En plena promoción de su nueva película pugilística, Revancha (Southpaw, 2015), Jake Gyllenhaal se tomó unos minutos para rememorar aquellos días en los que podría haberse calzado un traje de superhéroe, pero ambos roles se le escaparon de las manos.Tras lastimarse seriamente la espalda filmando Alma de Héroes (Seabiscuit, 2003) durante el año 2002, cabía la posibilidad de que Tobey Maguire no pudiera volver a saltar por los tejados en la secuela de Spider-Man a estrenarse en 2004. Sam Raimi quería tener un plan B, por si acaso, y puso a Jake en lista de espera como el reemplazo de Maguire. Claro que Tobey se recuperó a tiempo y Gyllenhaal se quedó con las ganas.
Otro superhéroe lo esperaba a la vuelta de la esquina. En el año 2003, el amigo Jake fue uno de los tantos que audicionó para ponerse en la piel de Batman/Bruce Wayne en el nuevo reboot del Caballero Oscuro a cargo de Christopher Nolan, pero tras la prueba de cámara de Christian Bale, al pibe y a sus rivales no les quedó ninguna chance de viajar a Ciudad Gótica.Así y todo, el hermano de Maggie (que sí logró trabajar en la bati trilogía) no se arrepiente de nada: “Creo que todo lo que sucede, sucede para bien. Estaba definitivamente abierto a ambos roles. Sin embargo, en un punto te das cuenta que siempre hay alguien más interesante, talentoso y preparado para hacer el papel. En cualquier caso, no vas a conseguir cada trabajo para el que te postulás. Así que se puede decir que no estoy ni amargado, ni agradecido por no haber trabajado en esas películas de superhéroes”.
Fuente: La Cosa Cine


