Des este sábado y todos los fines de semana que quedan de abril se expondrá en el Teatro Las Sillas Escena de la Carne Viva, una muestra del taller sobre Tragedias y Mitos, dirigida por Gonzalo Villanueva.

Lo obra podrá verse los sábados 10, 17 y 24 de este mes a partir de las 21 y los domingos 11, 18 y 25 desde las 20, en todos los casos con los protocolos de cuidados sanitarias, que incluyen el distanciamiento, el uso de alcohol en gel y utilización de barbijos siempre en Las Sillas, ubicado en Chile 1754, de Ciudad.

Te puede interesar...

El elenco de Escena de la Carne Viva lo integran Ruth Arnau, Esperanza Bernabé, Darío Bedoya, Gustavo Casanova, Brunela Corátolo, Julián De Luca, Nadia Carolina Ferreyra, Emilia Fernández, Camila Jardel, Martina Lecea, Lucas La Rosa, Valentina Mocoroa, Mariano Nicolás Riveros, Augusto Pachmann, Natalia Pintos, Paula Sosa y Gabriel Vázquez. El diseño de luces y operación está a cargo de Felipe Curadelli y la puesta en escena y dirección es de Gonzalo Villanueva

"La muestra que presentamos es el arduo trabajo de investigación teórica y puesta en acción de los procedimientos para el actor y la actriz desarrollados por Jerzy Grotowski y el Living Theater y que posteriormente aplicamos a los mitos griegos de Edipo, Medea y Fedra en la dramatización literaria de Sófocles, Eurípides y Juan Mayorga", explicaron los organzadores del espectáculo. Y agregaron: "Pocas veces se da la oportunidad de revivir escenas que calan y habitan lo más profundo de nuestro inconsciente y remueven nuestra humanidad. Dos elencos, los mismos autores".

Síntesis argumental

Edipo Rey, de Sófocles: Al nacer Edipo, el Oráculo de Delfos augura a Layo, su padre, que el recién nacido le daría muerte y desposaría a su mujer, la madre. Layo, queriendo evitar semejante destino, ordena a un súbdito que mate a Edipo. Apiadado, el súbdito lo abandona en el monte Citerón, colgado de un árbol por los pies. Un pastor encuentra al bebé y lo entrega al rey Pólibo de Corinto. Mérope, su esposa y reina de Corinto, se encarga de la crianza del niño llamándolo Edipo, el "de pies hinchados". Al llegar a la adolescencia y por habladurías de sus compañeros, Edipo sospecha que no es hijo de sus pretendidos padres. Para salir de dudas visita el Oráculo de Delfos. El dios Apolo, también llamado Febo y regente del oráculo, le augura que dará muerte a su padre y luego desposará a su madre. Creyendo que sus padres eran quienes lo habían criado, decide no regresar nunca a Corinto para huir de su destino. En el camino hacia Tebas encuentra a Layo en una encrucijada de tres caminos, discuten por la preferencia del paso y Edipo lo mata sin saber que era el mismísimo rey de Tebas y su propio padre. Más tarde, Edipo encuentra a la esfinge, un monstruo que daba muerte a todo aquel que no pudiera adivinar su acertijo y que atormentaba al reino de Tebas. A la pregunta de cuál es el ser vivo que camina en cuatro patas en el alba, en dos al mediodía y en tres al atardecer, Edipo responde correctamente que es el Hombre. La esfinge, furiosa, se suicida lanzándose al vacío y Edipo es nombrado el salvador de Tebas. Como premio, Edipo se casa con la viuda de Layo, Yocasta, su verdadera madre. Tendrá con ella cuatro hijos: Polinices, Eteocles, Ismena y Antígona. Al poco tiempo, una terrible plaga cae sobre la ciudad, ya que el asesino de Layo no ha pagado por su crimen y contamina con su presencia a toda la ciudad. Edipo emprende las averiguaciones para descubrir al culpable y gracias al ciego adivino Tiresias y al relato del pastor que lo había abandonado en el monte Citerón, descubre así la trágica realidad. Yocasta, madre y esposa de Edipo, se mata colgándose en el palacio. Horrorizado, Edipo se quita los ojos con los broches del vestido de ella y abandona el trono de Tebas, escapando al exilio.

Medea, de Eurípides: Jasón, esposo de Medea, abandona a su esposa en favor de Glauce, hija de Creonte, rey de Corinto. Medea siente que su lecho nupcial y sus dos hijos con Jasón han sido deshonrados y fingiendo sumisión, pide un solo día de plazo antes de salir al destierro. Conocedora de las pociones mágicas de la salud y de la muerte, Medea pide a Jasón que lleve un manto como regalo de bodas. El manto fue rociado con veneno mortal por simple contacto. Glauce y Creonte mueren envenenados al tocar el manto. Medea entonces asesina a sus dos hijos, frutos del infortunio y el deshonor que les infringió su padre. Triunfadora, escapa al exilio.

Fedra, de Juan Mayorga: La fuente de la que se nutre Mayorga es Hipólito, de Eurípides, la cual adapta y actualiza humanizando todas las fuerzas divinas en la tragedia del dramaturgo griego. La “Fedra” de Mayorga pone el acento en la pasión y el deseo carnal no correspondido a la que se entrega la protagonista. Es la melancolía por la ausencia de su marido, el rey Teseo, y el enorme parecido físico de éste con Hipólito, hijo bastardo de Teseo y una amazona, el que la lleva a confabular en contra de Hipólito cuando Teseo vuelve de la guerra y condena a Hipólito al destierro por desear a Fedra, acción que nunca sucedió. Fedra finalmente reconoce su falta ante Teseo y muere junto al cuerpo moribundo de Hipólito, devorados por el fuego del bosque.