Espectaculos Sábado, 29 de septiembre de 2018

Maniac, la serie que prometía mucho y se quedó a medias

Con los protagónicos de Emma Stone y Jonah Hill y la dirección de Cary Fukunaga –el mismo de la primera temporada de True Detective– se estrenó en Netflix el 21 de este mes

Maniac ha sido una de las series que más expectativas han generado en los últimos meses. Estrenada por Netflix el pasado 21 de septiembre, tenía grandes razones para atraer la atención del público. En primer lugar sus protagonistas, Emma Stone y Jonah Hill (casi irreconocible en su delgadez) y su director Cary Joji Fukunaga, quien estuvo detrás de las cámaras en la excelente primera temporada de True Detective y que ahora ha sido llamado para remplazar a Danny Boyle en la dirección de la próxima película de James Bond.

Pero tanta expectativa se cumple a medias en esta producción que cuenta la historia de Annie (Emma Stone), quien trata de sobrevivir a un trágico episodio en su familia y Owen (Jonah Hill), un hombre con rasgos psicóticos que es presionado por su familia para atestiguar en favor de su hermano y salvarlo de una complicada situación judicial.

Los dos son parte de los "impares", personas que voluntariamente se someten a una prueba de una empresa farmacéutica que promete que a partir de este nuevo tratamiento, ya no será necesaria la terapia para superar los más diversos traumas.

En los dos primeros capítulos se presentan los dos personajes principales y luego, poco a poco, la narración va adentrándose en una serie de realidades que son provocadas por el consumo de los fármacos -desde un episodio al estilo James Bond hasta El señor de los anillos- , monitoreadas de cerca por James Mantleray (Justin Theroux), quien ha creado la computadora que puede poner a prueba a los sujetos e interpretarlos, pero que guarda una extraña similitud -sobre todo al haber sido dotada de ciertas emociones- con su propia madre (Sally Field) que es una reconocida terapeuta.

El problema de estas realidades es que se quedan a mitad de camino, entre explorar la comicidad propia de ciertas situaciones -porque aunque imposible los mundos de Annie y Owen comienzan a conectarse en estos ensayos- y ya se sabe que la comicidad mal resuelta está muy cerca de dar pena.

Por otro lado, Emma Stone hace convincente sus personajes y es de lo más destacado de la producción, junto con una excelente ambientación y una fotografía inmejorable, capaz de crear buenas atmósferas.

Quizá el error fue crear mundos donde la conexión con el espectador desaparece: no hay humor ni drama que calen profundo, excepto algunos momentos de Emma Stone.

Al parecer el guión no supo resolver estos problemas que se trasladaron a la narración de una serie de la cual se esperaba mucho y cumplió sólo a medias.