Espectaculos Lunes, 12 de febrero de 2018

"Me he hecho productora porque no me voy a quedar sentada esperando buenos papeles"

Con 27 años, Margot Robbie lidera una nueva generación en Hollywood que, además de actuar, produce sus propios filmes.

O una bofetada o un beso. Ese fue el gran dilema de Margot Robbie (Dalby, Australia, 1990) en uno de los momentos más determinantes de su carrera. Scorsese la había llamado para realizar un casting tras verla en la serie Pan Am. Plantó a la actriz, de entonces 22 años, delante de DiCaprio y le dijo que eligiera entre gritarle o besarle. Y ella pensó: "Aguantando lo que tenía que aguantar su personaje, ¿por qué lo iba a besar?". Así, ni corta ni perezosa, Robbie le soltó un tortazo y un sonoro "fuck you". Pensó que su trayectoria como actriz se había acabado allí mismo.

Esta anécdota dice mucho de quién es Margot Robbie y de por qué cinco años después es una de las grandes estrellas del Hollywood actual, con una filmografía variada (de Escuadrón suicida a Suite francesa) sobre la que decidió coger el control con su propia productora, LuckyChap Entertainment (la lleva junto a su marido, Tom Ackerley y su mejor amiga). En Yo, Tonya, su próxima película, además de interpretar a la protagonista, la patinadora Tonya Harding, da un primer paso en el mundo de la producción. Una nueva etapa en la vida de esta australiana que a 2018 solo le pide "mantener este ritmo de trabajo, aprender a hacer mermelada y tocar el banjo".

-En Yo, Tonya entró antes como productora que como actriz...

-Así es, pero en cuanto vi el guion, quise protagonizarlo. La respuesta es muy sencilla: no había leído antes nada parecido en mi vida, es probablemente el mejor texto que he tenido en mis manos. Cuando quieres meter dinero en una película, lo habitual es encontrarle parecidos para clasificarla, pero con Yo, Tonya no pudimos. Eso lo hacía más emocionante, porque podíamos ir en cualquier dirección y también equivocarnos de mil maneras.

-Según el director Craig Gillespie, su gran talento en esta película ha sido su capacidad multitarea.

-Fue duro. No dormí. Aún no he dormido [risas]. Rodando Whiskey Tango Foxtrot con Tina Fey, donde ella producía y actuaba, le pregunté cómo conseguía hacerlo, cómo podía llevarlo todo adelante. Ella me contestó que era como una boda: "Si lo preparas bien, podrás disfrutar del gran día". Así que intenté que estuviéramos listos para que yo pudiera concentrarme en la interpretación. Pero también es verdad que siempre se te ocurre algo que no habías previsto. En cuanto acabábamos de rodar, nos quedábamos un par de horas más cada jornada para planificar y solucionar problemas.

-¿Por qué quiso convertirse en productora? ¿Considera que es la única forma de manejar su propia carrera en Hollywood?

-Seguramente mi carrera como actriz seguiría yendo bien si no me dedicara a la producción. Pero no está en mi naturaleza sentarme y esperar a que lleguen los grandes papeles. Quiero encontrarlos, quiero crearlos. Me gusta ese otro lado del negocio, montar una película desde cero. Y además, sigo actuando sin producir: acabo de rodar Mary Queen of Scots y estoy conectada a ese proyecto. Si lo produces, lo estás más. Yo, Tonya se ha convertido en un proyecto importante en mi vida y escuchar una buena crítica me hace llorar de felicidad. Es la experiencia creativa más estimulante del mundo.

-También ha afirmado que fue de las más difíciles.

-Fueron cuatro meses, cinco días a la semana, de entrenamiento. No sabía patinar sobre hielo. Pero acabó siendo adictivo.

-Tonya Harding se hacía su propio vestuario, ¿y usted?

-De joven compraba toda la ropa en tiendas de segunda mano y la cosía para adaptar las prendas a mi estilo.

-Naomi Belfort en El lobo de Wall Street, Harley Quinn, Tonya Harding... interpreta una feminidad con muchas caras.

-Sí, y no veo ninguna similitud entre ellas, quizá por eso disfruté tanto interpretando a estas mujeres.

-¿Quiénes eran sus modelos femeninos en el cine?

-El quinto elemento ha sido uno de los filmes que más he revisado por ver a Leeloo (Milla Jovovich) peleándose. Entonces no había heroínas, y me encantaba porque era dura y vulnerable. También me gusta Goldie Hawn.

-¿Le sorprende que hayamos tardado tanto tiempo en ver más películas protagonizadas por mujeres?

-Sí, pero desde que empecé en esta industria he notado el cambio. Las películas con personajes femeninos son éxitos de taquilla. De hecho, las mujeres van más al cine. Y ahora toca la siguiente evolución: que estas historias sean contadas por mujeres. Por eso ha nacido nuestra productora.

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