Por Ramiro [email protected]
Entrevista con Benito Cerati: en su lozanía la tiene clara: tiene sólo 20 años, empecemos por ahí. Que la presión de ser el “hijo de”, la inseguridad, el destino, la herencia, la tragedia.
“Los legados son de otra época, yo voy a hacer la mía”
Tiene sólo 20 años, empecemos por ahí. Que la presión de ser el “hijo de”, la inseguridad, el destino, la herencia, la tragedia. Benito Cerati en su lozanía la tiene clara, sabe que aún no sabe del todo quién es, sabe que está delineando su materia humana, sabe que la está buscando con fuerza natural y en el medio se despacha un sorprendente disco debut de rock pop alternativo. También estudia antropología, es DJ, escribe sin parar y adora el cine de David Lynch y Lars von Trier. En esa búsqueda emana, sobre todo, claridad. “Estoy tratando de completarme lo más que pueda, viendo qué me gusta y qué no. Estoy ahí, buscando con qué me puedo complementar. No tiene fin todo lo que me fascina hoy y no sé lo que vendrá. Siento que hay tanto que quiero hacer que no me va a alcanzar la vida”, confiesa el líder de la banda Zero Kill, que el próximo sábado debutará en Mendoza con su primer disco, Trip Tour, con producción de Tweety González.
Luego de cuatro años del ACV de su padre, Gustavo, Benito Cerati se halla más entero para enfrentar y trazar su propio camino. Espera que “suceda lo que tenga que suceder” y mientras tanto prendido al micrófono sale de la burbuja en la que creció (conoció el subte hace algunos años).
“El disco fue creado por la necesidad de comunicar un montón de cosas, a la gente y a mí. Al principio era escribir lo que se me venía a la mente y fue bastante terapéutico, al final terminó siendo algo muy personal. Tuvo el desafío de hacer un disco que vaya más allá de un rejunte de canciones, entonces resultó algo medio teatral, porque amo el teatro y la actuación, así que traté de plasmar eso al dividirlo en episodios. Fue ver de qué modo puedo hacer dinámico el disco y su escucha”, detalla.
“La parte de la luz es más atmosférica y sensible, más poética. El modo tierra es porque son canciones más tocadas, temas en los que casi no hay programaciones, más terrenal. En el lado oscuro son letras mucho más densas y la música también, más cruda y pesada, pega derecho en la cabeza. Cuando armé el disco vi el todo y advertí un pasaje de una cosa a otra. El final tiene que ver con la letra, habla del final de la vida y lo que tiene que ver un poco con... eso”, calla, y concede.
–¿Por qué 17 temas?–Nunca se discutió mucho, cuando empecé a laburar con Tweety ya los tenía hechos. No me fijé en la cantidad, soy hiperambicioso y me encanta hacer lo más que se pueda en un disco. Este fue así porque fui acumulando muchas ideas al hacer música desde tan chico. Fue rejuntar todo: los 17 años desde que venía haciendo música, en un disco.
–¿Sin oír las leyes del mercado?–Justamente, no me fijo tanto en lo que está pasando, no miro qué es lo que vende o lo que no vende. Me fijo más qué me pasa a mí con mi arte, cómo lo siento, cómo queda y de qué forma lo quiero comunicar. Me gusta incorporar nuevas ideas. Lo que menos pienso es en el éxito. Promociono mi trabajo porque siento que vale y quiero que la gente comparta el mismo viaje, pero no me interesa para nada el mainstream. Yo hago mi camino, si llego a pegarla buenísimo, si no, todo bien también.
–¿No hay presión de un legado?–Para nada, lo del legado es de otra época, de reyes. Yo voy a hacer la mía.
Benito compone desde los 4 años, ha colaborado con su padre en un puñado de canciones y ahora puede cantar las suyas luego de haber exorcizado ciertos demonios y pesares: “Usamos bastantes pistas, es lo que nos guía en vivo porque hay muchas capas de sonidos. Las pistas son una parte crucial del vivo, es un integrante de la banda más, por más teclados que tengas hay algunas cosas imposibles de emular. Con el resto nos arreglamos bastante bien con la banda, sobre todo ahora que me amigué con el disco, porque estuve bastante peleado”.
–¿Por qué?–Porque era muy personal y empecé a encontrarles un sentido denso a las letras. Tocarlas me hacía volver al momento en el que las escribí. Quería ser un showman automático que no tenga que pensar en las letras sino en el contacto con el público, porque si no era volver a una cosa que no estaba tan buena por lo que significa cada canción para mí, personalmente. Fue un momento más duro y ahora lo superé y estoy mejor, no quería recordar esa situación.
–¿Te has curtido en el escenario?–Sí, yo soy por naturaleza una persona muy introvertida. Entonces en el escenario hay una chance de sacar eso, hay muchos músicos que están arriba del escenario porque no pueden estar abajo, yo soy uno de esos. Con el tiempo voy creando mi carácter y mi forma de ser y pensar. En el escenario me permito ensayar un poco qué va y qué no va en mi persona, lo uso para eso también.
–¿Buscás tu esencia ahí?–Sí, escribo mucho, cuentos, guiones de cine, hasta he intentado una novela, de hecho quería ser guionista cuando era chico. Lo que más me gustaba era crear personajes y la personalidad de cada uno. Eso se trasladó a mi música, generar un personaje y su historia, y conmigo pasa lo mismo en el escenario.
–¿Te fue inevitable ser músico?–Sí (ríe), era inútil rehusarme a ser músico. En un momento de la adolescencia quería otra cosa, quería ser distinto. Parecía que ser músico era ser una continuación, y yo no quería eso. Pero bueno, después me di cuenta de que no podía ser otra cosa. Y cuando volví a querer hacer música sentí que iba a hacer un disco, iba a salir a tocar y arranqué con todo.
–¿Tu viejo te incentivaba, te dio clases o tuviste otros profesores?–Ah sí, olvidate, él no me quería enseñar, ni ahí, decía que él no era un buen profesor así que tuve que ir a tomar clases. Cuando fui a aprender guitarra sentí que era más porque debía que porque quería. Lo mío por ahora no pasa por ser instrumentista, me siento más cómodo como compositor, creando canciones de alguna forma diferentes, desafiándome a mí y al común de cómo está la música hoy. Busco formas para hacer música que no estén creadas, cuesta un montón pero es mi meta.
–Más allá de tu posición de hijo, ¿sos fan de tu viejo?–Para mí, dejando a un lado el hecho de pertenecer al mismo linaje, me parece de lo más groso que hay acá, así te lo digo. Creo que nadie ha experimentado tanto ni ha ido por tan distintos caminos y en cada uno de ellos ha hecho cosas magistrales como lo que pasó con Soda y después en su carrera solista, que de hecho me gusta todavía más. Hay mucho que absorbí de él, mi forma de composición es exactamente la misma, me copié en ese sentido. Lo distinto que tenemos es cómo canalizamos, yo tengo mi propia experiencia de vida y él la suya, por eso nunca será idéntico, pero tenemos muchas bandas favoritas en común y compartimos la misma pasión.
Zero Kill (Benito Cerati)
Cuándo: sábado 2 de agosto, a las 21
Dónde: Le Parc (Mitre y Godoy Cruz, Guaymallén)
Entradas: $60
Banda soporte: La Ventana que da al Patio
►La banda. Está integrada por Benito Cerati en voz, sintetizadores y programaciones, el dúo Ut Ut Ut en bajo y sintetizadores, Juan Strambini en guitarra y Oaky Castellani en batería.
►Gira. Luego de la fecha de Mendoza la semana que viene, lo espera Santiago de Chile el 30 de agosto junto con Babasónicos.



