Espectaculos Sábado, 3 de diciembre de 2016

"Me interesa saber qué pensaba un músico cuando escribió tal o cual canción"

Gillespi, pionero en incorporar la trompeta al rock nacional, se presenta hoy al mediodía, en la bodega Monteviejo de Tunuyán.

Gillespi, pionero en incorporar la trompeta al rock nacional, se presenta hoy al mediodía, en la bodega Monteviejo de Tunuyán. Será en el evento Wine Jazz y la entrada cuesta $300.

Tras 30 años de carrera, Gillespi, cuyo verdadero nombre es Marcelo Rodríguez, continúa siendo uno de los más provocativos artistas de la escena musical argentina.

Por estos días está presentando su último disco de estudio, Desayuno en Ganímedes, que fue producido por Daniel Melero.

En el show de hoy interpretará temas nuevos así como de sus anteriores trabajos solistas y lo hará en compañía de su banda completa, que está formada por: Alejandro Chiabbrando, en saxos; Silvio Marzonlini, en teclados; Rafa Franchesquelli, en bajo; y Sebastián Peycere en batería.

Cuando Gillespi no está sobre el escenario, tiene dos programas de radio (Burundanga, por FM Nacional, y Diario de un hombre rana, que se escucha en universidades del interior del país) y escribe columnas para la agencia de noticias Télam y el diario La Razón.

Como si todo esto fuera poco, hace un mes lanzó Salsipuedes, libro editado por Sudamericana en el que se pueden leer sus experiencias personales como miembro de Divididos y Las Pelotas, entre otros míticos grupos, así como conversaciones extensas que mantuvo con leyendas como Charly García, Fito Páez, David Lebón y Litto Nebbia.

A lo largo de su carrera colaboró con íconos de la música como Soda Stereo, Sumo, Charly y Ciro y Los Persas, también tuvo programas de televisión y escribió guiones para Gonzalo Bonadeo.

En diálogo con Escenario, el músico de 51 años contó cómo fue trabajar con Daniel Melero en el estudio y se confesó fan de los libros biográficos. A Mendoza, por ejemplo, viajó con uno de Bob Dylan.

-Cómo va a ser el show en Monteviejo?

-Va a ser algo íntimo y en un lugar que es soñado, rodeado de viñedos y con buena compañía. Voy a estar interpretando temas del disco nuevo, pero también haré un vuelo por mis trabajos anteriores y por algunos clásicos de jazz que me gusta hacer en vivo. Este show es un gusto que me quería dar hace tiempo. Marcelo Pelleriti (enólogo de la bodega) siempre me ha tratado tan bien y a mitad de este año nos cruzamos, fuimos a almorzar y surgió esta idea. Repasamos las agendas de ambos y nos pusimos de acuerdo.

-Trabajar con Daniel Melero te renovó, pero además se salieron del molde para hacer el disco "Desayuno en Ganímedes"?

-Sí, totalmente. Es un disco temático para el cual dimos riendo suelta a nuestro gusto por la ciencia ficción, sobre todo las películas que tienen que ver con el espacio. Tiene una sonoridad bastante particular, con mucho procesamiento de la trompeta y el resto de los instrumentos. A diferencia de mis otros discos, hay más presencia de instrumentos electrónicos.

-¿Qué lugar ocupa hoy la trompeta en la música nacional?

-Hoy, si no vas a ver una banda de ska o a un show de jazz, es raro encontrarte con una trompeta en la música nacional. Los chicos prefieren estudiar otros instrumentos, porque es difícil, insume mucho tiempo de práctica y las primeras satisfacciones como músico las ves por lo menos después de cinco años. Un pibe que juega a la play, vive con su celular en la mano, quiere hacer música electrónica o tocar un teclado, le decís que la trompeta requiere de tanta dedicación que elige otra cosa. Tiene que ser un pibe muy especial el que elija dedicarse a la trompeta. Esto, con el paso del tiempo, fue dejándonos un poco solos a los trompetistas. Cuando empecé en los '80 no había ningún trompetista en el rock, pero tuve la suerte de ocupar ese lugar.

-También trabajás en medios (radio, TV y diarios), ¿cómo se manifiesta tu personalidad multifacética en el público que va a tus shows?

-El multitarget de mi público es lo que permite que me inviten a un festival en el que todas las fechas son en lugares cerrados, pero a mí me pongan en un espacio al aire libre porque saben que van a ir miles de personas. Haber laburado en radio, televisión y tocado en bandas legendarias, me ayuda justamente a tener una proyección que un trompetista normal no podría tener. A veces paso de un lugar en donde entran 300 personas a uno para cinco mil. Todas las actividades que hago me representan y no reniego de eso.

-Hablame de "Salsipuedes"...

-Escribir este libro fue catártico y significó un viaje a la memoria porque tuve que recordar situaciones que pasaron hace 30 años. Por otro lado, me di el gusto de conversar con músicos de igual a igual y de forma íntima, en su casa, tomando mate o disfrutando de un vino.

-Hay una fascinación del público por las biografías de rock...

-Sí (risas). Yo, particularmente, soy fan y consumidor de biografías o libros que cuentan la historia de determinados sucesos o personas. En los últimos años abandoné la literatura clásica por libros que cuentan el relato de algo que pasó. Las biografías me encantan, ahora compré la de (Bob) Dylan. Estuve años buscándola porque estaba discontinuada y logré encontrarla. Me la llevo a Mendoza y todo. Me interesa saber qué pensaba un músico cuando escribió tal o cual canción.

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