En el Festival de Cine de Mar del Plata, Oscar Martínez habló de su gran presente. "Lo vivo como una revancha", confió. En 2017 lo veremos en las versiones fílmicas de Toc Toc y Las grietas de Jara

"Me interesan más Venecia o Cannes que los Oscar"

Por UNO

Selva Florencia ManzurEnviada [email protected]"Antes de Relatos salvajes, pensé que ya no se me iba a dar esta continuidad en el cine. He podido cumplir un sueño que era muy importante para mí", le dice Oscar Martínez a Escenario sobre el gran año que le tocó vivir: estrenó tres éxitos en la cartelera argentina (El ciudadano ilustre, Kóblic e Inseparables) y se convirtió en el segundo actor de habla hispana (además de Javier Bardem) en ganar la Copa Volpi a mejor actor en el Festival Internacional de Cine de Venecia (Italia). Se trató de un hecho inédito para el cine latinoamericano, cosa que no pasó desapercibida para el experimentado intérprete o los amigos que conserva en el extranjero. "(José) Pepe Sacristán, de quien soy muy amigo, me llamó para pedirme que entendiera lo importante y difícil que era obtener ese premio. Me decía: '¡La Copa Volpi es la ostia!'".La entrevista que Martínez concedió a este medio se realizó en el marco del 31° Festival de Cine de Mar del Plata, hasta donde viajó para entregar un premio durante la gala de cierre, hace una semana.El año que viene al intérprete lo veremos en la versión cinematográfica del éxito teatral Toc Toc, y en enero comenzará el rodaje de la versión fílmica de Las grietas de Jara, la novela de Claudia Piñeiro, bajo la dirección de Nicolás Gil Lavedra.-En el "Ciudadano ilustre" conocemos la vida personal de un escritor consagrado. Si pudiera elegir, ¿hay algún autor sobre cuya vida le gustaría conocer más?-Cuando un escritor me gusta, me interesa saber quién es. Siempre me fascinó la vida del escritor y cuando me llegó el guión, lo recibí con placer. La literatura es una vocación lateral y postergada para mí, a pesar de que escribí tres obras de teatro. Tengo muchos libros sobre el arte de escribir y el universo de los escritores. También colecciones de reportajes hechos a gente como Faulkner o Neruda por The Paris Review, que es una revista mítica de la literatura universal, y allí les preguntan mucho sobre sus vidas o cómo se les ocurrió la idea para tal o cual novela. Me gusta ese universo en general y no una figura en particular, aunque sí hubo obras que me impactaron más y eso me llevó a querer saber más del autor.-¿Le pasó alguna vez de enojarse porque la prensa o el público quiso saber más de su vida privada?-Siempre me manejé de un modo bastante cuidadoso con la prensa del chisme, a la que yo desestimo mucho. Ya existía cuando yo era joven, pero como una isla pequeña. Luego hizo metástasis y hay mucho de eso dando vueltas. Con esa prensa no tengo contacto y generalmente no les doy notas. Siendo una persona pública desde hace muchos años, en la medida de lo posible he tratado de mantener mi vida privada bastante fuera de lo que tiene que ver con la promoción y las entrevistas. Más allá de que hay aspectos de mi vida personal que han trascendido en alguna oportunidad. En general, doy notas para hablar de trabajo y no de mis amores o de mis hijas. Es probable que alguna vez me haya enojado por algo, pero no es lo habitual.-Ahora que ya pasaron tres meses, ¿cómo analiza desde lejos haber recibido el premio a mejor intérprete en Venecia?-Lo viví como la coronación de 45 años de trabajo. Ha sido un regalo del cielo porque es muy difícil que un argentino gane este premio. Ningún actor latinoamericano lo ganó y yo fui el segundo de habla hispana en conseguirlo después de Javier Bardem. Lo viví con alegría y emoción, pero independientemente de que uno no quiera embriagarse con eso, no puede dejar de tener en cuenta que es un reconocimiento del festival más antiguo de Europa y que, junto con Cannes, son los encuentros de los que toda la cinematografía mundial quiere participar. El solo hecho de participar ya es un logro muy grande y si encima tenés la suerte que tuve yo, es increíble.-Tuvo un año con mucha presencia en la gran pantalla, ¿eso se debió a la explosión que significó hace tres años "Relatos salvajes"?-Sí, porque antes filmaba, pero lo hacía esporádicamente y nunca pude tener continuidad en cine. Antes de Relatos salvajes pensé que ya no se me iba a dar. He podido cumplir un sueño que era muy importante para mí. Encima, si esa continuidad en el cine me da la posibilidad de asistir a festivales afuera o incluso, y como sucedió, ganar otro premio en Japón, lo vivo como una revancha y una que viene con premio. -Hay expectativas de que "El ciudadano ilustre" esté en los Oscar...-Sí, pero ese ya es otro camino. Vamos a ver qué pasa. Son más de 80 películas entre las que se puede elegir. A veces, en los Oscar no pesan sólo cosas de orden artístico y por eso trato de no tener expectativas. Además, a mí me importan más festivales como Cannes o Venecia que el Oscar. Creo que desde la calidad artística son más importantes esos premios.Vio Toc Toc en el teatro y no le gustóOscar Martínez, de 67 años, acaba de regresar al país de España, lugar en el que estuvo filmando la versión cinematográfica del éxito teatral Toc Toc.Él interpreta al psicoanalista de un grupo de pacientes mentales, interpretados por los actores europeos Rossy de Palma, Adrián Lastra y Paco León, entre otros. -¿Cómo será su versión del psicoanalista en la cinta "Toc Toc"?-Soy el único extranjero dentro de un elenco de grandes actores españoles, que son muy populares en su país. Estoy en contacto con el director (Vicente Villanueva) vía mail y está muy contento con el material que tiene así como con el desempeño del elenco. Tengo expectativa e intriga porque el cine siempre es del director. Uno, como actor, al filmar tantas escenas discontinuadas pierde perspectiva. Hasta que no vea cómo armaron la película y cómo decidieron editarla, es poco lo que puedo decir.-¿Cómo fue incorporarse al elenco como el único extranjero?-Me sumé a una propuesta armada y a un estilo de trabajo. Sabía que tenía que tocar en una orquesta y acoplarme a ellos. Son bastante extremas e hilarantes las situaciones. También naif, por momentos. Los personajes tienen actitudes singulares, sobre todo el mío. La preocupación del director era darle más adultez a la historia, pero sin parodiar a los personajes, tratando de que tenga la locura propia del texto original, pero con la mayor verdad posible. En teatro, este tipo de espectáculos se terminan de armar junto con el público por las risas y los aplausos, que le sirven al actor para ir tomándole el pulso al personaje. En cambio, en el cine trabajás muy fragmentariamente y te queda la duda de cómo reaccionará el público. Es mucho más difícil hacer reír en el cine que en el teatro. Además, hay que tener en cuenta que en Madrid la obra está en cartelera desde hace ocho años, dos años más que en Argentina. Es un producto que la gente conoce.-¿Vio la obra de teatro?-Vi la versión de Buenos Aires apenas se estrenó y no me gustó. Si bien el personaje de psicoanalista lo hace un actor estupendo, que es Mauricio Dayub, con quien tengo una relación muy afectuosa, no incidió en mi trabajo la obra. En ningún momento pensé en esa versión. De todas formas, no sé cómo evolucionó la obra con los años.