Espectaculos Sábado, 15 de febrero de 2014

Sergio Marchi y los mitos del rock

El periodista, baterista y escritor estuvo en Mendoza. Aquí adelanta Room Service, su nuevo libro, que sale en abril y repasa historias célebres del género.

Por Selva Florencia Manzurmanzur.florencia@diariouno.net.ar

“A Charly le pedí un favor y no me lo dio. Le pedí una nota y no quiso. Simplemente eso”, responde Sergio Marchi mientras fuma un cigarrillo en los jardines del espacio Le Parc. La respuesta viene para explicar por qué ya no tiene relación con el ídolo argentino y él, fiel a su estilo honesto y brutal, contesta sin tapujos.

Detrás del periodista de rock, decenas de músicos se preparan para subir al escenario del MendoRock, que se hizo el fin de semana pasado.

Horas antes, el porteño escritor de libros –además es un apasionado de la batería– ofreció una charla en el marco de los talleres de ese festival. Entre los oyentes estuvieron el enanito verde Felipe Staiti, el trío Medieval Society y Daniel Vinderman. También hubo periodistas y hasta funcionarios, que no quisieron perderse su elocuencia, esa que desborda cada vez que abre la boca.

El título del taller fue “La problemática de las bandas nuevas y cómo crear una escena”, pero su presencia en Mendoza se debía a más que ese encuentro. Es que este fan del rock considera a la provincia su segundo hogar porque pasó muchos veranos de su juventud en la casa que su tía tenía en el barrio Cano. Incluso dice que sueña con jubilarse y fundar una radio aquí, pero en la montaña.

Una vida dedicada a la música

En sus 31 años de carrera, Marchi entrevistó a ídolos como Steven Tyler y Kurt Cobain, escribió la biografía definitiva de Charly García (No digas nada), otra de Pappo (El hombre suburbano) y una de Roger Waters (Paredes y puentes: el cerebro de Pink Floyd), entre otros textos editoriales.

Hizo oír su voz desde los estudios de varias radios y hasta el año pasado condujo Futuro imperfecto en la radio de la UBA. “Tienen que avisarme si sigo con el programa, yo supongo que sí”, revela mientras la prueba de sonido del festival lo invade todo.

En abril saldrá a la venta su nuevo libro: Room Service, por Editorial Planeta. En Twitter, él lo definió como “todo lo que siempre quisiste saber de rock y no te supieron contar”. En vivo, sin embargo, dijo más y contó cómo se sumergió en los mitos y comportamientos de los líderes más reconocidos de la escena rockera.

–¿De qué trata este nuevo libro?–Se llama Room Service y es un estudio sobre el comportamiento de las estrellas de rock. Todas las grandes anécdotas de los ídolos, documentadas, con nuevos detalles y los grandes mitos. Hago foco en qué le pasa a un músico cuando se convierte en una estrella en serio y por qué todos terminan mal. ¿Qué es lo que hace que su comportamiento se vea afectado? ¿Qué provoca que un músico termine hecho mierda cuando es lo suficientemente inteligente como para saber que una sobredosis te va a hacer mierda? Trato de contestar esas preguntas.

–¿Hablás de casos concretos?–Sí, es una historia sobre las grandes estrellas de rock que comienza con la más legendaria de todas: Keith Moon. Ese fue un tipo que puede ser analizado desde un punto de vista clínico, por lo que consulté a psiquiatras y especialistas. Moon tenía una enorme necesidad de llamar la atención y de ser querido. Es decir que podía haber una enfermedad de base. Las cosas que hacía eran geniales y muy divertidas. Es un libro que intenta analizar ese fenómeno, pero no desde un lugar careta sino de contar las anécdotas de las cosas que hicieron y cagarte de risa también.

–¿Conserva el estilo de tus anteriores libros? –Habla de historias tristes en tiempo de comedia. Igual que como hice el libro de Charly, sí.

–¿Hace mucho que pensabas en escribir sobre estas historias?–Este libro tiene 15 años. Comenzó en 1998 y surgió como un efecto colateral de Charly, porque con él hice un libro de primera mano sobre una estrella de rock. Con él busqué modelos para el libro. No sabía escribir un libro, entonces busqué distintos formatos para encontrar el que mejor se amoldara. Pero me di cuenta de que tenía que buscar mi propio modelo. Después quise hacer el de Pappo, pero él no podía, y lo terminé haciendo sin él, pero la idea era hacerlo igual que como habíamos hecho No digas nada, con Charly.

–Después de escribir tapas de revistas, desgrabado infinitas entrevistas y conducido programas de radio, saliste a estudiar libros para encontrar un estilo propio....–Es que no le encontraba la vuelta. Buscaba un concepto que no podía hallar. Cuando volví a retomar este nuevo libro –en octubre de 2012– lo encontré. Quería contar esta historia y ver los distintos modos en que una estrella de rock intenta ser él mismo y también entender por qué a veces hacen cosas inconfesables o que el público no entiende.

–¿A quién más te referís? –Por ejemplo a Axel Rose. Él es un capítulo del libro. Hablo de la banda y sus circunstancias.

–Y eso de que Van Halen prohibía los M&M marrones, ¿está?–¡Ah! Lo vas a leer en el libro (risas).

–Cuando se hizo Amnistía Internacional en Mendoza, dicen que Charly le dijo a Bruce Springsteen: “Acá, el jefe soy yo”. ¿Será verdad?–Me parece que es más un mito que verdad, pero es probable que Charly lo haya dicho porque estaba en un estado muy alterado. Eso fue un ataque de “demasiado ego”.

–¿Incluís anécdotas de Charly?–Un capítulo del libro es un reportaje inédito a Charly. Una entrevista larga sobre las estrellas de rock. Encima lo agarré en un día muy lúcido y dice cosas maravillosas. Aparte de divertido es muy explicativo.

–A pesar de que compartirse tanto con él ya no se hablan, ¿por qué?–A Charly le pedí un favor y no me lo dio. Le pedí una nota y no quiso. Simplemente eso. Cuando él se recupera, deja de estar guardado y comienza a dar notas a distintos medios, le pido al manager que me anote para hacerle una para diario Crítica. Le pido eso y el manager me dice: no. Quedó ahí. Además, una vez me llamaron de un programa de televisión para que opinara de Mecha, la novia de Charly, y dije la verdad: que no tenía buenas referencias de ella. Si algún día me llama lo charlaremos con Charly, pero eso todavía no pasó.

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