resultó algo fantástico, al público le encantó”.
Walas también cree que los dos shows que darán este fin de semana en Mendoza definen un poco el espíritu de su banda. “Nosotros les tenemos mucho amor al amateurismo, al sótano, al underground y a la cuestión experimental. Nos gusta ese salto sin red. Y aunque sin querer aceptarlo, aún le guardamos mucho miedo al éxito, al mainstream o a lo obvio, si se quiere. Todos ya conocemos las fórmulas del éxito inmediato y cómo terminás con eso”, explica con su verborragia.
A Walas le gusta indagar en su propuesta artística musical: “Soy un vanguardista de la primera hora y eso lo apliqué en mi banda. Siempre me estuve adelantando a las tendencias. Nosotros demostramos que yendo por un camino paralelo, no oficial, se puede llegar al Luna Park, se pueden hacer varias presentaciones en el Gran Rex u Obras. Con esta teoría nosotros llegamos a la tapa de la revista Rolling Stone. Hago referencia a una teoría que nosotros volcamos acá, en la Argentina, y que dio resultado. Pero recién ahora nosotros estamos aprendiendo a jugar en ambas canchas: en el sótano y en el gran escenario”. Incluso desde esta posición realizaron una promoción exitosísima cuando lanzaron Ringo en 2012 y luego volvieron a ser elogiados cuando reeditaron Aerial 13 el año pasado. “Días antes de lanzar Ringo, salieron –en complicidad con la banda– unos afiches que decían que no compraran el disco y esas cosas catastróficas. Al final el disco se vendió el doble. Y cuando reeditamos Aerial 13 decidimos poner como último tema-rareza una versión de Ana no duerme, en homenaje al gran Luis Aberto Spinetta”, cierra sonriente el cantante.
Un artista desde la cunaEn realidad Guillermo Cidade (como dice el DNI de Walas) viene de una cuna artística singular: su padre, José Vicente Cidade, hermano del genial Ramón Ayala, fue un gran folclorista, y su madre, Nancy Preus, le dedicó toda su vida al intelecto. De todas formas el músico toma distancia de sus progenitores, ya fallecidos: “A mi viejo le costó aceptar que tenía un hijo rockero. Y mi madre fue una intelectual que cuando le llevé mis típicos libros de la adolescencia entramos en una discusión bien elevada”. Y se define: “Yo me crié con una filosofía punk. En esa crontracultura se cree que desde la basura pueden crecer flores hermosas”.
Tampoco esconde su costado de coleccionista de antigüedades y rarezas. “La aventura de mi vida es encontrar un tesoro a precio de basura, no a precio de tesoro. No voy a pagar locuras por algo. A mí eso me fascina”, dice el dueño de la galería de arte Pánico, en el barrio porteño de Palermo. Así pasa sus horas en Mendoza Walas mientras trata de dar con el dueño de un bajo inconseguible para sumarlo a su colección.Dos puntos-Los precios. La entrada del recital de cada noche cuesta $120, mientras que por $180 los fans pueden obtener el abono para ambas noches, la de hoy y la de mañana, dedicada a los covers que registró Massacre.
-Merchandising. Durante las dos noches estará habilitado el stand en la sala de N8 Estudio con el merchandising oficial. Este dato es de gran valor para los fans de Massacre que siempre buscan remeras, discos y calcos de la banda liderada por el popular Walas.




