Espectaculos Martes, 16 de octubre de 2018

Mario Breuer, el ingeniero del Rock Nacional

Rec & Roll: una vida grabando al rock nacional, es el libro que presentará el productor e ingeniero en sonido el próximo domingo en la Feria del libro de Mendoza

Una sala de grabación, perillas, mezclas, juegos de sonidos; son las tareas a cargo del "cocinero" de la música Mario Breuer. Formó parte de los discos más representativos de nuestro rock nacional Y es el favorito de los artistas a la hora de grabar un disco. Amigote de Sumo, Los Redonditos de Ricota, Andrés Calamaro, Charly García, Mercedes Sosa y decenas de estrellas más; Breuer fue trazando una trayectoria que lo ubica como uno de los mejores ingenieros de sonido del país. Ahora escribió un libro para contar todas las experiencias que vivió y vive en esta profesión. Estará el domingo 21 de octubre, a las 21 en la sala Armando Tejada Gómez del Escio Cultural Julio Le Parc (Mitre y Godoy Cruz, Mendoza)

Desde las sierras chicas de Córdoba, en su casa frente al bosque, Mario Breuer atendió el llamado de Escenario en una de esas mañanas templadas de octubre, con mate de por medio, para comenzar una distendida y cálida charla por varios minutos.

"¡El 21 de octubre estoy llegando a Mendoza para comunicar de mis avatares!", comenzó diciendo entusiasmado Breuer.

-Contame de "Rec & Roll"...

-Rec & Roll es una especie de descripción no muy intensa, a mi modo, de lo que han sido mis 40 años de trabajo, como digo yo, de mis primeros 40 años de trabajo (risas). Desde que terminé el libro hasta acá me han pasado cosas increíbles.

-Ya podés ir escribiendo el segundo volumen entonces...

-Solito se está escribiendo el segundo volumen. Pero bueno este libro es muy especial y no es muy largo, de los gordos. Lo que tiene Rec & Roll es que recorro mi historia desde que empecé a grabar en grabadores de ocho canales en cinta analógica y a partir de ahí hubo todo un desarrollo. Vino despacito la tecnología digital.

Las historias detrás de muchas grabaciones son el condimento que tiene este libro. La historia y desarrollo de la industria discográfica nacional, los cambios que atravesó y todo su proceso también está presente. Por las páginas desfilan Sumo, Charly García, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Los Fabulosos Cadillacs, Los Ratones Paranoicos, Fito Páez, Mercedes Sosa, Soda Stereo, Luis Alberto Spinetta, Los Abuelos de la Nada, Fabiana Cantilo, La Renga, entre muchos otros. De una historia a otra emergen consejos y datos para quien quiera profundizar acerca del sonido y sus secretos. También incluye un diccionario en el que explica los términos técnicos vinculados con la grabación, la mezcla, el mastering y los conceptos más técnicos.

-¿Cómo te llevás con la revolución tecnológica?

-Yo me llevo bárbaro porque soy como dicen los yankees, soy medio "Geek", los que son fanáticos de las tecnologías, siempre me gustó y me llevo muy bien. Soy una persona ansiosa, soy un tipo muy ávido de aprender y cada vez que hay algo nuevo me dan ganas de aprender al respecto y sacarle el jugo. Por otro lado no sé si el universo entero o sólo somos los argentinos que cuando algo se pone de moda, todos vamos por eso. Hago analogía como por ejemplo con la moda de las canchas de paddle, los videoclubes y muchos más y así pasó con las tecnologías.

-¿Este libro lo puede leer cualquiera o alguien que tenga un conocimiento básico en sonido?

-Va dirigido absolutamente al mundo entero, incluso no sólo a seres humanos, sino que hasta mi perro ha entendido el libro y de qué hablo (risas). Es un libro muy abierto y de hecho hay un glosario técnico para que cuando yo diga "reverb" o "mic" y ultice palabras que no son comunes, se dirijan al glosario del libro. Está realmente escrito para todos, hay cuestiones técnicas, por supuesto, y hay anécdotas.

-Me imagino que las anécdotas son muchas, porque viviste la intimidad de los músicos...

-Exactamente y justamente las anécdotas no son tantas, tantas por esta palabra vos acabás de utilizar: "intimidad". Hay muchas anécdotas que yo no he contado porque pertenecen a la intimidad de los músicos, de los artistas, y yo particularmente soy muy respetuoso. Si yo fuera un tipo sin escrúpulos, ese libro hubiera sido el triple de gordo, el triple de páginas. No me gusta andar contando de qué color es el calzoncillo del Indio Solari o cómo se limpia los bigotes Charly García. Son cosas que pertenecen a la intimidad, por eso hay cosas que sí y cosas que no. La intimidad debe ser resguardada y en el estudio hay mucho de intimidad, porque más allá de los calzoncillos, de los alcoholes, las drogas, los humores, los compañeros, las compañeras, hay un montón de cuestiones que mucha gente me ha criticado y me dicen: "¡pero no contaste las cosas picantes!"; y no. Las cosas picantes que te las cuente cada uno. En raras ocasiones cuento cuando alguno de los músicos se drogaba, pero mi libro empieza contando cuando yo me tomé un ácido con Andrés Calamaro y diseñamos todo nuestro futuro, futuro para el cual nos dimos diez años de tiempo y cumplimos todas nuestras pautas en menos de cuatro años. Yo no tengo problema en contar mis intimidades.

Volviendo a las tecnologías, en el libro está todo el paso de la tecnología analógica, cuando empieza a aparecer la era digital, qué pasó cuando aparecieron los CDs, qué ocurrió en la década del 90 cuando apareció Nirvana, y cómo hizo esto cambiar el paradigma del sonido. La imposición de la música electrónica en el año 2000 con internet, con el streamming, el acceso gratis a toda la música del mundo, la caída en picada de las discográficas, son temas que desarrolla Breuer en este libro.

-Si tuvieras que elegir alguno de tus trabajos, ¿Tenés alguno favorito?

-No sé qué decirte, siempre mi trabajo favorito es el que estoy haciendo, pero hay algunos discos que de alguna manera me representan. Son discos en donde me pongo en lugar de ego, porque son en los que vino ella artista y me dijo: "yo hago la música, vos encargate absolutamente de todo el resto". Me dieron libertad, por ejemplo, en Luzbelito de los Redonditos de Ricota, en donde vino el Indio y me dijo: "mirá, ya hicimos dos discos con vos, vemos que sos muy piola, que te movés muy bien, que nos has dado consejos, de los cuales nosotros sospechamos pero quedaron bien, de este disco, ocupate vos, gordi". Parte de la religión fue otro disco donde Charly (García) me dijo: "tengo un disco para que grabemos, ¿cómo lo querés hacer?". Grabamos el disco en 10 días y un día fue en Río de Janeiro. Eso para Charly fue un récord absoluto.

-En el momento de hacer música ¿preferís los procesos más simples?

-Sí, los procesos simples son posibles cuando la música está bien arreglada e interpretada, no cualquier disco puede manejarse con procesos simples. Cuando la música está bien grabada y bien tocada, prefiero dejar a la música que brille, más que mis aparatos y mis propias manos o mis conceptos sonoros.

-¿Cómo fue el tema de las drogas en los músicos, lo lidiaste o fue algo llevadero?

-Me han pasado momentos en que los músicos perdían totalmente el control de su cuerpo, de su garganta o también músicos que por las drogas hacían demasiado mucho o demasiado poco. También vi músicos muy tímidos que necesitaban del alcohol para cantar o un porro para componer, o un saque para durar cuatro horas más porque les tocó el turno de trasnoche. El mundo de las drogas es un mundo muy vasto. De ninguna manera tengo yo elementos para defenderla o recomendarla, por el contrario, pero en algún momento se me puso difícil.

-Viviste y sos parte de la época dorada del rock nacional ¿Ahora cómo ves la escena actual?

-Yo creo que se está cocinando una nueva etapa muy linda, no sólo en Argentina sino en toda América latina. Pero tengo que decir que el futuro se está poniendo brillante. Venimos de una época muy oscura de la música, como todo lo que ocurrió a partir del año 2000, desde la debacle de las discográficas y la aparición de los estudios caseros. En el año 93/94 empecé a hablar de los estudios caseros, y la gente me miraba raro, los dueños de estudios me puteaban y me decían que me callara porque esto se podía convertir en realidad (risas) y así lo fue. Esto llevó a un montón de situaciones en la producción de la música que creo que nos pusieron con un standard muy bajo hasta el 2013/2014. Después los músicos se dieron cuenta que ellos no pueden: componer, cantar, tocar, grabar, mezclar; cosa que hicieron durante muchos años, tanto los buenos y los no buenos también.

-Tenemos una buena cuna...

-Mendoza se ha convertido en los últimos años en un gran proveedor de artistas, empezando por Usted Señalemelo que son para mí la banda del momento, o Perras on the Beach; me parece que están marcando una era. El indie mendocino me encanta, porque aparte se lo toman con mucho arte, con mucha seriedad y con mucha bohemia al mismo tiempo. Hay bandas por todos lados. Me parece que la música argentina está creciendo y mucho. Yo creo que estamos saliendo de una época oscura de la música, pero global, de todo el mundo. Yo no he encontrado buena música ni aquí, ni en el extranjero, en muchos años. Son momentos cíclicos. Mendoza tiene una intensa fiebre musical que yo festejo día a día.

Más noticias