Diario Uno > Espectáculos

Metallica reconquistó a su público argentino en el estadio de River

"¡Buenos Aires! ¡Escúchenme bien! Estamos muy apenados por no haber podido venir en 2003 y porhaber destrozado los corazones de los fans. Pero ahora estamos acá para curar esos corazones". La

frase la pronunció el cantante de Metallica James Hetfield en el primero de los shows en Argentina

Te puede interesar...

y no sólo le valió el favor del público sino la usual expresión de fanatismo que siempre se profesó

en este país por la banda.

Es que el público local había quedado entre decepcionado y enojado tras la suspensión en

2003 de la presentación de Metallica "por agotamiento físico y mental" de sus integrantes. Pero tan

solo con el primero de sus shows en River la agrupación mentora del trash metal reconquistó a sus

seguidores y se esmeró por hacer un concierto "histórico", tal como lo anunció el mismo Hetfield,

tocando por casi dos horas y media. Y aún falta un segundo concierto en el Monumental y otro en

Córdoba.

La presentación comenzó quince minutos después de lo anunciado, a las 21.15, con sesenta mil

asistentes que colmaron la capacidad del lugar muy temprano, a pesar de la alta y casi asfixiante

temperatura reinante.

Con "The Ecstasy of Gold" de Ennio Morricone y escenas del spaghetti western "The Good The

Bad and The Ugly" en las pantallas gigantes ubicadas a los lados del escenario abrió Metallica su

primer show en estas pampas.

Lars Ulrich subido a la banqueta de su batería indicó el "1-2-3" para dar el comienzo

propiamente dicho al recital con "Creeping Death". "¿Están listos?", inquirió James Hetfield, antes

de interpretar "For Whom the Bell Tolls" y "Wherever I May Roam", sin duda una de las canciones más

coreadas de la velada, incluso en los segmentos correspondientes a las guitarras, y que, por ser de

"El álbum negro", demostró que había presente público de la primera época.

"¡Hola Buenos Aires! ¿Cómo están? Esta noche es especial. porque si ustedes están felices,

nosotros estamos felices", dijo Hetfield, en una nueva alocución para con un público que al mediar

el show ya estaba en su bolsillo.

Siguieron las canciones "Harvester of Sorrow", "Fade to Black" y "That Was Just Your Life",

la primera del disco que la banda está mostrando como novedad, "Death Magnetic".

"Sad but True", "Cyanide" -tras la cual hubo una nueva advertencia de Hetfield sobre lo

"histórica" que iba a ser la noche por la extensión del recital-, "All Nightmare Long" y "One" -con

fuegos artificiales incluidos-, fueron las composiciones que se sucedieron en el show.

Para el tramo final de un show que no dio respiro a los asistentes y los mantuvo

prácticamente todo el tiempo ya sea haciendo pogo, con los brazos en alto o haciendo los típicos

gestos metaleros quedaron los temas "Master of Puppets" -con pogo hasta en la platea-, "Nothing

Else Matters" y "Enter Sandman", con el que vibró el estadio de Núñez completo y no precisamente

por los aviones que cruzaban el cielo rozándolo camino al Aeroparque Metropolitano.

Los bises se iniciaron con una enérgica y veloz versión de "Last Caress" de Misfits y

después se escucharon "Whiplash" y "Seek & Destroy", en la cual Hetfield bajó al campo para

cantar junto a los fans que se agolpaban al borde del vallado.

Es la tercera vez que Metallica toca en suelo argentino, después de los shows de 1993 y

1999. Y tras la fallida visita de 2003 parece haberse retomado la comunión del público con la

banda. El recital se disfrutó desde ambos lados, dado que nadie quería irse. Los músicos se tomaron

todo su tiempo para despedirse, repartiendo púas, palillos de batería y, sobre todo, sonrisas y

gestos de aprobación para con los presentes, con el cántico "olé / olé / olé / olé / Metallica" de

fondo. (Reporter)