Por Carolina Baroffio
El cantante boricua cerró este jueves por la noche su gira nacional con un concierto sensual que enloqueció a los ocho mil espectadores en el estadio de Godoy Cruz.
Ricky Martin calentó la fría noche mendocina en el Andes Talleres
Ricky Martin no pudo resistirse a Mendoza, una provincia que últimamente dejó de ser el paso obligado para muchas de las figuras internacionales que pisan suelo argentino. En realidad, se debe a que Mendoza cae rendida a los pies de Ricky Martin cada vez que se acerca a su tierra. Y lo hace porque sabe que el cantante boricua siempre viene con las mismas intenciones de entregar un show majestuoso, y porque no escatima en éxitos viejos ni en los nuevos hits que hoy lo convierten en el “rey del pop latino” a nivel mundial.
Pero sus fanáticas mendocinas debieron volver a sufrir para verlo de cerca. En 2007 cambió la fecha de presentación y esta vuelta estuvo marcada por la cancelación de su show, el martes, en Neuquén. Con lo cual las siete mil personas que tenían sus tíckets en mano se preocuparon hasta que este jueves pisaron el césped del estadio Andes Talleres y empezaron a delirar con la enorme estructura de metal dispuesta como escenario.
La bienvenida al pase de una velada inolvidable tuvo su antesala en las inmediaciones del club de Godoy Cruz, con imágenes de Ricky Martin que embellecían las veredas y calles aledañas, sea para vender discos truchos, pósters, remeras o vinchas. También se oían los cánticos desde la larga cola de ingreso, que abrió las puertas a las 19 e inició la fiesta puntualmente a las 22 cuando “enjaulado” junto a su cuerpo de bailarines apareció él para abrir el concierto con su canción quizás más autobiográfica: Será, será.
Esta gira, M+A+S Tour (Música, Alma, Sexo), lleva una concepción singular, marcada por la confesión del cantante acerca de su homosexualidad. Y el mensaje de libre elección sexual también repercutió en nuestra provincia.
Será, será marcaría el pulso de una gélida noche que de a poco subiría temperatura gracias a temas como Más, Pégate, La bomba, María o el inoxidable Livin’ la vida loca. Y hubo cuadros sensuales con bailes provocativos para la conquista final a la platea femenina.
Salsa, pop, rock, electrónica, rumba y un set acústico con esos lentos que renacen como golpes bajos para enamorarnos (Vuelve, Tu recuerdo) se sucedieron sobre el imponente escenario, apoyado en grandes pantallas de LED que por momentos mostraban videos alegóricos del músico nacido en Puerto Rico. La banda de nueve músicos sirvió de sostén para Martin pero también tuvo su lucimiento en solitario.
Con una incontenible sonrisa y enérgico en sus coreografías, Ricky se comunicó en varios pasajes del recital, sobre todo para agradecer la presencia de los locales y arengar a la fiesta con un “esta noche vale todo, todo”. Digamos que, salvo breves instantes alusivos al sol y buen vino de esta región, el músico no quitó comillas ni agregó comas a la presentación que viene ofreciendo desde febrero en distintos puntos de nuestro continente.
De aquí Ricky Martin parte hacia Chile, donde este sábado repetirá en Santiago la misma hazaña de llenar con música, alma y sexo los corazones de sus seguidores.
La polémica con Miranda! y un descanso entre cuatro paredesNi bien se bajó de su jet privado, el miércoles por la tarde, Ricky Martin anticipó su buen ánimo con la amplia sonrisa que lo caracteriza y que, junto a su pareja, dejó brillar entre sus blancos dientes. Del aeropuerto local partió hacia el Sheraton, hotel cinco estrellas ubicado en pleno centro mendocino que lo recibiría con las puertas abiertas de la suite presidencial.
“Mendoza! Luego de mucha terapia y 1semana de mucho descanso, listo para el show de esta noche!Venga #MENDOZA! FUERZA! #MASARGENTINA” se comunicó recién ayer a la siesta y a través de su cuenta oficial en Twitter.
No entregó más que ese contacto con su público local hasta pisar el escenario que lo esperaba listo desde el martes en el Andes Talleres. Allí se montaron también ocho camarines para su staff de nueve músicos, ocho bailarines y acompañantes, además de un catering room para 100 personas y 10 oficinas para la producción.
Sus horas en Mendoza le sirvieron para descansar, recuperar energías y secarse definitivamente la lluvia del viernes pasado en el estadio de River Plate, en Capital Federal.
Hermetismo y discreción fueron las palabras de su entorno para manejarse sin el acoso de la prensa ni de sus fans. Y para aprovechar, quizás, una estadía en familia, ya que vino junto a su novio Carlos González Abella y sus hijos gemelos, Matteo y Valentino.
La alegría del artista de 39 años que vive una etapa personal cargada de espiritualismo y sinceramiento, lo que se proyectó en escena, tampoco pudo ser opacada por el supuesto encontronazo que tuvo con la banda soporte de su gira en nuestro país.
Miranda! prefirió no referirse al tema en la previa local. El grupo liderado por Ale Sergi cantó durante 40 minutos y le dejó paso a la estrella entregando un show a la altura de las circunstancias.
Sin embargo, antes de tocar, el propio Ale Sergi aclaró a este diario: “Eso de que no lo quisimos saludar en el camarín de River Plate es un delirio total. Mirá que no vamos a querer estar con Ricky Martin. Es un honor que nos haya elegido para tocar en sus recitales en la Argentina”.



