Espectaculos Miércoles, 14 de febrero de 2018

"Nadie me tomó muy en serio y me dio bronca"

El actor Alberto Ajaka participó en un capítulo de la serie que se ve por El Siete y habló con Diario UNO de sus comienzos en el rubro.

Generalmente las historias de vida de los famosos, ya sea músico, bailarín o actor, cuenta la anécdota de jugar a su profesión de pequeños. Decir que Maradona quería jugar el Mundial con unos pocos años, ver a Ricardo Darín debutando con 10 años en el teatro o a Mick Jagger con apenas 18 años tocando la armónica, hacen ver que siempre las biografías de vida tienen sus primeros párrafos relatando historias de jóvenes seguros de su profesión futura.Este no es el caso del actor Alberto Ajaka. Con 28 años recién comenzó a dar sus primeros pasos sobre un escenario cuando tuvo que improvisar en un taller de teatro. Como bien él dice, ese momento le generó algo extraño en su cuerpo que no sabe cómo explicar.Quizás fue ese cosquilleo de descubrir eso que te apasiona. Habrá sido la magia del jugar a ser otro. En fin, Alberto Ajaka subió por primera vez a escena a sus 28 años, pero desde ahí nunca se bajó y comenzó una carrera ascendente que lo encontró en la ola del éxito cuando interpretó a Donofrio en la serie Guapas, que se transmitió por El Siete.Ahora el actor, a sus 44 años, y con 16 de profesión, pasó por Mendoza en donde estuvo filmando un capítulo para la serie Mendólogos TV. Además está filmando una novela en Polka. Incluso, esta nota se dio pasadas las 21.30 cuando Ajaka se desocupó de las largas sesiones de grabación que le demanda esta novela.El actor nacido en Capital, habló con Diario UNO y recordó su extraño comienzo, además de hablar sobre su trabajo en Mendólogos TV.-¿Por qué te convocó Francisco Suárez, creador de Mendólogos?-A Francisco lo conocí cuando estuvimos juntos haciendo Signos, quedó una relación muy linda y fui a hacer Mendólogos teatro en el 2016. Una vez que se pasó al formato audiovisual existió la posibilidad de hacerlo y me interesó mucho entonces acepté. -¿Cómo fue la grabación?-Estuvo bueno, fue un laburo muy lindo y trabajamos bastante tanto como con Fran, como con Fede (Suárez), el director. Entre los tres la idea era arrimarnos a un humor que tratara de pasar sobre lo común con algún disparate y anclar en una especie verosímil más realista.-¿Te gustó Mendoza?-¿A quién no le puede gustar Mendoza? Tienen esa especie de bendición y condena de vivir en un lugar tan lindo y bello. Conocí Mendoza de grande en tiempos muy breves porque siempre estuve laburando. Quiero hacer un viaje con mis hijos para recorrerla. Viste esos viajes que se recuerdan cuando sos chico, bueno yo quiero que el de mis hijos sea en Mendoza. Es que es de esos lugares que uno tiene ganas de compartir, además que me gusta el vino (risas). Ahora estoy viendo si voy al Wine Rock que me han invitado.-¿Ves a tus hijos siguiendo tus pasos?-Yo quiero que sean ingenieros nucleares, algo bueno por la patria. No sé, que sean lo que tengan ganas de ser. Yo soy la primera generación de artistas de mi familia. Vengo de un hogar educado con mucho cariño pero sin grandes estímulos en las cuestiones artísticas. -Eso se diferencia de tus hijos...-Claro, mi esposa (María Villar)también es actriz, en casa hay una biblioteca y un piano, pero también tratamos de estimularlos con otro tipo de información para que descubran otras zonas como la ciencia, las cosas humanísticas y demás.-¿Cómo te decidiste a actuar?-La verdad, no sé. Yo empecé de grande, tenía como 28 años. Subestimaba un poco el mundo del arte y en particular la actuación y el teatro pero me tocó participar de una clase de improvisación. Fue una especie de contradicción muy grande porque sentí algo raro, una especie de potencia desconocida pero conocida.-¿Cómo sería?-Es que cuando lo hice sentí que podía hacerlo. Sentí que tenía talento y que podía expandirme de esa improvisación. Sentí que tenía muchas posibilidades y después me pegué la cabeza contra pared. -Pero seguiste...-Me encerré mucho en mi soledad porque mis vínculos no podían comprender lo que a mi me pasaba. De repente tenía mi casa empapelada con ejercicios de teatro y tenía la fiebre de esto. Nadie me tomó muy en serio y me daba bronca. Cuando empecé a actuar fue algo más que un hobby, me di cuenta que era algo a lo que iba a estar vinculado mucho tiempo y eso no me había pasado nunca en la vida.-¿Cómo fueron tus primeros pasos?-Hice muchas cosas en teatro que fueron muy importantes y en los que aprendí mucho. Cuando llegue a la TV ya era muy reconocido en lo que es el teatro under de Buenos Aires. La televisión te da eso, es una proyección a la popularidad y al reconocimiento que se traduce en posibilidades de trabajo y de guita.-¿Cómo te llevas con el éxito que tuviste en Guapas?-Le tengo mucho cariño a ese personaje pero tampoco es más que eso, lo que yo hago es la actividad de actuar, es mi trabajo. Trabajar y alcanzar el éxito no van de la mano. La primera obra en la que actué fue una muy importante pero no era muy exitosa. Trabajaba de eso antes de Guapas, sin ganar plata, en forma profesional.-¿Te gusta la televisión?-Soy un muchacho que se ha criado con la televisión. Fui un gran consumidor de TV y soy un gran admirador de los que han hecho los viejos humoristas y actores argentinos como Gasalla y Olmedo.-¿Cómo te llevas con la fama en la calle?-No es mas que una alegría el cariño de la gente, nunca hay que tomárselo demasiado en serio porque es un cariño muchas veces exagerado que cuestionas la necesidad de expresar la sorpresa del encuentro. Cuando me llegó tenía 37 años, ya era grande y podía manejar un poco más la fama estando tranquilo con los pies sobre la tierra.-¿Te ves siendo galán de telenovela?-Depende mucho de cómo se da. No tengo ninguna preocupación sobre eso, sobre la cuestión estética, ya pase la adolescencia y la juventud, estoy en la serenidad de la adultez. Me muevo en otros valores pero si puedo ser galán. Las herramientas de seducción no es solamente el contorno del cuerpo. Por más que la belleza te acompañe y seas Brad Pitt hay una decisión de actuación de ocupar ese lugar y cierta inteligencia con lo que se hace en cámara. Eso solo no me divierte pero si eso forma parte de una cantidad de elementos, es un elemento más, se lo puede manipular y demás.

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