Osqui Guzmán se sube a una Ranchera mendocina

Por UNO
El actor Osqui Guzmán juega con sus ojos achinados a esquivar el sol del mediodía para que la toma del fotógrafo sea digna de publicar. Sentado en un banco de la plaza de Godoy Cruz o trepado a un saltarín de los juegos infantiles, en todo momento este rostro que hemos visto en versiones dramáticas y cómicas por igual se muestra sereno. En paz.

Y así va Osqui, pegado a su mujer, la también actriz Leticia González De Lellis, recorriendo y saboreando cada bocado que le brinda su trabajo. Sea como maestro dictando talleres de improvisación teatral, sobre un escenario o frente a una cámara.

El de profe y sobre todo el de un nuevo proyecto televisivo lo devuelve a Mendoza. Una serie de unitarios, Ranchera, que es de pura cepa y se está rodando por distintas ciudades del país, tendrá un capítulo con él como protagonista.

“Me gusta sumarme a este tipo de proyectos porque me encanta viajar, conocer otras realidades y otras maneras de trabajar. Al conocer el país te das cuenta de que hay otras realidades que contar. Venir a Mendoza es una manera de empezar a construir un puente en ese sentido. Mezclar las realidades y contarlas como son”, dice este notable actor y comediante que se ampara en la sencillez para responder cada pregunta.

Sobre su personaje en Ranchera, del mendocino Miguel Grau Bassas que llegará a la pantalla de El Siete el año próximo, Osqui Guzmán detalla: “Mi personaje es el de un sátrapa que rapta a la reina de la Vendimia. Todo en clave de comedia, claro. Nunca estuve en la fiesta de la Vendimia pero conozco la jerarquía de la reina. Cuando hicimos la obra de teatro Toc toc en San Martín vino la reina a vernos.

Además, en su capítulo de Ranchera, Osqui compartirá rol protagónico con una virreina vendimial, la conductora de Tardes compartidas Gisela Campos, quien debutará así en la ficción.

De la experiencia de trabajar con novatos, él piensa: “Yo cuando empecé a hacer teatro lo hice con gente que venía haciéndolo desde hacía mucho tiempo. Así que actuar con personas que recién se inician, como Gisela, para mí es una relación normal”. Y aclara que sí le interesa saber con quién comparte elenco en teatro, “porque es una actividad que tiene que ver con una voluntad artística mucho más concreta”.

¿Cómo? “Sí. En los otros formatos, como el video, el cine o la televisión, esa exigencia queda a un costado, lo más inteligente es contribuir con el compañero a que la historia se cuente, nada más. El resto queda en los ojos del que mira, del que edita, del que produce. Vos podés ser un buen actor, pero si no te miran bien tu actuación no va a ser buena. En el teatro puede subirse un actor, y si no tiene experiencia se nota, el público sube o baja el dedo automáticamente, aunque no quiera hacerlo. El teatro es rebelde en ese sentido”.

Y ahí empieza a colarse la escena en su paladar, en su cuerpo y alma. “No hay una técnica para cada formato, sí hay una manera de jugar, pero siempre sos vos el que juega. El formato que más vértigo me da es el teatro. Por eso es el que más me seduce. Cualquier cosa que nos pasa en la vida con Leti es para teatralizar, desde un sueño hasta la vida cotidiana”, cuenta.

En este sentido, opina que hoy “en televisión no hay novedades, el espacio de ficción que pegue no se encuentra. Entonces se abren las puertas y empiezan a nutrirse de otras realidades, la del teatro por ejemplo”.

Pese a no ser cara de publicidades, se animó a probar con una miniserie de ficción publicitaria, la que llama la atención desde hace un tiempo en la pantalla chica y que busca vender pañales Huggies.

“Me parece brillante la idea de entrar por otro lugar al espectador. Fue hermoso este trabajo, una comedia muy bien escrita, podíamos jugar tranquilos con un grupo de actores impresionante”, destaca.

Así se despide Osqui Guzmán, con su mirada contemplativa que refleja la inquietud de abrirse a nuevas realidades. A nuevos caminos artísticos por transitar.