Espectaculos Sábado, 5 de mayo de 2018

Salir de la caverna Filosofía y rock para pensar

El filósofo Darío Sztajnszrajber y Lucrecia Pinto se sumergen en los interrogantes existenciales de los seres humanos, preguntas que no sólo nos hacemos con palabras sino que también pueden llegar con música

Las preguntas esenciales, esas que cuando el mundo calla se encienden en nuestro interior, se las han hecho los hombres desde el principio de los tiempos. Algunas de ellas adquirieron metafóricas formas, como el bello relato de la alegoría de la caverna, del filósofo griego Platón, que hoy llega a nosotros con fresca vigencia.

Esta noche, el filósofo Darío Sztajnszrajber será el anfitrión de nuestras preguntas con su espectáculo Salir de la Caverna, donde estos interrogantes vitales se funden con canciones del rock nacional.

Así hablaba Darío Sztajnszrajber con Escenario acerca del show de hoy, junto con Lucrecia Pinto, en el teatro Imperial de Maipú.

-¿Por qué después de tantos siglos seguimos atrapados en la caverna?

-Primero, porque la filosofía tiene un lenguaje intempestivo, eso significa que su lenguaje no trabaja la coyuntura de manera lineal, sino que va a recuperar ideas de otros tiempos y logra, en esa salida a través de las épocas, trabajar con metáforas que nos permiten lecturas de la actualidad que no estén, de algún modo, enceguecidas por la luz del presente. Cuando uno trabaja la actualidad a veces no ve cuáles son los contornos que definen lo actual y yendo a los relatos de Platón, de Nietzsche o de Marx uno logra, por suerte, tener una perspectiva diferente al sentido común cotidiano. La alegoría de la caverna suele ser un dispositivo hermenéutico, un cuento que nos permite todo el tiempo aplicarlo a distintas situaciones concretas y en eso reside su actualidad, en que pasan los siglos y sin embargo es un cuento que está muy vigente para entendernos a nosotros y a la realidad en que vivimos.

-Platón era un excelente narrador, tenía una gran accesibilidad en sus palabras, pero luego otros filósofos no mantuvieron esa cualidad. ¿Por qué?

-Lo que pasa es que hubo un momento en que la filosofía se aristocratizó y fue perdiendo ese contacto con lo popular, con el día a día y se volvió más una disciplina de claustro. De alguna manera se sofistica, con ideas muy piolas, pero que implican una dificultad en su acceso. Ahí hay que trabajar una ecuación conflictiva en la idea de que algo para ser profundo tiene que ser sofisticado. Me parece que no necesariamente es así, nosotros desde la divulgación proponemos ser profundos, pero simples, sin perder ese rigor provocativo que tiene la filosofía de querer salirse de las ideas vigentes.

-¿Cómo se articulan las canciones de rock con todo esto?

-Creemos que el rock y la filosofía comparten la misma vocación provocativa. Se trata de dos géneros diferentes, que sin embargo están articulados por ese mismo propósito. Lo fuimos viendo a partir del relato de Platón y de toda la bajada que hacemos a situaciones de la actualidad que tienen que ver con lo personal, con lo colectivo, con lo social, con lo político. Así encontramos canciones del rock nacional que se emparentan con ese tipo de narrativa. Si hablamos de que la filosofía es un saber que en realidad no resuelve problemas, sino que los crea, encontramos que en el El anillo del Capitán Beto, de Luis Spinetta, esa nave, perdida en el espacio, es una gran metáfora de esa supuesta "improductividad" de la filosofía.

-Los libros de autoayuda plantean como "recetas" para lograr la felicidad. ¿Qué opinión tenés de ellos?

-Creo que la autoayuda está en las antípodas de la filosofía, porque lo que está buscando son dispositivos metodológicos para encontrar respuestas y la filosofía parte precisamente de lo contrario, no pregunta para responder. La filosofía pregunta para que las respuestas vigentes instituidas, normalizadas, naturalizadas se derrumben, se vuelvan cuestionables. El que hace filosofía se pierde, el que hace autoayuda se encuentra.

-Pero si la persona se siente mejor con esto, ¿sirve?

-Uno puede decir que es un autoencuentro falaz o posverdadero en el sentido de cierto autoengaño, pero ahí la filosofía no juzga, simplemente muestra que hay otra posibilidad. El que consume libros de autoayuda y eso le genera una tranquilidad espiritual, a mí me parece que cada uno hace con su vida lo que quiere. A mí no convence, no empatizo con ese lenguaje, sino al revés, yo estoy animado con una vocación de pelearme con todos esos fármacos que pueden venir en forma de pastilla, de ideología o de libro.

Cuándo: hoy a las 20.30 y 22.30

Dónde: teatro Imperial (Perón y Pescara, Maipú)

Entradas: $200, $300 y $350.

En venta en: Liontech Tecnología (Liniers 661 casi Beltrán, Godoy Cruz)

y boletería del teatro

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