La actriz australiana Naomi Watts asume el reto de dar vida a la icónica figura de Diana de Gales en el biopic Diana, que tendrá su estreno en varios países el 5 de setiembre.
Dirigida por Olivier Hirschbiegel, quien fue nominado al Oscar por la película El hundimiento, y con guión de Stephen Jeffreys (El libertino, de 2004), Diana es un retrato íntimo de los dos últimos años de vida de lady Diana Spencer, princesa de Gales.
Naveen Andrews, conocido por su trabajo en El paciente inglés y en series como Lost, interpretará al doctor Hasnat Khan, el prestigioso cirujano pakistaní con el que Diana mantuvo una intensa relación trassu divorcio y fue el “amor de su vida”, según algunos biógrafos.
De hecho, la película arranca en mayo de 1997, cuando la princesa voló a Pakistán para conocer a la familia de Khan, en aquel momento el hombre con el que quería casarse.
Diana había conocido al médico en 1995, poco antes de firmar su divorcio con el príncipe Carlos de Inglaterra, cuando acudió al hospital Royal Brompton de Londres a visitar al marido de su amiga y acupuntora Oonagh Toffolo, Joseph, al que el doctor Khan le había realizado un triple by-pass.
Pero en la vida de Diana estaba a punto de aparecer el que fuera su último compañero, el multimillonario árabe Dody Al Fayed, al que dará vida el actor canadiense Cas Anvar.
En el reparto, junto con Watts, camaleónica como nunca, transmutada en la “princesa del pueblo” con su misma mirada lánguida, aparece Douglas Hodge, en el papel del mayordomo Paul Burrell; Geraldine James como Oonagh Toffolo y Charles Edwards como el secretario privado de la princesa, Patrick Jephson.
Además de la historia de amor de la princesa, la película aborda sus actividades benéficas en organizaciones no lucrativas e intenta explicar cómo trató siempre de hallar la felicidad, hasta el día de su muerte, el 31 de agosto de 1997, en un trágico accidente de tráfico en un túnel de París.
Sobre cómo fue interpretar a una de las mujeres más icónicas del mundo, la dos veces nominada al premio Oscar dijo: “Definitivamente hubo momentos en que sentía la presencia de ella, soñé tambiénbastante con ella y no sólo una vez. Me preguntaba a mi misma ¿le estará gustando mi actuación? En un momento me encontré pidiéndole permiso para continuar. La verdad es que me saturé con la vida de Diana y sentía la enorme responsabilidad de una representación icónica. También sentí que estaba pasando mucho tiempo pensando en eso, hasta que un día sentí que me concedió el permiso”.
Se espera que Diana llegue a los cines argentinos el 10 de octubre.



