El Museo Nacional de Bellas Artes en Buenos Aires invitó a recorrer durante Semana Santa las nuevas salas permanentes de arte prehispánico y colonial, y las tres muestras temporarias recién inauguradas sobre el mendocino Carlos Alonso, Diana Dowek y el pensamiento teórico de Aby Warburg.
El recorrido se inicia en el flamante espacio dedicado al arte prehispánico, que alberga 380 piezas de las diversas culturas del Noroeste Argentino, datadas entre los siglos V a. C. y XV, y continúa en la nueva sala de arte colonial, donde se exhiben las Tablas de la Conquista de México, realizadas entre 1696 y 1715.
También podrán verse las nuevas muestras temporarias, dos de éstas, de artistas argentinos: "Carlos Alonso. Pintura y memoria" y "Diana Dowek. Paisajes insumisos".
A ellas se suma "Ninfas, serpientes, constelaciones. La teoría artística de Aby Warburg", la exhibición curada por José Emilio Burucúa que recoge las principales ideas del historiador de las imágenes alemán Aby Warburg (1866-1929).
A los 90 años, el pintor y dibujante mendocino nacido en Tunuyán, inaugura una antología retrospectiva en el Museo Nacional de Bellas Artes, con el título “Pintura y memoria”, que cuenta con la curaduría de Florencia Galesio y Pablo De Monte, del equipo del Museo.
La exposición, que incluye más de medio centenar de pinturas y dibujos, es potentísima, y el protagonismo se lo llevan los trabajos de los años sesenta y setenta. Una de las obras centrales de la muestra es la gran instalación Manos anónimas.
En 2001, una antología con muchos puntos de contacto con la presente exposición, recorrió Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. Dice Pagina 12, que resulta sintomática la relación entre la obra anticipatoria realizada por Alonso en los años setenta, respecto de la violencia económica y sus consecuencias, obra que fue nuevamente mostrada durante el fatídico 2001 y vuelta a exhibir ahora, con todas sus resonancias, ante otro derrumbe económico.
Alonso atravesó por todas las tragedias sociales, políticas y personales que intuyó en su obra: la censura, las amenazas, el exilio y, la peor de todas las tragedias, la que aún sigue esperando justicia y por lo tanto sigue siendo presente: la desaparición su hija Paloma.
Para el pintor, el arte se transformó en el lugar en el que se fijan las heridas que deja la realidad sobre el mundo.
El 26 de abril de 1976, un mes después del golpe militar, Alonso inauguró la muestra “El ganado y lo perdido” (Art Gallery, en Florida al 600), en la que reunía cuarenta y cinco trabajos realizados entre el '72 y el '76. Allí aparece anunciado el infierno que se venía.
Meses después, Alonso se exilió a Italia, y en 1979 se trasladó a Madrid. Dos años después regresó a Argentina, y a partir de ese momento realizó numerosas exposiciones en la Galería Palatina.
Fuente: Télam y Página 12


