El Ballet del Teatro Colón vuelve a quedarse sin dirección tras la renuncia de Paloma Herrera. La destacada bailarina había asumado a ese cargo en 2017 y ahora, a una semana de retomar las actividades para este año, decidió dar un paso al costado.
Paloma Herrera renunció a la dirección del Ballet de Teatro Colón
La bailarina se había retirado de los escenarios en el 2015. Para mejorar la mala imagen que venía teniendo el destacado Ballet, en aspectos tan claves como la pérdida de su repertorio, la falta de buenos maestros y de buenos repositores –con muy pocas excepciones-, la escasez de funciones anuales y la emigración constante de bailarines talentosos en busca de mejores oportunidades fuera del país, tomó la dirección en el 2017, pero ahora renunció.
En diálogo con Clarin, Paloma Herra reconoció que su renuncia es casi indeclinable, "para que no lo fuera, tendría que ocurrir un milagro. El Colón es un lugar complejo y difícil desde que yo tengo memoria. Los cambios de dirección del Ballet fueron tan frecuentes que creo que cada vez que he venido aquí como bailarina invitada, había un director diferente. Pero en este caso concreto, es muy simple: los números no me dan", reconoció.
"No se trata de dinero, para nada, sino que no puedo tomar bailarines como refuerzo del cuerpo de baile y tampoco puedo hacer audiciones. El director ejecutivo (se refiere a Martín Boschet) me dijo en una reunión del 23 de diciembre que tengo que usar a toda la compañía; y tiene cien integrantes, es cierto, pero de los cuales cincuenta no bailan; entonces es obvio que tengo sólo cincuenta", agregó Paloma.
"No puedo poner en el escenario a una bailarina con tutú y zapatillas de punta que no toma una clase de danza desde hace veinte años. Y si además tengo que separar a aquellos que van a hacer roles de primeros bailarines y de solistas, ¿cuántos me quedan para cuerpo de baile?", detalló enojada."
Si bien renunció ya había empezado a diagramar la temporada 2022 y se habían pensado obras de gran magnitud como Romeo y Julieta, Giselle y La viuda alegre ."Necesitás una importante cantidad de bailarines en un estado impecable. Me pregunto cómo podría resolverse esto si no puedo llamar refuerzos: egresados del Instituto del Colón o alumnos de los últimos años.
Tras la consulta de Clarín respecto a las personas que no están dispuestas a jubilarse, Paloma explicó que "no hablo de esto porque la política y las cuestiones gremiales no son lo mío. Muchas compañías estatales, como el Ballet de la Opera de París, tienen resuelto el problema: se jubilan alrededor de los 40 años, se van a su casa y dejan el lugar a bailarines jóvenes. Yo simplemente necesitaba que resolvieran la situación para poder poner en el escenario la mejor calidad de intérpretes. Como no es así, no puedo seguir".




