Opinión

Pity Álvarez en el Kempes: esta vez fue en serio, el Rey ha vuelto

Tras siete años de ausencia, cárcel y rehabilitación, Cristian Álvarez demostró que está para mucho más con un preciso recital de 33 canciones y casi 4 horas de duración

La vuelta del Pity Álvarez en el Mario Alberto Kempes fue un éxito tan inesperado como improbable. ¿Quién hubiera apostado una moneda a que el mismo tipo que hace 7 años dejó plantada a la gente en Tucumán en un show, que pasó por la cárcel y un proceso de rehabilitación, iba a ejecutar un show de casi cuatro horas con semejante precisión? Cantando, tocando la guitarra, y sin perder el hilo en ningún momento.

En el ingreso al estadio, las pantallas anunciaban con descaro: "21.20 puntual toca el Pity Álvarez". Nadie lo creía. En el aire, en la previa, flotaba un escepticismo: que si empezaría tarde, que si tocaría apenas media hora, que si estaría en condiciones. Los que viajaron desde lejos comentábamos entre nosotros las leyendas negras del personaje. Los que lo vieron hundirse años atrás cruzaban apuestas sobre cuánto duraría arriba del escenario. Nadie sabía con qué se iba a encontrar.

Pero a las 21.30 salió. Y lo hizo de la única manera en que el Pity podría hacerlo: arrastrando de la mano a una mujer que gateaba atada a él. Era una referencia directa a Los Simpsons, a un capítulo donde Homero se convierte en cantante de ópera y una admiradora lo persigue en sus sueños. El Pity lo recreó literal.

La cosa siguió por ese lado. Cuando saludó al público con un "muy buenas noches", miró el dorso de su guitarra y gritó "¡Córdoba!". Igual que en un capítulo de Los Simpsons, cuando un rockstar de esa serie coreó "Springfield" al ver el dorso de su instrumento. Los que captaron el guiño celebraron. Los que no, igual. Porque ahí estaba él, contra todo pronóstico, vivo y entero.

El show fue emotivo y provocador a partes iguales. El frontman brilló -literalmente, con brillantina incluida-, cambió de ropa varias veces, se tomó un descanso y largó reflexiones del tipo: "¿Quién me va a juzgar? ¿Dios? ¿A mí, que soy Dios? Solo el universo me puede juzgar". Y lloró. El Pity lloró arriba del escenario.

pity alvarez2

El público llegó de todos los rincones del país. Córdoba, el centro geográfico, el lugar indicado para semejante evento. Los micros formaban filas de kilómetros. La entrada fue caótica: desde producción contaron que el Pity salió diez minutos tarde porque a las 21.20 -la hora pactada- todavía había 20.000 personas afuera esperando entrar.

También contaron que estaba ansioso por empezar. Cuando le pidieron que esperara esos diez minutos, les tiró un frasco de brillantina. "Dale, todos están esperando que no toque. Yo quiero empezar puntual", les dijo. Esperó lo justo y necesario, y después brilló con 33 canciones al hilo.

Arrancó con un fragmento de "Rey", canción que compuso con Intoxicados en 2001. Siguieron "Intoxicado", "Nena me gustas así" y "Mi inteligencia intrapersonal". Después llegó "Homero", con una dedicatoria previa a su padre. Siempre contó que se la escribió a él, una oda al trabajador de los noventa -ese que sigue existiendo- que compuso en tiempos de Viejas Locas. "Dedicado a mi padre y a todos los trabajadores", dijo, e incitó a un público que pogueó hasta en una canción "tranquila" como esa.

Los acompañantes del Pity fueron Matías Mango (teclados), Gabriel Prajsnar (bajo), Juan Colonna (batería), Hernán Salas (guitarra) y Bárbara Corvalán (coros). Además estuvieron Peri Rodríguez (armónica de Viejas Locas) y Miguel Tallarita en trompeta.

La mamá del Pity, emocionada

De cerca, como muchos otros, miraba la mamá del Pity, Cristina Congiú Álvarez. Cuánto peleó esa madre buscando ayuda para su hijo. Y lo vio brillar. Lo vio desplegar gran parte del repertorio de Viejas Locas e Intoxicados.

Embed - https://publish.x.com/oembed?url=https://x.com/marianherrrera/status/2002777860524970079&partner=&hide_thread=false

A su hijo, a Cristian, se lo vio sólido durante las casi cuatro horas de show. Sin desalinear y sin desvariar. Un Pity muy distinto al de anteriores recitales: no hubo balbuceos, su voz se escuchaba con potencia y claridad. Se entendía lo que cantaba. La banda lo apañó en todo momento y él se dejó sostener.

Una de las sorpresas de la noche: Felipe Barrozo

Cuando nada podía salir mejor, cuando el público no paraba de saltar y ya habían pasado 17 canciones, apareció Felipe Barrozo. El histórico guitarrista de Intoxicados se subió al escenario a rapear la parte que cantaba en "Una vela". Camisa desabrochada y sin remera, hizo estallar al Kempes con su sola presencia. El Pity lo miró de costado, sonrió. Por un instante, todo volvió a ser como los comienzos en Intoxicados. Sellaron un abrazo interminable antes de que Felipe se baje del escenario.

Después hubo una pausa alrededor de las 23.

Antes, otra declaración picante del Pity: "Quiero decirles una cosa. Muchos salen a tocar con campera de cuero y creen que hacen rock. El rock no es un pibe drogado cogiéndose tres minas a la vez. ¿Quieren saber lo que es el rock? El rock son tres tonos a una distancia", dijo y se retiró unos diez minutos.

Reapareció y volvió a reflexionar: "¿Quién me va a juzgar? ¿Dios? ¿A mí que soy Dios? Solo el universo me puede juzgar". Y después: "Qué mejor que venir a Córdoba, el centro de la Argentina, la puta madre". Y salió con 4 canciones al hilo: Hojas vacías (en realidad es de Blues Motel), Reggae para los amigos, Te entiendo y ¿Qué vas a hacer tan sola hoy?

El público

El rock and roll, le guste a quien le guste y para los soberbios que critican, sigue vivo. Y ahora estará más encendido que nunca con la vuelta del Pity Álvarez. Había personas de todas las generaciones: pibes de seis, siete años -vi a uno de ellos tironeando del brazo del padre para correr hacia el centro del pogo- dando sus primeros pasos en los recitales, hasta rockeros veteranos de toda la vida. Muchos fingieron demencia con todas las malas cosas que hizo, que no fueron pocas.

pity alvarez 3
Hubo un gran despliegue en el show del Pity.

Hubo un gran despliegue en el show del Pity.

La salida del Kempes fue en silencio y sin disturbios. Todos sabíamos, y por dentro lo meditábamos, que habíamos presenciado una de las mejores noches de nuestras vidas. Para este cronista, la mejor. Una que quedará marcada para siempre: la vuelta del Rey sin corona. La vuelta de quien peleó con la fama desde muy pibe, que se metió en las drogas, que buscó problemas, que los generó y que, al parecer, salió adelante.

Muchos nos quedaremos con ese mensaje. Se puede salir de las malas y crecer. Esperemos que el Pity lo consiga. Por lo pronto, fue un lindo mensaje para la juventud. Y también muchos nos quedaremos con las esperanzas de volverlo a ver. A él, al indiscutible Rey del rock and roll.

Al margen, para coronar una noche espectacular, quince minutos después de que las personas abandonaran el Kempes una lluvia torrencial comenzó a caer. Para la mayoría fue alegría: volvían cantando y bailando. A lo que fueron.

La lista completa de temas del Pity Álvarez

  • Intro El Rey
  • Intoxicado
  • Inteligencia intrapersonal
  • Homero
  • Tirado en la estación
  • No tengo ganas
  • Árbol de la vida
  • Nena, me gustas mucho
  • Se fue al cielo
  • Volver a casa
  • 838
  • Te empezás a chorrear
  • Reggae para Mirta
  • Hermanos de sangre
  • No me pienso levantar
  • No se cuanto
  • Las cosas que no se tocan
  • Una vela
  • Fuiste lo mejor
  • Balada para otra mujer
  • Hojas vacías
  • Caminando
  • Reggae para los amigos
  • Te entiendo
  • Que vas a hacer tan sola hoy
  • Sudeste
  • Está saliendo el sol
  • Fuego
  • Nunca quise
  • Lo Artesanal
  • Perra
  • Quieren Rock

Temas relacionados: