Por Marcela Furlano
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La familia Puccio ocupó, en la segunda mitad de la década de los ‘80, tapas de diarios, horas de noticieros y muchas sospechas y conjeturas que sobrevivieron durante años. Cuando se descubrió que esta supuestamente común familia de San Isidro se dedicaba a los secuestros extorsivos, el horror y la crueldad de los, perpetradores golpeó a la opinión pública.
El jueves que viene es el estreno de El clan, película del realizador argentino Pablo Trapero (Mundo grúa, El bonaerense, Leonera, Elefante blanco, entre otras) que decidió indagar los sucesos que rodearon a la familia Puccio y a sus víctimas, en un filme que ha despertado muchísimas expectativas y que en el mes de setiembre competirá por el León de Oro en el Festival de Venecia. Trapero habló de su último trabajo con Diario UNO. –Cuando fueron los sucesos que retrata la película vos eras chico, ¿cómo tomaste contacto con la historia y cuándo dijiste “acá hay una película”?–Me acuerdo de prestar atención al caso por lo extremo de la noticia y por lo sorprendente. Después, con los años, me fui informando y lo fui siguiendo más en detalle, un poco por curiosidad personal. Ahí empezó, pero obviamente la decisión de hacer la película viene después, cuando me convertí en director. Es un proyecto que quería hacer hace muchos años, que empecé a trabajar en la época de Leonera y que finalmente retomé cuando terminé Elefante blanco, porque pensaba que era un buen momento para hacer mi primera película de época, mi primera película basada en un caso real, donde los nombres de los personajes son los nombres de las personas que protagonizaron el caso. Era la oportunidad de hacer también un villano, en este caso con Guillermo (Francella) y explorar un registro totalmente nuevo para él.–La caracterización que hizo de Arquímedes Puccio está muy lograda…–Sí, la verdad es que estoy muy contento con el trabajo de Guillermo, con el trabajo de Peter (Lanzani) y en general con el trabajo de los actores que hicieron los distintos personajes de la familia, de las víctimas y el resto del clan.–No hay mucho material fílmico de este caso, ¿cómo reconstruiste la historia, qué fuentes utilizaste?–No sólo no hay mucho material fílmico, sino que tampoco hay mucho material periodístico, porque estamos hablando de principios de los ’80, no hay material digitalizado prácticamente en ningún lado, por lo tanto hubo que hacer una investigación “a la antigua”: ir a hablar con la gente, con los familiares de las víctimas, con los jueces que investigaron, por ejemplo (Alberto) Piotti –ex juez federal de San Isidro- y (María Romilda) Servini de Cubría, hablar con los amigos de Alejandro Puccio, con peritos, con periodistas que tenían información que me fueron proveyendo, una investigación como las de otras épocas.–¿Qué período del accionar de los Puccio abarca la película?–Abarca los secuestros por los que fueron juzgados, que van de 1982 a 1985, los cuatro más conocidos. Hay otros casos que se conocen, pero que no forman parte de la película.–Quizá lo más sorprendente del caso, a tantos años de los hechos, es ver lo que una familia estaba dispuesta a hacer por no perder su posición social…–Es increíble el caso por esa y otras razones que el público va a descubrir al ver la película y por los giros y los detalles que van a poder ver. A quienes conozcan la historia, seguramente les va a permitir acceder a información que no han conocido previamente, pero para aquellos que no tienen idea del caso, van a estar todavía más sorprendidos.–Si uno lee crónicas policiales, de cualquier lugar del mundo, sabe que el asesino es como un lobo solitario, que actúe en pareja ya es extraño y que una familia entera tenga ese perfil, como los Puccio, es absolutamente excepcional…–El accionar de la familia es lo que hace al caso tan especial y lo hace especial no sólo en la Argentina, sino también fuera del país, es un caso que es materia de estudio dado que toda la familia estaba involucrada y que todos eran personas que tenían posibilidades de elegir otra vida, de recorrer otros caminos y por distintas razones se convirtieron en criminales que pasaron a ser famosos por su crueldad.–Ellos también rompieron el paradigma de que el delito atraviesa ciertas clases sociales, y que una familia de clase media, como la de los Puccio no podía ser una organización delictiva… –También se va a ver en la película que ellos parecían una familia tradicional de barrio, pero se va descubrir lo que se decía de ellos en la época.–¿Pudiste conocer a alguno de los Puccio?–Alejandro y Arquímedes murieron, Silvia (hija de Arquímedes) murió también, intentamos hablar con Maguila (Daniel Puccio) a través de unos amigos que nos ayudaron en la investigación, pero no quiso y Epifanía, su madre, tampoco quiso hablar.–Sí pudieron hablar con los familiares de las víctimas…–Sí, la familia de Manoukian y Aulet estuvieron muy cerca en el proceso y fueron muy generosos, por lo cual estoy muy agradecido.–Ellos se expresaron muy a favor de la película, a pesar de que para ellos debe haber sido muy difícil volver a recordar todo esto…–Sí, y por eso la película, de una manera silenciosa, es un homenaje a las víctimas de este clan.


