Por Selva Florencia Manzur
El oscarizado músico conduce Qhapaq Ñan, desandando el camino, una miniserie documental sobre esa red de rutas incaicas que abarca seis países del continente americano.
Santaolalla es guía turístico
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El músico, productor y compositor Gustavo Santaolalla, ganador de 16 premios Grammy y dos Oscar, llevará al público desde este viernes, a las 21.30 por el canal Encuentro, en un viaje por el Qhapaq Ñan, el camino más antiguo del continente americano, que nació bajo los pies de los pueblos originarios y atraviesa seis países (Argentina, Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador y Perú) de Sudamérica.
Este documental de cuatro capítulos se llama Qhapaq Ñan, desandando el camino y tiene al célebre artista como conductor. Las imágenes impactan por su realismo, colores y belleza, y la música, como no podía ser de otra manera, lleva el sello indiscutible del ex Arco Iris. En una distendida charla con el músico mientras él estaba en Los Ángeles, conocimos más sobre lo que se podrá ver por Encuentro y, luego, desde el martes próximo, a las 19.30, por la TV Pública. Las imágenes del proyecto arrancan, en Mendoza, en el tramo Ciénaga del Yalguaraz-Puente del Inca del Qhapaq Ñan.–¿Qué te motivó a realizar este documental? No muchos te imaginan al frente de un proyecto así...–Al que no me imaginaba, le está haciendo falta imaginación. Desde chico que investigo el tema de la identidad y la búsqueda de lo nuestro. Hice el disco De Ushuaia a La Quiaca, siempre me interesó la cultura precolombina e incluso dos de las tapas de Arco Iris tienen imágenes de La puerta del Sol, justamente en este viaje llegamos hasta allá. Lo encuentro como una continuidad de lo que hago, lo que me gusta y que tiene que ver con mis raíces. Tenía ganas desde hace tiempo de hacer un viaje así y surgió la posibilidad de hacerlo a partir de la declaración del Qhapaq Ñan como Patrimonio Mundial por la UNESCO, que lo que antes se conocía como El camino del Inca. –¿Qué objetivos se pusieron?–Estuvimos más preocupados en cómo contar estos lugares que en qué contar de estos lugares. Quisimos poder mostrar a la naturaleza en su máximo esplendor, en lugares que muchos argentinos no saben que existen. También mostrar a la gente que habita esos lugares y mostrar la percepción que tienen sobre el tiempo y el espacio, y la relación que tienen con su hábitat. Lo que seguro no queríamos hacer era un magazine o un documental pedagógico. No queríamos al tipo que te habla y te muestra las pirámides o lo que sea, sino que la serie ponga al espectador en un lugar muy sensorial. La idea es que cuando terminen de verlo, quieran ir a conocer esos lugares. Por eso también trabajamos con el Ministerio de Turismo de la Nación.–¿Cómo fue vincularse con quienes habitan estos lugares?–Fue muy inspirador estar con gente que tiene una relación con la tierra que nunca vi. Lo anecdótico es haberme podido conectar con ellos, siendo, ellos y yo, personas que vienen de lugares muy distintos. Hay un capítulo muy lindo que tiene que ver con los carnavales: hay uno muy festivo y endemoniado casi, y otro que es mucho más familiar, con una vibra totalmente diferente. Todo con una conexión con la tierra que es totalmente visceral. –Otro detalle es que no actúas como el típico conductor de documental...–No me interesaba ser protagonista, ser el conductor sino fundirme con los paisajes. Obviamente, el espectador se tiene que identificar con la persona que se está adentrando en esos lugares y se siente asombrado por lo que está viendo. Era lo necesario para que se produjera esta experiencia sensorial.–Por tratarse de un proyecto que tiene tu sello, la música también es muy impactante...–Estuvo concebida con la idea de no necesariamente usar la música folclórica de esos lugares sino en la que yo vengo haciendo desde hace años que es música planetaria, que no es de ningún lado en particular. Los sonidos del ambiente también se lucen mucho porque queríamos mostrar, por ejemplo, el mundo de la hormiga, de lo que está pasando ahí dentro. Como si vieras la piel de la naturaleza con un microscopio.–En el primer capítulo aparece Mendoza, provincia con la que estás ligado por tu finca, los vinos y cervezas que producís...–Adoro Mendoza, ¡imaginate lo que fue para mí empezar ahí! Incluso, hay imágenes de mi finca (ubicada en Lunlunta). Tengo una historia personal muy fuerte con esa provincia. También esto ha llegado en un momento muy importante de mi vida porque he vivido muchas cosas, he recibido muchos reconocimientos. Ayer me incorporaron al Pabellón de la Fama de los Compositores Latinos, tengo dos nominaciones al Grammy por el disco Camino. He tenido una vida de muchos logros y poder subirme a una camioneta, atravesar seis mil kilómetros por lugares inhóspitos, relacionándome con gente que no tiene ni idea de quién soy yo, es una experiencia totalmente enriquecedora. Es desandar mi camino, desovillar un poco el ovillo que es mi vida.Otros proyectos ►Santaolla también está realizando el musical del Laberinto del Fauno, basado en la película de Guillermo del Toro.►Además, empezó la preproducción de un nuevo disco de Bajofondo, el cual tendrá toques psicodélicos.►El documental que se estrena tendrá luego su versión en libro con fotografías tomadas durante el rodaje.


