Por Selva Florencia [email protected]
Así definió el actor Daniel Hendler el protagonismo de la provincia en la cinta Vino para robar, que se estrena hoy en las salas de todo el país.
“Mendoza es un personaje más”
Vino para robar ofrece una oportunidad única para los mendocinos y es la de ver a su provincia como parte central de una película. No es que Road July y otras tantas no hayan usado como escenario a Mendoza, sino que aquí la diferencia radica en que parte del encanto es el de ir identificando los distintos lugares que van apareciendo entre escena y escena.
Durante los 103 minutos que dura, se ven en pantalla el espacio cultural Julio Le Parc convertido en un aeropuerto, los paisajes de Cacheuta, la vegetación del parque General San Martín y hasta la bodega Salentein, transformada en la mansión de un villano.
La historia gira en torno de dos ladrones de objetos preciosos que se ven forzados a trabajar juntos para robar una valiosa botella de vino Malbec que perteneció al francés Napoleón Bonaparte.
La cinta ofrece, sin duda, un rato entretenido en el cine y es una comedia que despierta risa. Si algo hay que criticarle, es que las películas sobre robos deben cerrar de forma perfecta y, en algunos momentos, hay dudas acerca de cómo se dan ciertas situaciones.
No obstante, Vino para robar es una excelente opción para que mendocinos y no mendocinos disfruten este fin de semana en el cine.
Escenario & tendencias tuvo la oportunidad de entrevistar al director Ariel Winograd y al actor Daniel Hendler en persona sobre su experiencia en la provincia, ya que viajaron para asistir a la premiere que se hizo en Cinemark de Palmares el lunes pasado.
–¿Ariel, es cierto que cuando viajaste por primera vez a Mendoza te sorprendiste con lo que encontraste y empezaste a agregarle cosas al guion?–Al venir sí hicimos un proceso de readaptación. Empezamos a readaptar un montón de escenas a los distintos lugares que íbamos descubriendo. Por ejemplo, la casa de Basile en el guion decía “mansión colonial” y cuando fui a la bodega Salentein, pensé de inmediato que esa tenía que ser la casa del malo. La cava de esa bodega parece una locación de Stanley Kubrick en Ojos bien cerrados. Hubo un proceso de readaptación al poner los pies en Mendoza
–¿Qué fue lo más difícil de filmar fuera de Buenos Aires?AW: –Probablemente algo que fue un desafío, pero hermoso, fue recrear la Vía Blanca de la Vendimia. Fue el set más grande que tuve en mi vida. Había como 800 personas. Hubo que tener en cuenta la coordinación de las carrozas. Nos llevó mucho tiempo coordinar. Evaluamos qué iba a pasar si se desbordaba de gente y qué iba a pasar si no iba nadie. Pensamos en todas las opciones. Me acuerdo de
haber pensado en ese momento que no podía creer que estuviera filmando ese plano y que eso iba a estar en mi película.DH: –Filmar fuera de Buenos Aires tiene algo de bueno, porque irse de la rutina hace que el rodaje se convierta en un microuniverso. A veces, la vuelta a casa no termina de efectuarse cuando estás siempre afuera. Creo que te facilita entrar en otro universo directamente. Es muy intenso por cierto, porque no tenés tiempo para distraerte de lo que se está contando. Además, hicimos de Mendoza un personajemás, no sólo un paisaje bonito. Es bárbaro haber visitado la ciudad al igual que el personaje.
–La cinta se rodó en apenas seis semanas, ¿no es poco tiempo?AW: –No es que fuera poco tiempo. Un director siempre tiene poco tiempo, pero sí fue un rodaje muy exigente por un tema de velocidad, porque quería hacer muchos planos, justamente porque es una película que visualmente tiene que estar narrando la historia. Hicimos cuatro semanas acá, una semana en Buenos Aires y un día en Florencia. No fue poco tiempo, pero sí intenso.
DH: –La captura de imágenes para una película así fue poco, sí, porque es una cinta en la que suceden muchas cosas.
–¿Aprendieron algo sobre el vino?
AW: –Nada, porque no tuve tiempo de tomar vino. Todos pudieron tomar vino, menos yo (risas).
DH: –Sí. Digamos que algo antes había aprendido en otra oportunidad, pero ahora también. Me gusta mucho el vino, además.
–¿Tienen una escena favorita?AW: –El final me encanta. La escena del aeropuerto me divierte mucho. Es la primera escena en la que tienen que trabajar juntos y me gusta mucho. Hacer un aeropuerto en el espacio Le Parc, que tuvimos que componerlo y quedó bien, fue divertido. Cuando veo esa escena, la disfruto mucho.
DH: –El momento en el que están en el peñasco, amenazados por el personaje de Juan Leyrado y en el que mi personaje acepta robar la botella. Sobre todo, porque parece ser un punto de giro en la película, pero no lo termina de ser, porque mi personaje aún no tiene la convicción de hacerlo. Había muchos resortes para usar y móviles para analizar. Tenía que ver con miradas, dudas y más allá de estar al bordedel precipicios, logramos una linda relajación.–¿Qué proyectos tienen?AW: –Siempre uno está pensando en nuevos proyectos. Hay varios guiones en desarrollo. Queremos hacer Olga, un personaje de Liniers. Es una película para chicos con personajes reales y aplicación 3D.
DH: –Estoy escribiendo una película para filmar el año que viene y ese es mi proyecto principal. Es una idea mía, que no está basada en ninguna otra cosa. Se va a filmar en un lugar abstracto, que seguramente va a ser un punto intermedio entre Buenos Aires y Montevideo, porque es una coproducción. Mientras tanto, estoy haciendo teatro en Buenos Aires, es una obra que se llama Traición. Los Pitufos 2: El malvado Gargamel crea a Hackus y Vexy, una pareja de terribles criaturas llamadas traviesas, pero para que se parezcan a los pequeñitos azules, Gargamel deberá robar la esencia de Pitufos y descubrirá que solamente Pitufina podrá convertir a los Traviesos en pitufos de verdad. Por lo que Gargamel secuestrará a Pitufina obligando a los demás pitufos a viajar hasta París para rescatarla. Con NeilPatrick Karris, Jayma Mays y la voz de Katy Perry. Dirección: Raja Gosnell. Red 2: El jubilado ex agente de la CIA Frank Moises reúne a su equipo de agentes de élite en una búsqueda global para localizar a un desaparecido dispositivo nuclear portátil. Para tener éxito, tendrá que sobrevivir a un ejército de asesinos implacables, de terroristas despiadados y funcionarios del gobierno enloquecidos por el poder, todos ansiosos por tener dicha arma. Con Bruce Willis, Helen Mirren, JohnMalkovich. Anthony Hopkins y Catherine Zeta Jones. Dirección: Dean Parisot.


