Algunos días sin música, la película mendocina escrita y dirigida por Matías Rojo que esta semana llegó a las salas de cine del país.

Mendocinos que componen para la pantalla grande

Por UNO

Un piano suave y minimalista, una base electrónica rápida, otra oscura, una cumbia, una guitarra flotante entre envolturas de voces. Estos son algunos de los trazos sonoros que completan los paisajes de Algunos días sin música, la película mendocina escrita y dirigida por Matías Rojo que esta semana llegó a las salas de cine del país.

El encargado de las pinceladas musicales fue el cantautor y compositor local Juampi Dicésare, que desde el año pasado reside en Buenos Aires. Juampi, que ya había debutado en la creación de bandas sonoras con la cinta La pasión de Verónica Videla, nuevamente se puso manos a la obra y en tiempo récord compuso, grabó y mezcló la capa sónica que se transforma en un gran aporte de dinamismo para la película de Rojo.

Algunos días sin música ha vuelto a poner en boca de todos al cine mendocino, que crece sin detenerse. Su música también evidencia la calidad y seriedad con la que los artistas locales encaran sus tareas, así como sucedió con otras realizaciones como Road July, con música de Maxi Amué, o el premiado cortometraje Un sueño recurrente, de Santiago Esteves con música de Mario Galván.

Aquí Juampi, desde la capital porteña, habló de su segunda experiencia al frente de una banda sonora, la cual realizó en la nave de operaciones llamada Las Gracias -desarrollo y acción musical, y de los avatares que conlleva el trabajo habitual de un compositor de música incidental para cine.

–¿Cómo fue tu vinculación con el proyecto?

–Se da concatenado con la película La pasión de Verónica Videla, de Cristian Pellegrini, también largometraje de Mendoza. Fue mi primer trabajo y me dejó a la vista de Matías (Rojo), que ya estaba en proceso de Algunos días...

–¿Cómo encaraste el trabajo?

–Sofía Toro me invita a ver el primer corte que hubo de Matías y el montajista Andrés Tambornino a Cinecolor. Ahí vi la película casi como terminó siendo al final. Yo encaro el trabajo en la etapa de posproducción de la película. En esa oportunidad me ofrecen el trabajo. Ya con el corte final me entregaron la película. Compongo, grabo y mezclo en 25 días. Ese era el plazo que tenía de entrega, la película ya tenía fecha de mezcla de bandas y master color.

–¿Fue duro trabajar bajo tanta presión?

–La presión es buen combustible.

–¿Había algo de material que ya tuvieses de antes o fue todo completamente nuevo?

–El leit motiv, Desanda, era una melodía que tenía dando vueltas, desarmada, fue un intento de canción para Humo, mi último disco. Pero la verdad, era solo una melodía. Acá tomó forma, letra y protagonismo. Indudablemente era para el filme. El resto de la música es toda nueva e inspirada por las imágenes y los pibes.

–En las composiciones hay mucha diversidad climática, ¿eso fue buscado o simplemente salió así?

–La diversidad se da por la necesidad de música incidental, la música del “telo”, la del video juego, la del parque de diversiones. Y por otro lado viene la música “sensacional” que aporta atmósfera, color y unión entre el mundo “real” que muestra la película y el imaginario del paradigma desde donde observamos nosotros.

–¿Qué influencias tuviste al crear en esta ocasión?

–Las influencias van al hueso: soundtracks. Vi muchísimas películas de niños en esos días. Gummo fue de mis preferidas. Y sigo viendo: anoche por ejemplo vi This is england, también de pibes, con muy buena banda sonora.

–¿Qué te gusta de crear soundtracks? Ya con dos en tu haber, ¿qué es lo particular de este trabajo de composición que te atrae, cómo lo distinguirías de lo que hacés habitualmente?

–La composición de bandas sonoras, a diferencia de hacer canciones, tiene la ventaja de estar mas cerca de lo “material”. La canción que hago, el disco, está en una casa, en unos auriculares, en un salón. Y toma la forma de eso, siempre es una variante, eso es alucinante. La banda sonora no. La banda sonora, siempre que no la escuchés aislada de la película, contiene caras, expresiones, paredes, voces, que siempre son las mismas. Participar en la construcción de estos universos me parece fascinante.

–¿Evocar imágenes a través del sonido te plantea alguna dificultad extra o al contrario, fluye también con naturalidad?

–Componer de algún modo es desentrañar, al hacer una canción meto la oreja en el vacío mismo para escuchar qué hay para decir. En una película está un poco más cantada la idea, de todas formas siempre hay que parar las orejas. Como el perro, atento al menor indicio.

En cartelA ver. La película Algunos días sin música, de Matías Rojo y con música de Juampi Dicésare, se puede disfrutar en las salas de cine no sólo de Mendoza (Cinemark) sino del resto del país.

Concierto para cámara en rutaRoad July

La banda sonora de la película mendocina Road July, dirigida por Gaspar Gómez y protagonizada por Francisco Carrasco, fue compuesta e interpretada por el músico local Maxi Amué. El vocalista y compositor de Orbis Tertius describió así su experiencia: “Fue loco porque en otras ocasiones ha sido más simple, pero en este caso tuvo muchas partes. Hubo que inventarse un grupo teen que es lo que escucha la nena en el auto, e hicimos temas poperos para chicos de 10 años. Después, las canciones para la peli, que originalmente iba a ser así, con canciones. Veía las imágenes y me surgían cosas acústicas, onda Dylan. Pero después demandó más y empezamos con cosas más incidentales y ambientales. Fue arduo pero estuvo re bueno, con todas las comodidades. En producciones más independientes uno no se puede permitir estos lujos”.

Para el cine (1)Juampi Dicésare. Cancionista local ahora instalado en Buenos Aires, compuso la música y la banda sonora de la cinta mendocina La pasión de Verónica Videla, de Cristian Pellegrini. Allí conoció a Matías Rojo, quien lo contactó para su filme Algunos días sin música, ahora en cartel.

Para el cine (2)Maxi Aumé. Además de sus trabajos musicales con Orbis Tertius o como solista, Maxi se metió gustosamente en el mundo de la música para cine. Su más reconocido logro fue en Road July, de Gaspar Gómez, y también ha colaborado en Vida nada te debo, de Máximo Becci, entre otras.

Para el cine (3)Mario Galván.  Este mendocino es un excelente pianista y compositor y se lo ha visto recorrer escenarios con los más diversos proyectos de tango, jazz y otros estilos. También incursionó en la composición de bandas sonoras en el premiado corto Un sueño recurrente, de Santiago Esteves.