Por Carolina Baroffio
Joaquín Furriel y Rodrigo de la Serna cautivaron con una obra intensa y conmovedora. Lluvia constante llenó el teatro Plaza este fin de semana y promete volver para la primavera
Salvaje y sentimental, Lluvia constante acerca el valor de la amistad
La escena, ese instante fugaz capaz de perdurar en nuestra mente por siempre, tuvo otro minuto de gloria este fin de semana con Lluvia constante. Una obra del dramaturgo estadounidense Keith Huff, contemporánea, tan salvaje como sentimental, que rompe la cuarta pared para interpelarnos acerca del valor de la amistad.
Con la magistral dirección de Javier Daulte, Lluvia constante agotó localidades en Mendoza, y se retiró con la promesa de volver en primavera, quizás no ya al Plaza sino al Independencia.
Así como Daniel Craig y Hugh Jackman deslumbraron a Broadway en 2009 con esta historia de amigos policías, aquí son Rodrigo de la Serna y Joaquín Furriel quienes maravillan con sus actuaciones. Esta dupla de la “nueva generación” nacional conquista a la platea, gracias a los códigos teatrales menos conocidos por estos pagos. A Furriel ya lo hemos disfrutado en La malasangre, de Gambaro, y para De la Serna fue un debut al que sólo le faltaron los fuegos artificiales.
Dani (De la Serna) y Rodo (Furriel) comparten la vida y las calles de la ciudad desde sus infancias. “Hombro a hombro” han ido sorteando las más desgraciadas piedras que les impone la rutina. Se complementan, dicen ellos, como Starsky & Hutch, comparan.
Sin embargo, la mugre de la sociedad los embarra, ese temporal incansable parece derrumbarlo todo. Hasta que un día el mundo insalvable juega a derrotarlos en una guerra de poderes que no tiene fin, ni siquiera en la muerte encontrarán la redención.
La exigencia actoral pasa en esta puesta intensa por las acrobacias físicas que despliega la dupla en una escenografía “oxidada” que abarca grandes tachos, un viejo carruaje, andamios, latas de cerveza y cubiertas de autos.
En ella, Furriel y De la Serna van y vienen, entran y salen, suben y bajan, o simplemente se sostienen para ofrecerle al público –cada uno a su turno- su versión de los hechos. Para lo cual, ellos se desdoblan en otros personajes que hacen de sus historias un policial negro, aunque no por su dramatismo olvida el valor de la risa.
Romper con la convención de la cuarta pared abre el juego al espectador, quien inmerso en una especie de pesquisa policial puede quedarse –puertas afuera del teatro– con el beneficio de la duda.
FichaCon: J. Furriel y R. de la Serna.
Dirección: Javier DaulteAutor: Keith HuffFunciones: sábado 23 y domingo 24, en el teatro Plaza (Godoy Cruz). Público: 1.000 personas en cada función.

