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Malcolm y Marie: una historia de amor, egoísmo, talento y traición

Netflix estrenó el viernes pasado este filme del director Sam Levinson, quien vuelve a trabajar con Zendaya como lo hizo en Euphoria. Acompaña a la actriz el talentoso John David Washington

Malcolm y Marie, estrenada el pasado viernes en Netflix tiene, desde su origen, muchos aspectos que la convierten en una producción especial. Por un lado, la pareja protagonista: Zendaya, ganadora del Emmy a Mejor actriz en 2020 por su rol en la serie Euphoria y John David Washington, quien tuvo un año muy intenso con el estreno de Tenet (de Christopher Nolan) en cines, luego de muchas postergaciones y en los países que lo permitió la pandemia. Se ha forjado una carrera sólida, con otros títulos como El infiltrado del KKKlan, más allá de ser el hijo de Denzel Washington.

La presencia de Zendaya se explica no sólo por el talento de esta joven actriz, sino porque Sam Levinson es el director de este filme y fue el creador de Euphoria, con lo cual se advierte que mantienen una alianza creativa muy interesante.

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Otro aspecto a tener en cuenta es que Malcolm y Marie se filmó en secreto en plena pandemia, en sólo un par de semanas. Vendida a la plataforma de streaming por 30 millones de dólares, tuvo que respetar rigurosos protocolos por el COVID- 19, como aislar a todo el equipo técnico y a los protagonistas dos semanas antes de comenzar el rodaje, hacer hisopados y mantener al mínimo el personal en el set.

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La cinta, de poco más de una hora y media de duración, da inicio con la llegada a casa de la pareja protagonista, luego de que él, que es director de cine, estrene su última película que, al parecer, ha recibido el beneplácito de la crítica. Para Malcolm es una noche para celebrar, pero Marie pronto inicia una discusión porque está profundamente ofendida por no haber sido mencionada en el discurso de agradecimiento de Malcolm. Sobre todo porque el filme, según afirma Marie, está basada en lo que ella vivió con su adicción a las drogas.

A partir de allí la historia se convierte en un torbellino emocional, con altas y bajas, que sigue los argumentos y las heridas de los protagonistas, los únicos que aparecerán en pantalla, ya que es el registro de esa noche lo que Levinson detalla.

Cuando uno sabe que sólo ellos dos llevan el peso del filme y que el único espacio es la casa que comparten (con sus exteriores) lo primero que se piensa es que tendrá una concepción o un desarrollo teatral, tendencia que algunas producciones (como One Night in Miami o American Son) han mostrado. En la mayoría de estos casos se trata de adaptaciones de obras teatrales, que cuando llegan a la pantalla no logran sortear su origen y quedan demasiado apegadas a las reglas del teatro. No es el caso de Malcolm y Marie, ya que la historia fue concebida por Levinson para ser filmada en pandemia, con lo cual se sabía que el elenco y las locaciones serían limitados, pero no por eso el realizador resignó la impronta cinematográfica.

A veces son primeros planos los que registran los cambios emocionales de la pareja, o la cámara los sigue por las habitaciones al ritmo de sus reproches. En otras ocasiones Levinson recurre a planos detalle (las manos de ella cuando prepara la comida, los elementos con los que cocina), todos parte de un lenguaje completamente cinematográfico, que se completa con la concepción estética del director de fotografía Marcell Rév, que encuentra en el blanco y negro elegido por el realizador no sólo una oportunidad de sobria elegancia, sino de componer con sus claroscuros imágenes de una belleza elocuente.

Malcolm y Marie repasarán su historia de amor desde la ternura hasta el odio confeso, desde el humor al dolor. Mientras tanto encadenan temas como la necesidad del otro –si existe entre ellos o no-, la inspiración artística, la crítica especializada y sus interpretaciones (en un fabuloso monólogo de Malcolm), las heridas con las que cada uno de ellos ha llegado y las decepciones que se han prodigado en el camino.

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Todo ello a través de una entrega absoluta de sus protagonistas, que se confirman con actores versátiles y talentosos. El inconveniente que empaña un poco el filme es que estas idas y vueltas de la pareja, entre la calma y la furia, llevan a transiciones del guion que intenta encaminarlos a la disputa y que se perciben demasiado forzados, con situaciones que restan verosimilitud en busca de seguir apostando al lucimiento personal de los actores. Es una pena, porque lo que se dicen, sus reflexiones, la honestidad de lo que reflejan no necesitaba de un exceso de artificio.

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De todos modos, la hipnótica y consistente actuación de Zendaya y John David Washington hacen que uno no se arrepienta de haberlos acompañado en su intensa, tortuosa y conmovedora noche.

Malcolm y Marie (2021) Netflix Tráiler Oficial Subtitulado